
«Aprende a ser fuerte» una frase tan sencilla de pronunciar…
Ser fuerte no es algo que haya que aprender, debería de venir con nosotros de «serie» y quizás así sufriríamos menos, pero no, a lo largo de la vida tenemos que ir aprendiendo y yo creo que me perdí alguna de esas lecciones.
He caído y me he levantado en multitud de ocasiones, pero cada vez cuesta más, así como nos volvemos menos ágiles físicamente con el paso de los años, en el tema emocional creo que también lo hacemos, hasta el punto que nos vemos pequeñitos ante problemas grandes.
Llega un momento que todo pesa mucho más de lo que lo hacía antes, los nervios te controlan a ti en lugar de tú a ellos, intentas arreglar cosas que no tienen arreglo, intentas que las cosas no te hagan sufrir tanto pero la maldad a veces es tan grande que puede contigo.
Por un lado entiendo las cosas porque siempre me ha gustado ver las diferentes perspectivas, en un problema cada uno tiene su propia versión y hay que entender las dos posturas, pero por otro lado siempre me ha fastidiado (por hablar finamente) que aprovechen las debilidades de otros para atacar por ahí, donde saben que vas a hacer daño, donde más duele.
Una vez más lo han hecho, se han salido con la suya, vuelven a hacer daño a ahondar en la herida, a intentar llevar al límite todo porque saben que la mejor defensa es un buen ataque. Y yo de nuevo me hago un ovillo, uno de esos de los que no querrías salir hasta pasados cien años, una vez más se me quitan las ganas de todo, incluso de ser fuerte.
Hoy comenzaba el día bromeando con alguien del blog sobre lágrimas, quién me iba a decir…
«Aprende a ser fuerte» ¿es posible? imagino que sí lo será pero ha llegado un momento en que mis ganas de aprender creo que se esfumaron, hoy incluso se esfumó mucho más… y queda tanto que aprender.
B.D.E.B.




