
Hoy es uno de eso días que te levantes con «la resaca» emocional del día anterior, con dolor de cabeza y sin muchas ganas de nada aún queriendo que el día sea un poquito mejor.
Y a veces son simplemente unas letras las que te hacen decir, «Sí» vamos a seguir tomando rumbo hacia donde queremos llegar y no seguir a la deriva y que el viento nos obligue a ir a un sitio que no es el que queremos estar.
Te das cuenta de que llegan de esa persona que siempre está en la sombra, que si intentas explicar que sí, que es él, mirará hacia atrás buscando a otra persona porque no cree que te diriges a él. No le gusta ser protagonista ni descubrirse, al menos eso es lo que me parece y yo lo respeto, siempre.
Hay quien tiene siempre esa palabra correcta, necesaria, que parece una tonteria ¿una palabra puede cambiar es estado de ánimo? Sí, lo hace, cuando llega en el momento adecuado, cuando es justo esa la que necesitabas, sin saberlo ni tú ni de quien sale porque igual que una palabra nos puede llegar a hacer mucho daño, otra puede llegar a curar, a acariciar y ayudar a tener esperanza en que todo se arreglará.
Hoy lo volvisste a hacer, como tantas otras veces que recuerdo con especial cariño, de nuevo acariciaste donde dolía sin saberlo, de nuevo llegaste a curar, porque unque no lo creas saber tocar las teclas cuando quieres y sacar una sonrisa de las lágrimas, una esperanza o el rumbo a tomar.
Hay personas que sin ellas saberlo se convierten en necesarias, tú una de ellas.
Gracias una vez más por tanto, aunque pienses que no es nada.
B.D.E.B.




