Cuando cae la noche, el sol ya no ilumina y empiezan a hacerlo esas luces «artificiales». Por bonitas formas que queramos darle nunca se igualarán a la belleza del astro rey, su luz tampoco ilumina igual, solo una parte de nuestro camino o paseo, y aún menos calientan igual.
Ahora además la mayoría de luces son led y en muchos casos la luz blanca brillante, que llamamos luz «fría», aunque a mí particularmente, la mayoría de veces prefiero esa luz de menos intensidad, esa con un tono un pelín amarillento, la luz «cálida» (el nombre lo dice todo).
Aunque para ser sincera, cuando termina de caer la noche, después de cenar y una vez llega la tranquilidad, prefiero apagar luces y estar con las de la calle, y aquí solamente con esas pequeñas lucecitas que les llaman «luces de hadas».
De niña siempre temía la oscuridad, ahora creo que la busco, aunque quizás lo hago para así poder disfrutar más de las pequeñas luces que con la contaminación lumínica no se aprecian, esas luces de hadas de las que hablaba, las estrellas, incluso diría que la luna, aunque esta se suele ver bien incluso en ocasiones de día.
Esas pequeñas luces que iluminan en la oscuridad, como esa luz «antimiedos» que se les pone a los más pequeños.
Esas luces…si lo trasladamos a la vida, esas luces a veces se convierten en personas, sí, personas que iluminan esa oscuridad, diferente a la de cuando éramos niños pero en ocasiones la tememos tanto o más que en nuestra infancia.
La cantidad de veces que he escuchado esa frase en los últimos tiempos, «todo pasa por algo». Creo que de tanto escucharla casi que me la he ido creyendo o quizás ya me la creía de antes, no sabría decir.
En ocasiones creo que sí, que todo pasa por algo, pero también es cierto (ya lo hablaba el otro día) hay muchas casualidades y puede ser que también eso tenga que ver, que creamos que todo pasa por algo y pueda ser una casualidad.
Cuando empezó todo hace un año,tenía ganas de terminar rápido, quería una solución ya y zanjar todo, así qué a pesar de lo que todos me decían yo no hice caso y casi quise «vender mi alma al diablo» por terminar la historia, aún así, las otras partes no quisieron y más adelante supe que hubiera cometido un gran error, mientras todos me decían que «las cosas pasan por algo».
A día de hoy no sé si es así, o fue casualidad, pero puede ser que aún sabiendo las cosas lo volvería a hacer, cuando uno tiene ganas de acabar, de cerrar un asunto, lo único que nos importa es la paz que eso nos va a traer, pero si no depende de ti solo, no se puede hacer nada y nos queda ese consuelo de que «las cosas pasan por algo».
Ha comenzado a caer la tarde y ya la estaba buscando. Escondida tras una de las montañas no se dejaba ver y cuando por un momento todo se ha quedado en silencio, tan solo llegaba un leve sonido de la zona de animación, ahí estaba ella, llena, completa y preciosa tras las palmeras.
Los ciclos se repiten, parece que los momentos también pero siempre hay algo que los hace distintos. Hoy el observarla desde aquí con todo prácticamente en silencio, y con una tranquilidad que me ha sorprendido.
No he podido evitar echar la vista atrás, hace un año, el mismo lugar y alguna noche también con ella de fondo, pero con menos tranquilidad, con los nervios dentro de mí y con altibajos de emociones que no me dejaban disfrutar del todo.
Ahora quizás es un poco diferente, ella sigue siendo la misma, yo he cambiado algo, soy la misma pero dejé atrás un gran peso que no me dejaba avanzar ni conseguir esa paz interior que buscamos en muchas ocasiones. Ahora, en algunos momentos vuelvo allí, en otros vivo el presente, el día a día. No quiero echar la vista atrás pero tampoco quiero ir por delante, quiero estar en el ahora, en cada momento que llega y disfrutarlo.
Esta noche tocaba buscarla, cazarla y dejarme llevar por su embrujo, recargar la energía y disfrutar de la paz, ¿mañana? Mañana ella estará como hoy luciendo sus mejores galas pero el momento no sabemos nunca si se podrá vivir igual.
Disfrutemos del presente, de lo que vemos, de lo que sentimos, de lo que somos…
B.D.E.B.
Manuel García y Mon Laferte – La danza de las libélulas.
Esta es la tercera entrada con este mismo título, pero reconozco que ayer (ya era hoy) cuando leí esa pregunta, no podía venirme otra frase a la cabeza que esa «cómo decirte que me has ganado poquito a poco, tú que llegaste por casualidad…» de la canción de Amaral. Hace ya un tiempo le dediqué una entrada y hoy pues tenía que hacerlo también, porque aunque puedan haber otras frases y otras canciones, esta significa mucho para mí.
Esta frase, junto a esta canción marcó una época muy especial para mí, a la vez que dura también bonita porque hubo gente que llegó a mí por casualidad y se quedaron, y siguen estando, la última vez que la utilicé en una entrada también iba dirigida a otra persona que llegó para quedarse.
Y es que es bonito que las pesonas lleguen a ti ¿verdad?, te vayan ganando poquito a poco, sin prisas, con hechos, con saber estar de una manera u otra, perosonas que siempre tienen una palabra amable, que ofrecen su hombro para llorar, que tiran de ti pero que también comparten y disfrutan de lo bueno contigo.
Por algún motivo siguen llegando por casualidad esas personas, me siguen ganando poquito a poco y a veces quizás no se lo diga lo suficiente, no sé si es un no atreverse o quizás porque creemos que ya lo saben. No siempre se encuentra la palabra exacta, la forma correcta de decir las cosas pero debemos de decirlas.
Como siempre digo, bonitas casualidades que nos pone el destino en nuestro caminar, caminos que se cruzan para hacer el paseo un poquito mejor.
Era la una de la madrugada de un miércoles 27 de julio del 2005, «¿preparada?, nos vamos a quirófano». Ahí se mezcló una serie de emociones que no sé muy bien si voy a saber describir.
Miedo, porque creo que siempre pensamos primero en lo peor, si no va bien, si surge algún problema, si algo se complica… miles de situaciones que no tienen porqué pasar pero por tu cabeza pasan.
Emoción, sabes que en cuestión de minutos estará en tus brazos, verás su carita por primera vez, sentirás sus movimientos desde fuera, las caricias serán de otra manera.
Tristeza, él no podrá estar contigo, el no va a vivir ese momento que tanto deseábais vivir juntos.
Llega el momento de soltar su mano para viajar a esa sala donde tendrás el encuentro cara a cara con ese ser que has amado antes de conocerlo, llega el momento de cumplir tu gran dueño, ser madre.
Entras en ese lugar frío, en el que tiempo atrás te dormieron para despertar vacia, por dentro, por fuera y hasta de alma, pero esta vez sientes que será diferente, lo sabes.
A las dos de la mañana alguien lo pone frente a ti, «enhorabuena, aquí tienes a tu hijo». Lo observas frente a ti, lloras de emoción, lo ponen unos minutos encima tuya y después alguien muy especial, una de sus tias, es la encargada de hacerle todas las pruebas, ella te acompañó en las dos pérdidas anteriores, pero ahora está para recibir a ese niño y cuidarlo a tu lado, para sonreirte y con una mirada decir, lo conseguiste, ya lo tienes aquí.
Mientras tú te recuperas, él conoce por fin a su «papá» porque ese papel también tiene mucha importancia, la tendrá en su vida. Conoce también a su ti y a su tio (mi hermana mayor y su marido) que se saltaron las normas para estar allí, buscaron el lugar por donde entrar para no perderse el momento. Y cuando tú subes a la habitación (te suben) allí están los cutro con ese pequeño, la tía que ayudó a traerlo al mundo, él, quien compartió ese gran sueño contigo, y sus tíos, a día de hoy creo que son especiales para él, y entiendo el porqué, siempre estuvieron, están y sé que seguiran estando, en cada alegría y en cada mal momento, siempre.
Mi gran sueño se hizo realidad un 27 de julio de hace veintiún años, los mismos que cumple hoy. Hoy estoy en casa para celebrarlo con él, porque no me lo pidió directamente pero sé que quería ue estuviera aquí, y yo también quería estar.
Se levantó esta mañana y se fue a recibir su primer regalo de cumpleaños, ese gran sueño que está trabajando por cumplir, volar. Justo hoy han querido que realizara el primer vuelo en solitario y me consta que lo estará disfrutando mientras yo emcionada escribo estas letras.
Mi gran sueño ahora es que tanto él como su hermano cumplan los suyos, y él ya está encaminado, sabe que no es fácil pero se esfuerza día a día por ello y obtiene sus recompensas como hoy.
Feliz día, feliz vida y que tus sueños se cumplan como hace veintiún años se cumplió el mío.