
No sé si os ha pasado alguna vez, imagino que sí, que hay algo ahí que nos preocupa, que nos quita el sueño pero procuras no hablar de ello, es más, no eres la única persona implicada y hacemos lo mismo, no queremos hablar de ello, preferimos dejarlo a un lado como si no existiera, pero existe, está ahí…
Quizás en ti mismo no te das cuenta pero ves a la otra persona que no duerme a malas penas, que se le nota nerviosa, que la tensión incluso le provoca molestias musculares y no quiere decir que ese problema es el culpable de todo, porque decirlo es hablar de ello, justo lo que se quiere evitar.
Claro, lo ves en la otra persona, pero a ti también te está pasando, cuesta dormir a pesar del cansancio, estás irritable, y algo importante, intentáis distraeros con otras cosas para que no aparezca de repente y tener que hablar de ello.
En la soledad habláis, de cualquier otro tema, de lo que pasa en el mundo, de lo que tenéis pensado hacer en vacaciones, incluso del tiempo…cualquier conversación es válida, menos esa, es como si hablar de ello fuese retroceder a meses atrás, donde estaba presente cada día, donde pasaba justo lo contrario, era la conversación obligada casi a todas horas, casi con todo el mundo.
Ahora regresa de nuevo, pero solo el problema, la conversación se evita, creo que ya ocupó demasiadas horas en nuestra vida, demasiados nervios, demasiado dolor, rabia, incomprensión, demasiadas lágrimas.
Quizás pensamos que al no hablar de ello no se recuerda, pero sí, está demasiado presente, en la mente de cada uno, diría que hasta en el corazón, pero mejor guardar silencio mientras se pueda, mientras no sea necesario, porque cuando llegue el momento de enfrentarlo,quizás no hayan palabras, solo una mirada que diga, estoy aquí, estamos juntos en esto.
B.D.E.B.




