Días que pesan

Días que pesan

Hay días en los que la sensación de ahogo pesa. Van pasando las horas esperando algo que en el fondo sabes que no va a llegar.

Es curioso porque esa espera hace que todo vaya pesando, que los nervios se vayan acumulando, y que finalmente estalles o simplemente decidas salir de casa, respirar aire fresco y calmarte un poco.

Hoy uno de esos días (uno más), quizás ya sabía que pasaría, el dolor de cabeza a primera hora de la mañana, la presión en el pecho y estar «alerta» cada vez que suena el teléfono o llega un mensaje. Y al final todo sigue igual. Y ahí es cuando necesitas salir fuera y respirar, porque parece que algo te lo impida.

Sales a la calle y ves que hay más nubarrones que en tu alma, pero no importa, y casualidades de la vida, que terminas al lado del mar,aunque ese no era el primer plan.

Y allí, mientras lo observas, mientras mantienes esa conversación con tu gente, respiras y sueltas, el nudo desaparece, la presión ya no presiona tanto y los nervios se calman. Te fijas en que el mar está revuelto y amenaza una buena tormenta, pero no te intimida, quieres seguir ahí.

Después viene un pequeño paseo, la noche se acerca y la tormenta aún más, quizás sea la culpable de esa oscuridad tan temprana, pero no importa, continuáis con la conversación y sintiendo esa brisa que, aunque no es tan fresca como gustaría, al menos se lleva un poco del calor sofocante.

El paseo dura hasta que llegan las primeras gotas, pero es suficiente para volver a casa en calma.

Una vez más, el mar consigue la calma que necesito, una vez más sé que la conexión siempre existe con él.

B.D.E.B.

Vosotros

Vosotros

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Al pensar en el futuro, ¿qué es lo que más te entusiasma?

Cada día vivo más en el presente, sin pensar mucho en ese futuro incierto en el cual a veces he tenido unas expectativas que finalmente se quedaron en sueños y voy aprendiendo poco a poco en pensar cada día menos en él y vivir más del presente.

Pero aunque no quiera, siempre hay algún pensamiento que se va a ese futuro, quizás sean las ganas de que acaben algunas situaciones, quizás también las ganas de ver a ciertas personas, las ganas de abrazar, de tomar un café, de conversar y de mirar a los ojos y saber si están bien.

Hoy miro a ese futuro con ellos, principalmente con dos de ellos que me da que no lo están pasando bien, y que me gustaría tenerlos cerca para poder escucharles, para poder sentir con ellos y para decirles que estoy, a dos pasos o a kilómetros, pero siempre cerca.

Me entusiasmaría ese café con compañía, largo de tiempo ¿verdad?, con conversaciones pendientes y con abrazos que se sientan. Acompañar, compartir, estar… algo que desde lejos se puede pero no tanto como me gustaría.

En mi futuro incierto las cosas no dependen de mí, son otros los que van a decidir como será (al menos una parte de él) sin que yo pueda impedirlo, pero si tengo que pensar en lo que me entusiasmaría y que sí está en mis manos, es en coger un tren y sentarme a tomar ese café que será algo más, siempre lo es.

B.D.E.B.

Soñar contigo

Soñar contigo

Si esta noche sueño contigo,
soñaré con ese día,
en el que cruzamos miradas
en el que nada más existía.

Soñaré que llegaste
cuando nada esperaba,
soñaré con tu sonrisa
que me dejó atrapada,
con esa caricia
cuando mi mano sujetabas.

Quiero soñar como hice entonces,
soñar que me abrazas,
que alejas mis miedos
que me animas, para que no caiga.

Soñar con tus ojos,
con perderme en tu mirada,
sentir esos labios
mientras acaricias mi espalda.
Y cuando despierte del sueño
sólo pido una cosa,
que estés a mi lado…

B.D.E.B.

El pasado y algo del presente…

El pasado y algo del presente…

¿Qué dejarías ir para estar en armonía contigo mismo?

A veces las historias se repiten, lo que te provocaba algunos sentimientos, vuelven ahora al presente, ese pasado que estaba cada día un poco más lejos, ahora se une al presente para recordarte que ahí sigue y seguirá, y sólo tú tienes el poder de darle importancia o que simplemente sea una piedra en el camino, la cual puedes saltar, esquivar o apartarla pero no te tiene que impedir seguir adelante.

Para sentir esa armonía conmigo misma, para evitar que nada ni nadie me cambie, tengo que dejar ir esos sentimientos que ciertas personas me hacen sentir, esa rabia, esa impotencia que me hace estar en un estado de ansiedad y de alteración continua, no debo permitir que el acordarme de las situaciones, el hablar de ellas se apoderen de mí y creo que poco a poco lo voy logrando.

Cuesta mucho, porque cuestan las provocaciones, intentar mantenerse al margen, aguantar el tipo, ver como utilizan a otros y esos otros entran en el juego, aunque a veces quizás no sepan que están jugando…

Pero luego pienso que estar en paz conmigo misma, mantener esa armonía y siempre, siempre, ser yo, vale mucho y quizás por eso siga aguantando esta situación, siga esperando ese final y siga creyendo que pronto volveré a vivir esa vida que creí haber recuperado hasta hace poquito.

Sea del pasado o sea del presente, hay que dejar ir todo aquello(s) que nos hace daño, apartarlo de nuestra vida y acercarse a lo(s) que nos hace felices, a pequeños instantes que terminan siendo grandes momentos, abrazar a quienes siempre están y cuidarlos, porque así conseguiremos estar en armonía, con nosotros y con la vida.

Y si aparte de estar en armonía con nosotros mismos, consiguiéramos estarlo también con los demás, entonces ya sería un lujo, aunque eso sólo lo lograremos con unos pocos elegidos.

Feliz semana.

B.D.E.B.

Cuando cae la tarde

Cuando cae la tarde

El día es un bullicio, no paran de llegar barcos llenos de gente, las playas y calas medio desiertas a primera hora de la mañana, se empiezan a llenar de sombrillas, toallas y bolsas, mil colores cubren el suelo y miles de personas se sumergen en sus aguas.

Por las calles pasean, apenas sin fijarse en los pequeños detalles, sólo en las cartas de los restaurantes donde comer y en alguna tienda de souvenirs. Pasan por alto los pequeños altares, la muralla que rodea la isla, la pequeña iglesia, hasta esas figuras de animalitos que hay en el parque.

Pasan por alto esas pequeñas banderas y farolillos, que indican que no hace mucho estuvieron en fiestas.

Y cae la tarde… todos en fila esperan el barco para regresar a sus hogares, y en la isla se quedan los pocos habitantes junto con algunos visitantes que decidieron hacer noche allí y observar ese pequeño espectáculo que también forma parte de la isla.

Y se vuelve a la tranquilidad, a esa que alguien quiere romper, pero no se le permite, ahora llega el momento de disfrutar del descanso, de la isla en forma de hogar, de descansar de ese bullicio de todo el día.

Y mientras observo ese sol caer, mientras me llega esa tranquilidad, recuerdo otro bullicio, no es un ir y venir de gentes, pero si de palabras, si de emociones, de intranquilidad, de pensamientos.

Y cuando por fin todo está en calma, mientras das ese paseo con los últimos tonos anaranjados, mientras respiras esa paz en el ambiente, te preguntas cuando llegará la tuya, te preguntas en qué momento caerá la tarde en tu alma y llegará esa paz a tu interior.

B.D.E.B.