
Después de un día intenso me gusta pensar y recordar los momentos del día, aún quedan algo de fuerzas para repasarlos y ver lo que dió de sí el día, lo que mereció la pena.
Y empezando por lo que hablaba ayer de las tradiciones y el compartir, allí estábamos poco antes de las 8 de la mañana para comenzar ese día, ese que empezamos unos pocos, se fueron añadiendo algunos más por el camino, y cuando llegamos al sitio nos juntamos con el resto que habían ido en el vehículo.
Es curioso porque hay personas que chocan bastante con otras del grupo, pero en días de convivencia como el de hoy, sirven para limar asperezas, para compartir todo, para reír, charlar y disfrutar.
Y también sirve para fijarse en quienes hacen posible que esas asperezas se limen, para fijarse en quienes trabajan por la unión y luchan por ello cada día.
Siempre digo que hay que valorar lo bueno y lo malo de las personas y ponerlo en una balanza para ver de que lado se inclina, pero con algunas personas creo que no es necesario, a simple vista ya ves que hay más cosas bonitas que feas, ves que no hay nunca una mala palabra hacia otros, más bien justo al contrario, ve siempre el lado bueno del resto y te lo muestra a ti por si acaso no sabes verlo.
Los días como hoy creo que son buenos en todos los sentidos, porque son días que unen, nos unen a través de una pasión compartida, nos unen por estar pendiente del otro mientras realizas el camino, nos unen por compartir todo aquello que llevamos, por prestar a otro algo que necesite más que tú en ese momento, nos une el reír juntos, el conversar, el olvidar aquello que nos molesta y recordar todo lo que nos gusta, el poner esa balanza o por un día olvidarla, porque realmente las cosas buenas son las que nos tenemos que quedar.
En esta vida hay demasiadas cosas que nos separan de otros, a veces tenemos que dejarnos llevar por las que nos unen.
Feliz noche para todos.
B.D.E.B.





