A la deriva…

A la deriva…

Algunos días, una conversación, una canción, un recuerdo que llega a la mente, un sueño o la falta de este, incluso una frase o una palabra, te desmonta casi por completo.

No importa que se haya empezado bien, puede ser que se vayan acumulando cosas a lo largo de la mañana y cuando llega esa última hace que todo estalle por los aires. Pero no lo hace en forma de grito, ni de enfado, lo hace justo al contrario, un grito ahogado y unas ganas de meter la cabeza debajo de una manta y romper a llorar.

Imagino que siempre volvemos a lo mismo, a finales que nunca llegan, a incertidumbres que no nos permiten la tranquilidad que necesitamos, a un sentimiento de culpabilidad, que aún a sabiendas de que no había otra forma de hacer las cosas y por mucho que todos hablen de tu inocencia, a ti siempre te queda la duda del «y si lo hubiera hecho de otra manera».

Van siendo muchos más los días buenos que los malos, me quedo con eso y con la predisposición de seguir queriendo llegar a entendimientos pero hay días que todo pesa y que por cualquier motivo todo vuelve a salir a flote y mientras lo hace tu comienzas a «hundirte».

Y desde ahí miras el comienzo del día, en el que te veías haciendo esta y otra cosa, en el que habías planeado varias tareas de las cuales no has hecho ninguna. Te echas en el sofá y pasas esas horas perdidas, si alguien pregunta siempre se puede poner el pie de excusa, porque lo que trae estos días también, es que no tienes ganas de dar explicaciones para que te contesten que no puedes ni debes estar así (que fácil es hablar cuando no se siente)

Sabes que será un día, dos como mucho, que después todo vuelve a colocarse en su sitio y volverás a tener paciencia para esperar ese final, que curioso ¿verdad? Hay finales que no queremos que lleguen nunca y otros sin embargo los esperamos ansiosos, nunca estamos conformes.

Hoy está todo patas arriba de nuevo y cuando menos ganas tenemos de salir, de movernos pues pasa que, como si algo te impide que estés así, llega una llamada y te hace tener que moverte y salir, así quizás te pega el aire (ese que últimamente azota fuerte por aquí) y cambia de rumbo este día que se iba un poco hacia la deriva…

B.D.E.B.

Leiva – Caída libre

6 comentarios en “A la deriva…

  1. Las gotas caen, y el vaso se llena. Y cuando no puedo vaciarlo yo sabes que entonces se va a desbordar. Saber no ayuda, pero te deja con la tranquilidad de saber que no siempre llegas a tiempo de evitar que la gota colme el vaso. Cogemos fregona amiga, y a esperar llegar mañana con otras fuerzas 🌌🫶🌧️🫂☕

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    1. Nos toca dejar que se desborde, se vacie y después quedará espacio para volverlo a llenar, siempre se llena de nuevo.
      Mañana seguramente amanecerá diferente, son días y mientras esto dure los habrá así, mejores y peores y cuando esto pase llegará otra cosa amigo, siempre hay algo para no aburrirse.
      Un abrazo Manu, feliz noche. 🫂☕️😘

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    1. Lo malo de esos días es «la resaca» al día siguiente, te levantas con dolor de cabeza como si hubieras estado de fiesta pero sin estarlo, más bien al contrario.
      La vida es un cansancio cuando los mismos problemas vuelven una y otra vez a nuestra cabeza, cuando no se termina de solucionar. Pero sí, siempre aparece una mano amiga, un plan o unas palabras que nos ayudan a seguir.
      Sigo avanzando Beauseant, no dejaré de hacerlo y tus palabras son importantes en el proceso, ¿te lo había dicho antes? ¿No? Pues ya lo sabes.
      Un fortísimo abrazo y mil gracias.

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