
Hoy justo hace dos años, me levanté y me fui al trabajo,en la oficina como un jueves normal.
Llevaba poco más de una hora allí, ya me había tomado ese primer café con mi compañero y la pierna derecha se comenzó a dormir. Me levanté de la silla, comencé a moverla y nada, no se despertaba. Comencé a caminar de un lado para otro y en lugar de despertar fue a peor, la fuerza la iba perdiendo y ahí me asusté y pedí que me llevaran a urgencias.
Ahí empezó el calvario de pruebas, de repente me dijeron de operarme de urgencias porque el nervio estaba pinzado, un rato después otro facultativo opina que no y pruebas y más pruebas durante meses, todas las especialidades posibles dieron su opinión, tratamientos medicinales varios, físicos, rehabilitación y un largo etcétera durante meses y nada, la pierna recuperó fuerzas pero se quedó con esa misma sensación y sin terminar de recuperar. Me aferré a esas palabras del último neurólogo que visité «igual que se durmió, un día despertará, no hay un daño importante y lo hará por si sola».
A partir de ahí dejé de tomar tratamientos y de buscar soluciones, aprendí a vivir con la pierna así y hace unos meses prové con la quiropráctica, la pierna continúa igual pero al menos la espalda se resiente menos de ese «mal caminar».
Y creo que en la vida son muchas ocasiones en las que hacemos eso, aprender a vivir con aquello que un día sucedió, que nos afectó de una u otra manera y que sigue ahí y en ocasiones sale a relucir porque algo nos lo «recuerde».
Está presente en nuestro día a día pero estamos tan acostumbrados a vivir con ello que ya forma parte de nosotros, sabemos que sigue ahí pero la vida también sigue y toca o tirar hacia adelante o quedarnos estancados, seguir caminando con la pierna medio cojeando o tirarse en el sofá diciendo que no podemos caminar así. Eso fue lo primero que me dijeron que «dejara de un lado» mis paseos por la playa y lo hice por un tiempo hasta que si haciendo caso no mejoraba quizás tocaba ya volver a mis rutinas.
A veces es la salud la que nos cambia, otras son situaciones, o personas o sentimientos, pero en todas creo que al final nos acostumbramos a ello y seguimos, intentamos ser fuertes y seguir, de vez en cuando aparece ese recuerdo diciendo «sigo aquí» y en ese momento paramos un poco, respiramos profundamente, soltamos unas lágrimas si es preciso y después continuamos con ese paseo porque está en nosotros poder continuar por muy difícil que sea subir esa cuesta con una pierna que no responde del todo, seguro que siempre hay alguien ofreciendo un brazo donde apoyarse.
B.D.E.B.

Pues creo que esa manera tuya de afrontarlo de al mismo tiempo dejarlo de lado y seguir con la vida y también el poder echar esas lágrimas cuando vuelve de repente te hacen un ejemplo para todos de como seguir adelante cuando la vida nos zarandea. Un beso muy fuerte y aquí tienes un brazo al que agarrarte 🫂🫶☕😘🌊
Me gustaLe gusta a 3 personas
Aunque en ocasiones las fuerzas flaquean procuro que no lo hagan lo suficiente, me apoyo en esos brazos que me ofrecéis en algún hombro donde echar alguna lágrima y sigo adelante. Intento pensar en que hay cosas peores y que aún tengo que dar gracias y quizás eso me ayuda a seguir.
Nos toca aprender a vivir con aquello que nos ha tocado y aunque a veces cuesta, lo podemos lograr.
Un beso, un abrazo y mil gracias.
Hoy también se cumple un año de algo más, quizás más tarde escriba sobre ello.
🫂☕️😘💙
Me gustaLe gusta a 1 persona
Qué bien que todo volviera a la normalidad o, al menos, en tu interior hubiera la tranquilidad suficiente como para seguir llevando una vida normal. ¡Gracias por compartirlo con nosotr@s, Blanca! Un fuerte abrazo 🤗😘
Me gustaLe gusta a 2 personas
No queda otra Javi, tenemos que «amoldarnos» a lo que ha llegado y seguir haciendo nuestra vida aunque haya alguna limitación.
Gracias a ti Javi.
Un abrazo enorme. 🤗😘
Me gustaLe gusta a 1 persona
🌹
Me gustaMe gusta
Mi preciosa amiga, solo te puedo decir lo mismo que Manu, aquí tienes mi hombro, mis brazos y a mí, siempre.
Mil besitos, amiga mía 😘❤️🌷
Me gustaLe gusta a 1 persona
Lo sé querida Yvonne y tú bien sabes que me apoyo en él en muchas ocasiones y te doy las gracias por ello.
Un besito y un abrazo enorme 😘🌹💖
Me gustaLe gusta a 1 persona
Guau, qué impactante tu testimonio. Te deseo mucha salud y admiro tu capacidad para contarlo. Un abrazo virtual.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchísimas gracias!! Reconozco que al principio me costó el día a día pero al final nos acostumbramos y seguimos adelante.
Un abrazo de vuelta.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Venga, adelante por mucho que te cueste. En la vida hay que aceptar lo que nos toca y seguir luchando con actitud positiva siempre. Gracias por compartir. Cuídate mucho y un fuerte abrazo lleno de energía positiva.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Siempre mirando hacia adelante amiga, aunque a veces cueste pasear, se para, un pequeño descanso y continuamos el camino.
Muchísimas gracias y un fuerte abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
No se trata de imitarte, pero ya somos dos. Mi punto débil la artrosis de rodilla de los que ha recibido todos los tratamientos posibles y que cada vez hacen menos. Yo, que siempre he ido a todos los sitios deprisa, ahora a la fuerza he de ir despacio. No pasa nada, a todo te acostumbras y por supuesto intentar pensar que siempre habrá quien esté peor que tú. Si tienes un brazo o una mano donde apoyarte bienvenido lo que sea, pero cuando a veces no lo tienes cerca… pues también se va, de una forma u otra. Adelante pues. Buena tarde. Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
No nos queda otra Paz, cuando ya llevas un tiempo y por más que hayan dicho que te recuperarás, vas perdiendo esperanza y te vas acostumbrando a llevar eso contigo. No me quejo, ya simplemente lo asumo.
Hay que mirarlo por el lado bueno, pasear más despacio nos deja fijarnos en todos los pequeños detalles.
Un abrazo y feliz tarde.
Me gustaLe gusta a 1 persona