Brillo que desaparece

Brillo que desaparece

Era primera hora de la mañana, el sol comenzaba a calentar y la niebla se resistía a abandonar las montañas, desde el vehículo se veía un bonito paisaje pero no era posible parar a capturarlo, así desde allí mismo tomé la imagen, salió un poco distorsionada, pero días más tarde apareció esta otra, me pareció bonita y la guardé, no era la mía, estaba transformada, no estaba ese brillo que había esa mañana, se había tornado gris, como si el día también lo hubiera sido.

Y en ocasiones pasa eso, un día amanece con un sol radiante y conforme va avanzando se convierte en un día gris, lleno de nubarrones que después se convierten en tormenta, pero no de una fina lluvia, una tormenta de esas que hacen lleguemos a casa completamente empapados y con el frío metido en los huesos.

Otras veces pasa justo lo contrario, el día amenaza con lluvia y de repente desaparecen esas nubes para lucir un sol radiante.

Un poco de magia sirve para cambiar una imagen, pero cuando hablamos de imágenes más reales, como esa persona que tienes enfrente, con unos ojos preciosos pero una mirada triste, es precioso ver como aparece alguien o le nombras algo en esa conversación que mantienes y de repente esos ojos cobran vida, vuelven a brillar, a mostrar ese bonito color que tienen y te recuerdan aquel tiempo en el que brillaban continuamente.

B.D.E.B.

Profesiones admiradas

Profesiones admiradas

Mi lugar de teletrabajo (los mecheros están ahí para encender incienso 😉)

¿Qué trayectorias profesionales alternativas te has planteado o te interesan?

A estas alturas ya no me planteo cambiar de profesión, creo que (salvo que algo lo impida) terminaré los años que me quedan en el mundo laboral (que aún son unos cuantos y a este paso en vez de restar vamos sumando 😂) haciendo más o menos lo mismo que llevo haciendo hace más de veinte años, quizás con más implicación y con algunos añadidos pero de igual forma.

Pero si me pongo a pensar en profesiones que me interesan y que admiro, sí que hay unas cuantas admiro y que si no hubiera sido por algún inconveniente podría haber estudiado para ejercerlas, pero en todas siempre hubo algo que me lo impidió y es posible que por ello aún las admire más.

La enseñanza es una de ellas, la que más (creo que lo he comentado en algunas ocasiones). Considero que es una profesión importante y en la que necesitas vocación, la labor que desempeñan los profesores es muy importante porque muchos de ellos no solo enseñan el temario «obligatorio» van más allá con otras enseñanzas que no están en los libros, nos las va dando la vida.

Otra de las profesiones cualquiera relacionada con la medicina, desde enfermera a médico y pasando por una rama muy importante (más aún en estos días) la psicología, cada vez más nombrada y utilizada en nuestro día a día y cada vez también más necesaria. Profesiones que también considero que hay que tener vocación para ejercerlas y tacto, porque en ocasiones no sabemos del todo como están las personas que acuden a esos profesionales.

Entre alguna más estas dos «ramas» profesionales, son las que más admiro y no me hubiera importado ejercerlas, pero no me quejo porque me gusta lo que hago, quizás ahora mismo dentro de mi trabajo todo esté pegando un cambio y lo vea como no lo he visto hasta ahora, pero aún así creo que siempre seguiré siendo la misma y quizás ahora incluso más cercana con quienes en el momento más complicado permanecieron ahí apoyando.

B.D.E.B.

Conversaciones perdidas

Conversaciones perdidas

-Te voy a nombrar tres frutas, intenta memorizarlas: manzana, pera, plátano.


Ayer te llamé, nuestra conversación no duró más de un minuto, a malas penas dos preguntas y a la tercera no llegaste a contestar, le pasaste el teléfono a él.

Fue entonces, como tantas otras veces, que me entró la nostalgia, nostalgia de ver donde fueron a parar esas largas conversaciones que manteníamos.

Recordé que antes de llamarte me aseguraba de no tener prisa para cualquier otra cosa, sabía cuando empezaba la conversación pero nunca cuando terminaría. Tomaba asiento en el sofá o me iba a la habitación y marcaba tu número de teléfono, respondías con esa voz dulce y comenzábamos a hablar. Me preguntabas por los niños, me hablabas de tus hermanas (tan parlanchinas como tú), si habías ido al mercado, o al médico y que te había preguntado por mí. Las conversaciones se alargaban más de media hora, no importaba.

Te escuchaba y tú me escuchabas a mí, no hablábamos todos los días, no era necesario, pero cuando lo hacíamos siempre era así, largas conversaciones.

Las echo de menos, no termino de acostumbrarme a llamarte y que no crucemos más de tres frases y le pases el teléfono a él, él que nunca le había gustado ese aparato, prefería hablar cara a cara, él era el que solo te cruzaba unas palabras a través de ese aparato y ahora es quien recoge el testigo de esa conversación.

No me acostumbro, aún así llamo siempre al teléfono fijo para que tú contestes y aunque sea una conversación cortita al menos escucharte.

Se hace difícil y creo que por eso cada día me cuesta más, porque cada llamada es una pequeña punzada a que aquello que hubo ya no está, a que esas largas conversaciones no sé volverán a dar, y yo, las echo de menos mientras tú no las recuerdas…


-¿Recuerdas las tres frutas que te nombré?

Manzana, naranja

Falta una

No me acuerdo…

Su cara ese día reflejaba tristeza, sabía que algo comenzaba a pasarle…

B.D.E.B.

Cuando las letras llegan.

Cuando las letras llegan.

Alguien con sus letras ha provocado algo que no sabría como describir. Leí como otras veces, con detenimiento, buscando aquello que no se encuentra en una lectura rápida, yendo un poco más allá de las letras e imágenes que acompañan el texto.

Sin saber aún muy bien el porqué, el corazón se encoge y te emocionas te quedas pensando y reflexionando sin terminar de saber si en esas letras hay un poco de tristeza, de nostalgia o de cualquier otra emoción que se te escapa.  Letras que te llegan y tocan dentro y que provocan algo que no puedes explicar.

Te gustaría apuntillar algo, decir, comentar, pero en esta ocasión no puedes, por una vez no hay palabras para describir lo que sientes, te quedaste sin ellas y ahora lo intentas explicar pero aún así sabes que no vas a encontrar esas palabras que buscas.

Creo que es bastante complicado hacer que unas palabras lleguen tanto cuando no hablas de algo directamente, cuando se «disfraza» o se «adorna» de alguna forma, de la que sea, no importa si es a través de relato, poema o una simple descripción, hay que saber hacerlo o quizás algo más fácil, dejar que hable el corazón.

Hoy sentí una emoción especial con esas letras e imágenes, algo que en un simple comentario no habría sabido expresar, es más, no sé si con estas letras lo habré conseguido.

Gracias a ti…

B.D.E.B.

La belleza de lo imperfecto

La belleza de lo imperfecto

Quizás esa manía mía de mirar al cielo, me ha hecho descubrir esta tarde esas nubes «imperfectas» no eran una igual a la otra, unas eran más grandes, otras más pequeñas, unas eran más «gordas» y  otras más «flacas». Unas se pintaban de bonitos colores dorados y anaranjados, otras en cambio eran casi negras, sobrias, como si el cielo estuviera enfadado.

Es curioso porque me han llamado mucho la atención y solo podía observar su belleza, sí, porque en la imperfección está la belleza real, no esa de escaparate, de filtros de Instagram, de retoques, de querer mostrar algo que no es real…

Crear esas imágenes perfectas no está mal, ponerse un filtro para verse más bonita, quizás tampoco lo está, pero discriminar o machacar a quienes no son iguales, eso sí está mal, demasiado mal, es horrible.

A menudo esos estigmas de gordos, flacos, altos, bajos, si llevas gafas, tu orientación sexual y un largo etcétera… sirven como armas más afiladas que los cuchillos, igual empieza como un juego y no sé (quiero pensar que no) si las personas que juegan a él, se prestan a jugar a él, llegan a saber el daño que hacen y hasta que punto llegan esos «insultos» a otra persona simplemente porque no cumple las condiciones de «belleza o de normalidad» que la sociedad y en gran mayoría los jóvenes tienen por bandera.

Hoy las observaba y veía la belleza, la misma que observo cuando veo un grupo de jóvenes tan diferentes entre sí y tan bien integrados, sin importarles nada más que la amistad entre ellos y defendiéndose si alguien llega a intentar dañar a alguno.

Quizás algo muy importante se nos escapa, quizás algo estemos haciendo mal y puede ser que aún estemos a tiempo de ponerle solución.

Enseñar a respetar es muy importante y enseñar a cuidar en lugar de dañar mucho más.

B.D.E.B.