Quiéreme sin mentiras

Quiéreme sin mentiras

El agua del mar va erosionando poco a poco las rocas, las mentiras lo hacen a nuestros corazones.

Hoy andaba entre dos aguas, por un lado me llamaba la atención la pregunta del día pero por otro lado hoy ha sido un día intenso, de esos en que una cosa sucede a otra y te invitan a no parar de darle vueltas a la cabeza, a reflexionar, a pensar y hasta a dar un golpe en la mesa y a algunos decirles que ya está bien.

En muchas ocasiones he comentado que no me gusta nada la mentira, menos que me mientan. Está esa pequeña mentira para no hacer daño, aunque más que mentira puede ser ocultar la verdad, cosas sin malicia y luego esa otra que intentas convencer a otros de algo para tu propio bienestar aún sabiendo que estás mintiendo…eso lo siento mucho pero no va conmigo, menos aún cuando esa mentira trae consecuencias y hace que a alguien le duela y se sienta traicionado, más si esa persona me importa y si llega a sentirse decaído emocionalmente, entonces ya…

Pues hay personas que creen que otros siempre perdonan, siempre olvidan, siempre dejan todo a un lado y se vuelven a acercar, y se aprovechan para manipular, mentir e intentar llevar a su terreno, a su bienestar sin importar el de la otra persona.

Luego está que si esa persona se da cuenta y dice «oye, que me estás mintiendo, y me duele que lo hagas» siempre siempre hay alguna defensa y dicen que la mejor es un buen ataque ¿verdad? Pues eso es lo que hacen, atacar para que el malo siempre sea el otro, al que le han mentido, le han dañado y ahora toca intentar manipular hasta sus emociones para que sea él quien se sienta mal sin haber hecho nada.

Una situación un tanto complicada pero creo que se da muchas más veces de las que creemos, pero que al final te das cuenta, descubres lo que están haciendo y ya no «te la cuelan» tan fácil (ahí es cuando pasamos a ser los malos de la historia)

Digo yo, ¿es tan difícil decir la verdad y razonar? Porque en muchas situaciones se trata de eso, de decir «mira, ha pasado esto y necesito que las cosas sean de esta manera,¿te parece bien, lo podemos hacer así?» La otra persona quizás se pueda enfadar en el momento pero verá que hemos sido claros y que no pretendemos dañar, solo hacer cambios a gusto de ambas partes. Pero desgraciadamente no pasa así, de la otra forma se ve que es más fácil.

En estas semanas en las que varias personas cercanas se han marchado demasiado pronto, en las que lloras y sientes la pérdida y ves que quién te importa lo está pasando mal por ese motivo, sólo falta que llegue alguien más a hacer daño para su propio bienestar. En esas mismas semanas me he dado cuenta que tenemos que vivir hoy, disfrutar hoy, porque mañana… no sabemos si lo podremos hacer o si estaremos para hacerlo, suena duro sí, pero es lo que me ha tocado de cerca.

Creo que ya no es momento de mentiras, ni de «rogar» tiempos a nadie, es tiempo de estar con quienes nos dan la cara, quienes regalan su tiempo por tener nuestra compañía, con quienes no se defienden, dicen «lo siento», o quienes no necesitan disculparse porque evitan hacer algo que te duela,al menos con conocimiento de ello.

Hoy habría mucho que decir pero una vez más me mordí la lengua y solo apoyé a quien lo necesitaba, sequé sus lágrimas y le dije que mañana sería otro día y yo estaré a su lado, porque al final está solo el que quiere estar, al resto todo le sirve de excusa.

B.D.E.B.

Lo que piensan

Lo que piensan

Ella en ocasiones tiene mucho que decirme.

Cuéntanos algo que te gustaría que dijeran sobre ti.

Nunca he pensado en lo que me gustaría que dijeran de mí, eso me suena a cuando morimos que todo el mundo recuerda lo «buenos que éramos, lo que hicimos, lo que nos querían…»

Hoy ante esta pregunta, tampoco sé que contestar porque realmente no es lo que me gustaría, cada cual tendrá su opinión quizás basada en mis actos sobre esa persona, o lo que yo le haya transmitido, otros por lo que les hayan contado (aunque no te conozcan, también pasa). Pero no, no se trata de lo que me gustaría, se trata de hacer bien las cosas y después cada cual que opine.

Hoy justo hablaba de que hay algo que siento que no hice bien por mucho que me forzaran a hacerlo, también he hablado de ello varias veces con otras personas y todos me dicen lo mismo pero yo sigo pensando en que algo no he hecho bien aunque fuese la única salida que tenía, la única que me dejaron.

No pienso en lo que me gustaría que dijeran y menos en un futuro, simplemente me quedo con lo que dicen de mí y sobre todo cuando me lo dicen a mí, creo que es lo principal, decirlo, que nos lo digan, para bien o para mal porque en un futuro quizás no lo podrán hacer directamente a nosotros.

Y una última cosa, si nos dicen algo que no es de nuestro agrado, quizás tendremos que pensar si tienen razón e intentar remediarlo, aunque a veces creamos que no sea posible.

B.D.E.B.

Locura poética – No quiero funeral
1000 gracias

1000 gracias

Esta mañana, mientras hacía un alto en el paseo, escribí y publiqué la entrada anterior. Por sorpresa saltó un mensaje

Me sorprendió y no pude evitar pensar si era posible haberlo hecho, de qué manera, aquello que empezó por casualidad, me había llevado a escribir esas mil entradas.

No he podido evitar echar la vista atrás, siempre digo que soy de leer, me encanta, pero escribir nunca fue mi fuerte. De niña en el colegio, me costaba mucho escribir redacciones, salvo un día, ese día que la profesora nos pidió que escribiéramos sobre el mejor día de nuestra vida, no tuve dudas y escribí mi redacción. A día de hoy aún me emociona el recordar esas letras, la reacción de la profesora cuando las leí en clase y el momento redactado en esas hojas.

Es de la única redacción que me acuerdo, quizás porque todo el sentimiento lo plasmé en esas hojas y en ocasiones lo que nos emociona se queda con nosotros siempre.

Una de esas mil entradas cuenta esa redacción, no podía faltar.

En cada una de ellas, siempre lo digo, va un cachito de mí. He escrito cuando he estado feliz y cuando las lágrimas caían con fuerza. He escrito decepcionada, con rabia, con dolor, pero también lo he hecho ilusionada, con amor, con cariño, he inventado historias, he disfrazado vivencias, he intentado transmitir lo que siento y describir aquello que me apasiona. He querido compartir viajes, amaneceres, y algunas noches de luna llena.

Reconozco que en alguna ocasión me he planteado aparcar esto por un tiempo, pero después pienso que aún queda mucho que decir, que contar y que compartir. ¿Hasta cuándo? Pues no lo sé, puede ser que el día que sienta que ya no hay nada que contar.

Hoy solo quiero decir gracias, mil gracias, a quienes estuvieron, a quienes siguen estando porque en parte, estas mil entradas las habéis hecho posible vosotros también.

B.D.E.B.

Sabores

Sabores

Hoy es un sábado con sabores distintos, me sabe a domingo con un toque de sal, unas nubes intentando cubrir el día, un sol que lucha con fuerza intentar escabullirse de ellas.

Hoy el sábado me sabe a mar, con una brisa revolviendo mi cabello, con unas olas rompiendo fuerte, mostrando su belleza en forma de espuma blanca, llegando lejos, casi a mis pies aunque intente escapar de ellas, quizás para limpiar esos malos recuerdos, para arrastrarlos consigo hasta el fondo del mar y ahogar las penas.

Hoy tiene un dulce sabor a fiestas, a abrazos que son refugio, a miradas que son hogar, a sonrisas que curan el alma.

Hoy es un día con sabor a lo que importa, al agradecimiento por estar, a demostrar cariño, a los «te quiero» sin pronunciar, porque hay momentos que se saborean y sobran las palabras…

B.D.E.B.

Rozalén – Efímera
Fingir

Fingir

«Como agota fingir que no nos pasa nada». Ayer (justo ayer, por eso la anoté) leí esta frase que me llamó la atención porque la considero muy cierta.

Soy de esas personas que más de una vez finge estar bien, que no nos pasa nada pero creo que más que fingir a veces es que queremos creernos que realmente es así, que no nos pasa nada. Y es entonces cuando llegan días que te recuerdan que no, que no estás bien y que no es bueno fingir porque agota y al final es incluso peor.

Lo curioso es que cuando llegan esos días, hay quienes te dicen que no tienes que estar así, que hay que dejar las cosas a un lado, que mires solo lo bueno… y eso, aunque lo hagan con la mejor intención, es aún peor. Es peor porque quizás sea lo que te impulse muchas veces a fingir, porque te dicen que tienes que estar bien y tú quieres creerlo pero cuando fingimos ni somos nosotros mismos, ni sacamos todo eso que llevamos dentro y eso al final agota, más de lo que podemos llegar a imaginar.

Ayer, justo en ese momento en que ya no puedes más, entre lágrimas intenté explicar que no soportaba que dijeran que no puedo estar así. Si podemos, si puedo yo y cualquiera que tenga un día así, necesitamos expresar lo que sentimos y no fingir, y si hoy necesitamos llorar lloramos hasta que no queden lágrimas, hasta que el nudo se deshaga y puede ser que mañana riamos a carcajadas porque así sentimos el día y los problemas no afectan tanto.

Sé que son pocas las personas que solo con verme, o con una frase, incluso con el tono de la voz, saben como me encuentro. Hay gente con la que desisto de fingir porque sé que no dirán esa frase, hay con otras personas que quizás fingimos porque no queremos que nos vean mal porque sabemos que se preocuparían.

No me gusta nada fingir aunque en ocasiones tenga que hacerlo y reconozco que cuando me veo obligada a ello necesito después estar a solas o con quienes pueda ser yo misma, para reír o llorar, para que mi rostro refleje lo que siento, para que la mirada hable por si misma y refleje aquello que el corazón siente.

Fingir agota y sin embargo hay quienes se pasan la vida haciéndolo…

B.D.E.B.

Kany García  – Aunque sea un momento