Letras

Letras

¿Qué es la cosa más increíble que has encontrado (y guardado)?

Un día navegando por las redes, leyendo  a quien siempre me ha encantado su forma de sentir, describir, relatar… ese día llegué a un lugar desconocido para mí y entré.

Al principio me quedé en la puerta, observando, mi timidez y casi diría, falta de confianza, no me dejaba entrar más allá, me parecía que todos ellos formaban parte de una comunidad a la que yo veía así, desde la puerta.

Pocos sabían que yo casi sentía con ellos, en ese poema, en esa reflexión del día, me reía con historias locas, o disfrutaba de las fantasías de ese relato. Y poco a poco me adentré más, y hasta me atreví a «hablar» y cada vez más.

Encontré en ese lugar un sitio donde expresarme con letras, pero encontré mucho más, encontré un punto de apoyo para esos días raros, un mundo diferente al que estaba acostumbrada en las redes, un lugar donde las letras son algo más y en muchas ocasiones nos ayudan a sostenernos, encontré compañía en cafés solitarios, paseos por el mar en compañía, encontré con quienes observar la luna y a quienes regalar amaneceres, encontré bandas sonoras infinitas y artistas desconocidos.

En esas letras encontré tanto, que hoy sé que se quedará guardado para siempre.

B.D.E.B.

*Mientras escribía la entrada sonó esta canción por casualidad, así que tenía que estar aquí.

La arruga es bella…

La arruga es bella…

¿Qué parte de tu rutina intentas evitar siempre que puedes?

Yo no diría rutina, porque la rutina lo considero más «a menudo» y esto es una de esas tareas que intento evitar, o mejor dicho posponer, y al final aún es peor porque esa montaña crece y crece y creo que hasta se reproduce 😂, me refiero a planchar (si quedaba alguna duda)

Las tareas de la casa las llevo más o menos, unas gustan más otras no tanto  pero si hay una que no me gusta nada, esa es la plancha.

Una tarea que normalmente la dejo para los domingos por la tarde, pero que últimamente se me hace cuesta arriba, así como va también ese montón de ropa, para arriba y cada vez más alto.

Así que llega un día como hoy, que lo miras y dices «creo que va tocando» y eso es lo que ha tocado esta tarde, darle a la plancha, esa rutina ,tarea, llámese como se quiera, que tan poco me gusta.

Dicen que la arruga es bella, pero creo que se refieren a otro tipo.

B.D.E.B.

El cristal con que se mira

El cristal con que se mira

Un mismo paisaje, capturado de dos formas distintas y obtenemos resultados diferentes.

En la vida, una misma situación también puede verse de manera diferente. Cada cual lo verá a su manera, a través de su cristal o del que «le hayan prestado» para mirar, y si en lugar de una persona, intervienen dos, cada cual ofrecerá «su cristal» o su versión…

Hoy que está tan de moda la palabra «empatía» deberíamos no solo usarla, sino también llevarlo a cabo, ponernos en la situación del otro, decir «tengo este cristal para observar, pero quiero verlo también con el otro» pero es más sencillo tirar de lo que tenemos a mano, lo que nos dice uno y no querer saber si ese cristal nos está disfrazando la verdad.

Esas dos imágenes de las fotos, ninguna es «real»,  no es así como se veía en el momento, pero usando las herramientas adecuadas puedes hacerla más bonita, más a tu gusto y después mostrarla a los demás como tú quieras, así pasa con las situaciones reales, cada cual contará su versión y evidentemente para la mayoría que ni siquiera se molestará en saber la otra, esa será la buena.

Ese título de hoy, viene de una frase que nunca me había puesto a averiguar «nada es verdad ni mentira, todo es según el cristal con que se mira», y como me suele pasar en ocasiones, antes de poner alguna frase que no sea mía, me gusta averiguar, y mira por donde me he encontrado con un poema que desconocía y menos que la frase perteneciera a él. Así que hoy, en lugar de música, os dejo este poema que me ha encantado, quizás algún día me atreva a recitarlo.

B.D.E.B.

Las dos linternas

I
De Diógenes compré un día
la linterna a un mercader;
distan la suya y la mía
cuanto hay de ser a no ser.
Blanca la mía parece;
la suya parece negra;
la de él todo lo entristece;
la mía todo lo alegra.
Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
«todo es según el color
del cristal con que se mira».

II
-Con m linterna -él decía-,
no hallo un hombre entre los seres-.
¡Y yo que hallo con la mía
hombres hasta en las mujeres!
¡El llamó, siempre implacable
fe y virtud teniendo en poco,
a Alejandro, un miserable,
y al gran Sócrates, un loco.
Y yo ¡crédulo!, entretanto,
cuando mi linterna empleo,
miro aquí, y encuentro un «santo»:
miro allá, y un «mártir» veo.
¡Sí!, mientras la multitud
sacrifica con paciencia
la dicha por la virtud
y por la fe la existencia,
para él virtud fue simpleza,
el más puro amor escoria,
vana ilusión la grandeza,
y una necedad la gloria.
¡Diógenes! Mientras tu celo
sólo encuentra sin fortuna,
en Esparta algún «chicuelo»
y hombres en parte ninguna,
yo te juro por mi nombre
que, con sufrir el nacer,
es un héroe cualquier hombre,
y un ángel toda mujer.

III
Como al revés contemplamos
yo y él las obras de Dios,
Diógenes o yo engañamos.
¿Cuál mentirá de los dos?
¿Quién es en pintar más fiel
las obras que Dios crió?
El cinismo dirá que él;
la virtud dirá que yo.
Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira:
«todo es según el color
del cristal con que se mira».

Campoamor, Ramón de

Solitario…

Solitario…

Hay un momento en el que todo el mundo se marcha, ya no hay gente practicando deporte, los paseantes de la orilla se desvanecen y buscan la claridad de otros paseos, el mar se queda solitario, las casetas vacías…

La luna único testigo de tus lágrimas y ese mar en calma, tan diferente de como se ve a lo largo del día.

Se queda solitario, vacío… ¿te suena? quizás por ello la conexión es aún más grande. En ese momento odias las prisas porque te gustaría quedarte allí más, un rato más, ese ratito más tan necesario cuando estás con esas personas que importan, un ratito más y me voy, un café más, una charla más, un abrazo más…

Y al final llega la soledad, esa compañera tan poco querida, esa que en ocasiones y sin quererlo inunda tu corazón por algún motivo desconocido, quizás por no querer explicar lo que sientes, por no preocupar, por no compartir tus dudas y tus miedos, tus preocupaciones, prefieres dejar a ese corazón en solitario, como ese mar de noche.

Aunque si lo piensas bien no está solo, por la noche lo acompaña la luna y cuando ella se marcha el sol aparece para darle calor y recordarle que no está solo.

B.D.E.B.

Sobresaltos

Sobresaltos

Ayer, a pesar de no haber mucho oleaje, las olas rompían fuerte, tanto que en un par de ocasiones me sobresaltaron. Iba demasiado ensimismada en mis pensamientos, en soñar despierta, que parecía que el mar dijera «¡eh!, que estoy aquí» y yo volviera a la realidad.

Fue de esos días en que desde el principio ya sabía que no llegaría hasta mi rincón, la pierna últimamente da un poco la lata y un poco de cansancio hicieron el resto. Aún así fui caminando con la mente puesta en mis cosas y llegué hasta poco más de la mitad de lo que acostumbro, y allí aprovechando la pasarela de madera para adentrarse del paseo a la arena, me senté.

Leí, me tomé el café que siempre llevo y escribí un poco, pero me fijé que desde allí las fotos no las podía hacer igual que desde mi rincón, y es que creo que voy teniendo cada momento para cada cosa y cada lugar. Las primeras fotos del amanecer si me gusta tomarlas desde la arena, ver el sol como va ascendiendo por el horizonte rápidamente, pero cuando ya está arriba me gusta ver el mar desde las rocas, con más tranquilidad, menos gente, aunque es cierto que a esas horas no está muy concurrido.

Estuve un poquito allí mientras observaba el mar y a la gente pasear, allí el sonido de las olas llegaba distinto, un poco más lejano y menos fuerte, justo cuando ya había dejado de soñar despierta, cuando estaba más centrada en lo que tenía delante.

Recordé esos dos sobresaltos que me había llevado durante el paseo, me recordó lo fácil que es últimamente sobresaltarme (aunque siempre lo ha sido pero ahora aún más), me pareció esa llamada de atención, igual que la que en ocasiones hace la gente, para que te des cuenta de que están ahí, que no se han marchado, que no te han dejado en paz…

Pero que diferentes son unos sobresaltos de otros, volver la atención al mar, a obligarte a poner atención a lo que nos está haciendo daño.

B.D.E.B.