Mis cafés

Mis cafés

¿Cuáles son tus hábitos diarios?

El primero de la mañana, ese que antes me tomaba deprisa y corriendo para ir a trabajar, pero de un tiempo aquí me lo tomo más relajada, echando un vistazo a los blogs amigos, o las redes sociales, incluso a veces el correo, así evito pensar en la nueva «sorpresa» que deparará el día.

Y el otro que cae fijo es el de después de la siesta, en la comida, salvo cuando salgo fuera a comer, no tomo café, pero cuando me despierto de la siesta me preparo uno y sentada cómoda en el sofá, con tranquilidad y saboreándolo repito el ritual de la mañana.

Son mis dos hábitos que repito cada día y que me relajan y preparan un poco para lo que tenga «que llegar» pero siempre digo que por mucho que estos los saboree, no tienen comparación a un café en compañía y una larga conversación.

Feliz sábado, café en mano (hoy no tocaba madrugar)

B.D.E.B

No somos iguales

No somos iguales

No somos iguales, las diferencias están a la vista y el único que no las ve, es el que no quiere verlas y pasa mirando a otro lado.

Mientras unos pensamos en que preparar de comer para mañana, otros sólo piensan en si mañana tendrán algo para comer. Mientras unos buscamos nuestra paz interior, otros sólo quieren que se acabe la guerra.

Pero no es sólo lo que pasa en el mundo, nos podemos quedar con lo que pasa en un círculo más pequeño, y seguimos sin ser iguales.

Hay quienes piensan en arreglar situaciones sin perjudicar, y quienes hacen las cosas para causar el mayor daño posible. Hay quienes van de víctima delante de otros, y los creen y tú te conviertes en verdugo ¿lo eres? Que importa, ya lo han decidido sin comprobarlo…

Hay quienes dicen que sí, que somos iguales, pero consuelan a otros y te acusan del daño, y te preguntas ¿sabes cómo estoy? Sigue sin importar…

No somos iguales, y no me digas que lo somos, hace tiempo dejamos de serlo, cuando dijimos basta, cuando no cedimos a imposiciones, cuando vimos injusticias camufladas en una supuesta ignorancia.

No lo somos y ahora me doy cuenta de que nunca lo fuimos, de que nunca lo seremos…

Pero ¿sabes algo? Prefiero no ser igual, prefiero ser diferente, con mis defectos, con mis virtudes, ser yo, sin disfraz, sin máscara, no ser el lobo disfrazado de cordero, ni dedicar mi tiempo a ver cómo puedo perjudicar más, dedicarlo a disfrutar, a compartir, a rodearme de gente que se interese en conocerne de verdad y comprobar que no somos iguales pero en algunas cosas pensamos parecido.

B.D.E.B.

Seguimos…

Seguimos…

Hoy de nuevo lanzan dardos envenenados, vuelven a la carga, a intentar hacer daño, a seguir una lucha cuando pensé que ya estaba terminada.

Justo hace un momento, una amiga hablaba de no mostrar la vulnerabilidad  y que razón tiene, hay mucha gente que se aprovecha de ello, saben perfectamente cuales son los puntos débiles para atacarte, saben despistarte aprovechar que te has confiado en que todo estaba ya encaminado y volver a la carga.

Y te cansas, emocionalmente te agotas, por un momento demuestras que sí, que seguirás luchando, pero al segundo las fuerzas han desaparecido, te notas débil y aunque no quieras mostrar esa debilidad, al final creo que se ve, que los demás la perciben.

Me queda esto porque, aunque sé que mi gente me apoya, me sostiene y no me dejan caer, llega un momento que no quieres «agobiar» con tus problemas. Cada día esperas de nuevo esa llamada, ese correo, ese mensaje de que por fin llega el momento de cerrar del todo el capítulo,  pero en su lugar vuelve a llegar otro dardo envenenado y te va matando lentamente.

Mañana quizás vea las cosas de otra manera, pero hoy las veo sin ese final tan deseado, sin poder pegar carpetazo a todo y sin ganas de pelear más.

B.D.E.B.

Cocinar con cariño

Cocinar con cariño

Sugerencia de escritura del día
¿Cuál es la comida más rica que has probado?

He probado (aunque diría que más que probar he comido) muchas comidas ricas, desde comidas caseras a algunas «exquisitas», soy de buen comer, disfruto con ello y hay poquitas cosas que no me gustan.

Pero las comidas más ricas, las que mejor saben (para mí al menos), son aquellas que sabes que han cocinado con cariño, para ti o para algunos más entre los que te encuentras, esas comidas siempre saben a «gloria», siempre son las más ricas porque esa persona a dedicado su tiempo con gusto para que termine complaciéndote, y nunca hay que terminar esa comida sin dar las gracias a quien te la ofreció, y no pensar sólo en lo que has comido, también en esa persona que se molestó y ocupó de que todo quedara lo más perfecto posible.

Podría hablar de esa paella o cocido con pelotas que hacía mi «yaya» cada domingo cuando los hijos y nietos íbamos a visitarlos, o la tortilla a la francesa que me hacía mi otra abuela para las meriendas.

También de esos sábados en casa de mi madre, cuando nos juntábamos las hermanas con nuestros maridos e hijos alrededor de ese plato tan típico de ella, el «arroz con costra», según mis hijos el mío se parece pero no llega a igualarlo (algo que no me ofende en absoluto).

Podría hablar de las paellas de mi amigo Raúl, o de las barbacoas de Juanjo, porque en su casa cuando nos juntamos todos son ellos los que cocinan. No olvidaré el arroz a banda de mi compadre, inigualable y si su suegro hace el all i oli con el mortero para acompañarlo, el resultado es perfecto.

El listado podría ser mucho más extenso pero tampoco quiero aburriros, simplemente dejar constancia que las comidas más ricas son aquellas que nos cocinan con cariño, sin importar estar toda una mañana, toda una tarde o todo un día dentro de la cocina, lo importante es hacerlo con gusto y ponerle entre todos los ingredientes esa pizca de amor a todos los platos.

En mi casa dicen que la comida más rica es la lasaña, yo no puedo opinar…

B.D.E.B.