
Solitario, mirando al mar,con la mirada perdida en el horizonte, quizás buscando respuestas, quizás reflexionando o quizás con la mente en blanco simplemente disfrutando del momento.
Somos muchos los que nos acercamos a él por diversos motivos pero creo que uno siempre en común, la tranquilidad que nos deja cuando terminamos la visita. Ya sea paseo, baño, hacer deporte o meditar, un ratito de lectura, un momento de relax…
Me gusta observar al resto, a los que lo visitan como yo, a los que les gusta escuchar el sonido de sus olas, a los que disfrutan con esas pequeñas olas bañando sus pies, a los que les llena de calma como a mí.
Diferentes personas, diferentes vidas, con distintos problemas y distintos sueños pero a todos nos atrae, todos nos acercamos a admirarlo, a sentirlo.
Buscamos ese momento perfecto, ese en el que aún no hay mucho tránsito y podemos estar en esa soledad casi diría que «compartida». Vemos a esa persona de al lado, o nos cruzamos con otra y nos dirigimos un pequeño saludo pero sin mucho ruido para no estropear ese silencio que solo es interrumpido por el romper de las olas.
Cada uno a nuestra manera lo disfrutamos y lo sentimos, algunos queremos ir un poquito más allá, queremos capturar ese momento, nuestro, de otros… y pretendemos mostrarlo al mundo e intentar que ellos sientan lo mismo que sentimos nosotros en ese preciso instante…
B.D.E.B.




