
¿Cuáles son tus planes para futuros viajes?
Planes sin destino, sólo escapar de lo que duele, escapar del ruido y alcanzar el silencio, viajar a la felicidad ¿se puede?.
B.D.E.B.

¿Cuáles son tus planes para futuros viajes?
Planes sin destino, sólo escapar de lo que duele, escapar del ruido y alcanzar el silencio, viajar a la felicidad ¿se puede?.
B.D.E.B.

Hay días que uno lee una frase y la «haces tuya», porque define casi a la perfección lo que está, sintiendo en ese momento, así me ha pasado hace un rato, nuestro amigo Oniro en una de sus entradas ha escrito «fantasías de un fracaso — de un tipo roto que se miente un poco para salir del paso», y ha sido leerla y ponerme en esa piel, en la de alguien roto(a) que se miente a sí mismo para salir del paso.
Creo que a base de que la gente te vaya diciendo las cosas, al final sin querer vas haciendo caso y vas aparcando esa angustia, ese malestar y te llegas a creer que estás bien y que las cosas no deben de importar ni preocupar hasta que lleguen, pero a veces es suficiente que ocurran un par de cosas para que vuelvas a la realidad y te des cuenta de que no todo va tan genial como tu crees y que no debes de confiarte porque si no el golpe después será más duro.
Puede ser que por un tiempo vivamos en esa pequeña «fantasía» de que todo está bien y lo intentemos creer, o simplemente como le he dicho que esperamos mientras tanto resurgir más fuertes y así poder afrontar las cosas, pero también es cierto que hay día que asomas un poco la cabeza y compruebas que aún no estás preparado para salir, que te faltan fuerzas y que no, que las cosas no han pasado y que todavía te rompes cuando piensas en ello.
El caso es que sabes porque están pasando las cosas, ya sabías de antemano que esta semana hay dos citas importantes y te ibas a sentir así, que no lo ibas a poder remediar, al igual que sabes que esto seguirá siendo así por mucho tiempo, que tendrás momentos de tranquilidad y momentos de tensión de preocupación y de romperte, porque no puedes evitarlo.
Intentamos poner soluciones, hablar o a veces callar, porque muchas veces cuando no se habla de algo parece que no esté pasando, pero es difícil no hablar, porque entonces se queda todo dentro y casi es peor. El otro día una amiga se alegraba de escucharme por teléfono una «voz alegre» y seguramente en ese momento lo estaba, pero basta pasar un par de días y volver a esa realidad que no quiero, y ahí es cuando te das cuenta de esa frase «que estás roto pero te mientes para salir del paso», que en parte es muy necesario hacerlo, porque en procesos largos no puedes estar siempre así, necesitas estar un poquito bien y vivir, disfrutar, pero llegan otros ratitos que… no se puede evitar, lo intentamos pero no.
Soy la primera en animar cuando siento que alguien querido se encuentra mal y a veces me pregunto porque esos mismos consejos que doy no me los aplico yo misma, pero supongo que es más fácil animar a los otros porque te duele verlos mal, pero no te importa tanto estarlo tú, lo único que te preocupa es que quienes tienes al lado no lo vean para que no sufran.
Así que alguien como yo que siempre dice que odia las mentiras, sin embargo se miente a sí misma haciendo ver que todo está bien, curioso ¿verdad? Me recuerda a esa conocida frase del doctor House «todo el mundo miente», y quizás sea muy cierta.
B.D.E.B.

Sin buscarlo, sin pedirlo, quizás lo soñamos y finalmente nos encontramos.
Respiramos profundo, nos entregamos, comenzamos algo nuestro en lo que uno más uno nunca fueron dos, sólo uno con dos corazones latiendo al unísono.
En el transcurso de un suspiro la vida nos cambió, no había noches sin caricias, ni días sin amor, sólo esperas que se hacían eternas si faltaba uno de los dos.
Y allí la vida golpeó, no una sino dos, y todo se derrumbó, distancia en la cercanía, soledad en compañía, todo cambió.
Tiempo de tormentas, tempestades, huracanes, hasta que nuevamente salió el sol.
Y de nuevo te elegí, de nuevo me elegiste, de nuevo el camino se unió, la magia de un instante, el brillo de la luna y lo que un día hubo, de nuevo resurgió.
Hoy sigo soñando en encuentros casuales, en miradas que se cruzan, en besos robados en caricias furtivas.
Mientras tus brazos me rodean, mi rostro descansa en tu pecho y tu corazón se acelera como ese primer día…
el que nació nuestra historia.
B.D.E.B.

¿Qué escuchas mientras trabajas?
Hace años cuando trabajaba a diario con mi compañero en la oficina, a él le gustaba escuchar la radio en el ordenador y a pesar de su juventud, era muy de la cadena Dial, yo no he tenido nunca problemas con la música y me adapto a todos los estilos, así que escuchaba la de él.
Después, trabajaba yo sola y no escuchaba música, y cuando poco después comenzó de nuevo a trabajar conmigo pero sólo un par de días por semana, ya preferíamos estar hablando que escuchando música, y los días que estaba sola pues escuchaba la de los otros despachos de fondo.
Más tarde llegó el teletrabajo y tampoco escuchaba nada, pero hace algo más de un año me aficioné a poner algo de música de fondo mientras trabajo, también e cierto que ahora las llamadas que recibo son bastantes menos que las de antes y en pocas ocasiones tengo que cortar la música para atender el teléfono, así que ahora es cuando más música escucho mientras trabajo.
¿El estilo? pues la mayoría es música tranquila aunque hay algunas canciones más movidas, música que tengo en varias listas y sobre todo algunas recomendaciones de amigos o compañeros de por aquí, incluso alguna lista preparada por alguien basándose en los gustos que dejo entrever, y también es cierto que algunas recomendaciones esas que dice la plataforma «esta canción te puede gustar» pues si es de mi agrado, se va también a la lista y así va aumentando y cada vez la lista es más larga.
En definitiva me gusta escuchar música mientras trabajo en casa, pero siempre cosas tranquilas y estoy abierta a seguir recibiendo recomendaciones, principalmente de personas, pero también me llegan cositas como esta que os dejo aquí a través de la plataforma y se vuelven de mis habituales.
Feliz semana.
B.D.E.B.

Hace un momento, en un comentario, alguien me ha recordado algo que ya comienzo a echar de menos, la tranquilidad de esos paseos que por unos motivos y otros, ahora ya por la masificación aquí en esta zona, hace ya un par de meses que no los doy.
Cuando llega junio Alicante se comienza a llenar de turismo y lo que en otras épocas del año disfrutas se vuelve una pequeña tortura querer hacerlo ahora. ¡Ojo! No me quejo del turismo, bienvenido sea y creo que tienen todo el derecho del mundo de visitar esta ciudad, que para mí es preciosa, y tiene unas playas espectaculares, con rinconcitos para descubrir y dejarse llevar, pero si es cierto que yo los disfruto cuando no hay tanta gente, cuando tardo nada y menos en llegar al sitio y aparcar, que no ahora que salvo que vayas a las siete de la mañana, la odisea es enorme. Y si vas tempranito a pasear, dejas una toalla solitaria en la arena y cuando regresas no la encuentras de tanta gente que hay.
Justamente cuando todo se comenzó a complicar fue cuando ya dejé de dar esos paseos, entre falta de ganas de hacer nada y compromisos que tiraban de mí para que hiciera… así ha llegado este mes en el que ya no me gusta ir porque no está solitaria como a mí me gusta, pero días como hoy que te quedas en casa, es suficiente que alguien te lo recuerde para notar que lo echas de menos.
Hoy justo, que es de los pocos días que no he salido y lo malo de no salir es que piensas en lo que no quieres pensar y te das cuenta que quizás es por eso que a malas penas pares en casa, porque necesitas distraerte y no pensar.
Muchas veces con el entretenimiento parece que nos hayamos olvidado de los problemas, y no es así, parece como que los cubramos, así como esas nubes cubren el sol, pero cuando se apartan ahí vuelven a aparecer, y en nuestro caso, cuando estamos más tiempo sin distracciones, sin conversaciones, sin salir, es cuando nuestra mente se pone en movimiento y aquello que habías dejado aparcado vuelve a salir, porque el problema no se ha solucionado, sólo se quedó apartado por un tiempo.
Es curioso que justo venga a salir un domingo, no sé que tiene este día, pero creo que las tardes de los domingos, cuando estás en casa dan para mucho (hasta para escribir la tercera entrada del día).
Cada día que ha ido pasando y siguiendo los consejos de todos, amigos, familia, profesionales… he ido aparcando el problema y dejándolo pasar hasta que llegue el momento en el que me tenga que preocupar realmente, pero hoy… quizás he tenido demasiado tiempo para pensar y recordar que no está arreglado, que aunque no quiera mirar de frente, directa a los ojos como me gusta hacerlo con las personas, está ahí, sigue ahí y en algún momento de nuevo me tendré que enfrentar si la otra parte no le quiere dar solución.
Mañana seguramente saldrá esa nube para cubrirlo, para esconderlo, pero hoy no puedo evitar pensar que cuando sople el viento la nube se irá y el sol volverá a quemar mi piel.
B.D.E.B.