
Siempre hay algún lugar que le tenemos un cariño especial, nos sentimos a gusto y nos gusta tomar un café o un refresco allí porque nos sentimos como en casa.
Ese lugar es donde suelo desayunar los domingos cuando termino mi paseo, está frente al mar y es un sitio distinto a otros, a mí me encanta ir allí, normalmente suelo ir sola y en pocas ocasiones en compañía. También alguna tarde he ido acompañada de mi marido y unos amigos que también les gusta el lugar, pero aparte de ellos nunca he ido con nadie más, no sé como explicar, es un sitio «muy mío» en el que suelo reflexionar bastante, a veces hasta escribir alguna entrada o leer también alguna, y no es de los que iría con cualquier persona, sólo quienes son especiales para mí.
Llevaba tiempo que a una amiga le había dicho que algún día teníamos que tomar allí un café juntas y hoy lo hemos podido hacer realidad.
Compartir los lugares donde nos sentimos tan bien, donde somos nosotros mismos, donde estamos como en casa, para mí es un lujo porque si ese lugar que ya es especial, lo compartes con alguien que también lo es, el resultado es pasar un ratito el doble de agradable y que eso se note en tu mirada, en tu sonrisa y creo que la otra persona lo capta, estoy segura de que lo ha captado.
Ha sido una tarde improvisada pero un reencuentro muy agradable y que de nuevo se ha hecho corto porque cuando estamos delante de un café, con personas especiales, nos gustaría que el tiempo pasara lentamente y aún así se nos haría corto.
Gracias por ese ratito y un placer compartir ese lugar contigo.
B.D.E.B.




