Aprender a ser fuerte

Aprender a ser fuerte

«Aprende a ser fuerte» una frase tan sencilla de pronunciar…

Ser fuerte no es algo que haya que aprender, debería de venir con nosotros de «serie» y quizás así sufriríamos menos, pero no, a lo largo de la vida tenemos que ir aprendiendo y yo creo que me perdí alguna de esas lecciones.

He caído y me he levantado en multitud de ocasiones, pero cada vez cuesta más, así como nos volvemos menos ágiles físicamente con el paso de los años, en el tema emocional creo que también lo hacemos, hasta el punto que nos vemos pequeñitos ante problemas grandes.

Llega un momento que todo pesa mucho más de lo que lo hacía antes, los nervios te controlan a ti en lugar de tú a ellos, intentas arreglar cosas que no tienen arreglo, intentas que las cosas no te hagan sufrir tanto pero la maldad a veces es tan grande que puede contigo.

Por un lado entiendo las cosas porque siempre me ha gustado ver las diferentes perspectivas, en un problema cada uno tiene su propia versión y hay que entender las dos posturas, pero por otro lado siempre me ha fastidiado (por hablar finamente) que aprovechen las debilidades de otros para atacar por ahí, donde saben que vas a hacer daño, donde más duele.

Una vez más lo han hecho, se han salido con la suya, vuelven a hacer daño a ahondar en la herida, a intentar llevar al límite todo porque saben que la mejor defensa es un buen ataque. Y yo de nuevo me hago un ovillo, uno de esos de los que no querrías salir hasta pasados cien años, una vez más se me quitan las ganas de todo, incluso de ser fuerte.

Hoy comenzaba el día bromeando con alguien del blog sobre lágrimas, quién me iba a decir…

«Aprende a ser fuerte» ¿es posible? imagino que sí lo será pero ha llegado un momento en que mis ganas de aprender creo que se esfumaron, hoy incluso se esfumó mucho más… y queda tanto que aprender.

B.D.E.B.

Deseos…

Deseos…

Si un genio te concediera tres deseos, ¿qué pedirías?

Fíjate que a veces no haría falta un genio para conceder deseos, en ocasiones esos deseos están en manos de las personas, y sin embargo no llegan a suceder.

Pedimos deseos cuando soplamos las velas, los pedimos también cuando termina el año en esas doce campanadas, aquí, incluso se piden por escrito en la noche de San Juan y ese papelito arde junto a la hoguera.

Algunos se cumplen, otros se quedaron en eso… en deseos.

Este año se cumplió uno de ellos, pero también me tocó pedir otro muy diferente, quizás todo bueno no podía ser, a veces creo que nos llegan uno de cada, casi para estar «entretenidos» para que la vida no sea monótona si es muy cómoda.

Ahora el que pedí aún está por cumplir, no es cosa de genios, podría ser mucho más sencillo, sólo haría falta que algunas personas entraran en razón, valorar más los sentimientos que lo material, qué difícil ¿verdad? Quizás si sea necesario un genio para cambiar esto.

De tres deseos casi que me quedaría con uno solo, uno que ahora mismo es lo único o lo principal que me quita el sueño, algo que no está en mis manos, porque lo que tenemos el poder de hacer por nosotros mismos, cueste más o menos al final terminamos haciéndolo, consiguiéndolo, en ocasiones falla pero estamos orgullosos de al menos haberlo intentado. Pero cuando las cosas dependen de otros, ahí la osa cambia, podemos acercar posiciones pero no podemos decidir por ellos.

No sé si el deseo se cumplirá, aunque de alguna forma la situación llegará a su fin algún día, ojalá sea pronto aunque llegados a este punto tengo mis dudas, pero dicen que lo último que tenemos que perder es la esperanza.

Sin genio o con él, lo que siempre nos queda es poder desear y poder soñar, porque en ocasiones esos deseos los transformamos en sueños en los que todo es posible.

B.D.E.B.

Compañero de vida

Compañero de vida

Describe a un miembro de la familia.

En diferentes ocasiones he ido describiendo a miembros de mi familia, padre, madre, hermanas, tíos y abuelos y a mis dos hijos. Hay alguien que siempre quedó en la sombra, creo que alguna vez lo he nombrado pero nunca lo he descrito, quizás porque hubo un tiempo en el que igual no lo hubiera hecho de la forma correcta, porque a veces cuando no pasamos por la mejor de las situaciones, vemos más lo malo que lo bueno de las personas, aunque está claro que lo bueno siempre ha pesado más y ese es el motivo de que siga a mi lado y yo al suyo.

Amigo, compañero, sensible, cariñoso, bromista, cascarrabias, alegre (a pesar de las circunstancias, siempre intenta estarlo), complaciente, buen padre… la lista es larga, ¿tiene sus defectos? Sí, todos los tenemos pero de eso hablaba antes, hace un tiempo lo puse todo en una balanza y lo positivo venció con creces.

En una convivencia larga creo que poco se puede ocultar, todo acaba saliendo y los defectos creo que casi salen antes, nunca es un camino de rosas, siempre hay piedras y espinas, hay que esquivar, saltar y de la mano de alguien se hace más llevadero.

Me cautivó su desparpajo (el que a mí me faltaba) su alegría frente a todo, su «cara» a la hora de conseguir lo que se propusiera, siempre con gracia, extrovertido al contrario que yo, siempre bromeando con todos y haciendo rabiar a todo aquel que aprecia y el día que no lo hace saben que algo pasa.

Da todo lo que tiene y no pide nada a cambio, a veces hasta yo le digo que se pasa de bueno porque hay quienes no llegan a apreciar lo que ha sido capaz de hacer, y eso casi me duele más a mí que a él. No le importa, todo lo perdona y creo que en ocasiones (la gran mayoría) hasta lo olvida.

Una gran virtud, que a veces podría ser un defecto, su sensibilidad y hay quienes lo han aprovechado para hacer cosas en su contra. Yo lo veo desde fuera y me duele, pero estoy casi segura que con dos palabras que le dijeran lo perdonaría todo.

¿Entendéis ahora lo de la balanza?

Son casi treinta y cinco años a su lado, dan para mucho y a pesar de esos momentos en los que hubiera cogido una maleta y me hubiese ido bien lejos, reconozco que me quedé porque siempre me ha hecho sentir lo importante que soy en su vida, ha hecho lo posible porque la mía fuera mejor, porque no me faltara de nada, sobre todo amor, porque siempre hay una mirada, una sonrisa, una caricia un «te quiero», siempre ha habido casi diría que más de lo que yo he dado, porque cada uno queremos de manera distinta pero lo importante es seguir haciéndolo.

Somos polos opuestos en muchas cosas pero un día decidimos remar juntos en este mar.

Tiene un defecto muy grande, no le gusta la playa… ya sabéis, nadie es perfecto 😉

B.D.E.B.

Una mirada al horizonte

Una mirada al horizonte

Me he acostumbrado tanto a los amaneceres en la playa los domingos, que cuando llevo algunas semanas con compromisos, trasnochar… y algunas historias más que lo han impedido parece que me falta algo, que las «baterías» que suelo recargar en esos paseos, ya están parpadeando y pidiendo su carga para poder seguir adelante.

Para mí el amanecer, siempre lo digo, es una nueva oportunidad para ser feliz, es el comienzo de un nuevo día (aunque este comience unas cuantas horas antes) y nos brinda de nuevo esa oportunidad,  quizás porque por parecidos que sean, no hay un amanecer igual a otro (a las pruebas fotográficas me remito, no puedo verlos sin cazarlos) y así mismo cada uno nos ofrece su oportunidad de aprovechar ese día.

Hoy de nuevo no he podido ver amanecer, aunque si me descuido casi lo veo antes de acostarme, y cuando ya vamos echando años encima, trasnochar tanto pesa, cada vez más, así que después estás todo el día con un cansancio acumulado y aunque vas haciendo tareas, necesitas entre una y otra sentarte un poco para poder continuar.

Y mañana además, cuando salga camino al trabajo ya será de día, no será como la semana pasada que veía amanecer desde la oficina, ahora con ese cambio de horario amanecerá antes de que salga de casa.

Así que tocará esperar al siguiente fin de semana para disfrutar de nuevo de ese pequeño espectáculo que nos ofrece la naturaleza y que tanto me gusta y me recarga.

Esos amaneceres ya se han convertido en mucho más, se han convertido en una forma de hacer ejercicio (el paseo lo intento hacer un poquito largo) se han convertido en volver a esa pasión por la fotografía que durante un tiempo estuvo dormida, en una buenísima forma de desconectar y a la vez conectar conmigo misma y por supuesto conectar con el mar y dejarme llevar.

Perder la vista en el horizonte se ha convertido en una rutina en esos paseos, primero capturo imágenes como esta y después, durante unos minutos mi mirada se pierde allí, donde él apareció un poquito antes y su luz aún brilla con fuerza.

B.D.E.B.

Días de otoño

Días de otoño

Ha llegado uno de esos días que menos me gusta del año, ese en el que (supuestamente) te dan una hora más, pero te quitan una hora más de tarde, de luz solar, yo al menos llevo fatal eso de que antes de las siete de la tarde ya se haga de noche.

Reconozco que en esta ocasión me vino bien tener una hora más de sueño, cuando trasnochas no está de más poder levantarte un poco más tarde, pero hoy entre que el día ya de por sí está oscuro por la lluvia y que se hará de noche antes… va a ser uno de esos días de otoño que tan poco me gustan.

Siempre digo que esta época del año es la que menos me gusta, aunque he aprendido a apreciarla más, pero recuerdo muchos otoños en los que un día como el de hoy me ponían triste sin motivo aparente, y solo tenía ganas de taparme hasta la cabeza y desear que pasara cuanto antes.

Ahora, aunque no sean los días que más me maravillan, intento buscar el lado bueno de ellos, como esos bonitos atardeceres con cielos anaranjados y esos amaneceres con un toque especial, aunque es cierto que ahora para cazarlos hay que madrugar un poco más, pero siempre merecerá la pena.

Hoy sé que será un día raro, de esos que no hay muchas ganas de nada, quizás un día para escuchar la lluvia caer, para echarse en el sofá (sin manta porque aquí aún hace calor, aunque parece que alojará ya un poquito) y ponerse a leer, escribir o cualquier otra actividad que no requiera «mucho esfuerzo».

Y sin saber el porqué, este día siempre me traslada a hace muchos años, y cuando comience a atardecer sentiré de nuevo ese nudo en la garganta, esa mirada a través de la ventana viendo la lluvia caer mientras aquella lágrima resbalaba por mi mejilla…

B.D.E.B.