
De repente alguien llega un día y te comienza a enseñar a ver las cosas de manera diferente, desde otro punto de vista, utilizando otras herramientas diferentes a la que estás acostumbrada y tú simplemente pruebas.
Pruebas porque vuelves a lo que eras hace años, intentas recuperar aquello que perdiste, quizás falta de tiempo, dejadez, ir a lo práctico, a lo sencillo y que siempre tienes a mano. Entiendes que esforzarse un poco más, dejarse llevar por aquello que te gustó en su día, seguir compartiendo de manera distinta…
Hay muchas similitudes entre eso y la vida, alguien también me enseñó a mirar diferente, a ver que hasta un día nublado tiene su encanto, que lo importante es seguir, lo importante es lo que nos rodea y que todo lo demás es secundario.
Hoy fue un paseo corto, fue como pasear por un camino empedrado, a pesar de hacerlo por la arena, esquivando olas y algas, esquivando pensamientos. Volví rápido y sin ganas de más, desayuné y volví a casa y allí descubrí que de nuevo había merecido la pena.
Y es que en ocasiones es ese mirar bonito por un instante, hacer aquello que te apasiona por un momento, dejar descansar tu mente simplemente unos minutos y atraer la calma al menos unos segundos, lo que dura un suspiro. Después volver…
B.D.E.B




