Unión

Unión

Después de un día intenso me gusta pensar y recordar los momentos del día, aún quedan algo de fuerzas para repasarlos y ver lo que dió de sí el día, lo que mereció la pena.

Y empezando por lo que hablaba ayer de las tradiciones y el compartir, allí estábamos poco antes de las 8 de la mañana para comenzar ese día, ese que empezamos unos pocos, se fueron añadiendo algunos más por el camino, y cuando llegamos al sitio nos juntamos con el resto que habían ido en el vehículo.

Es curioso porque hay personas que chocan bastante con otras del grupo, pero en días de convivencia como el de hoy, sirven para limar asperezas, para compartir todo, para reír, charlar y disfrutar.

Y también sirve para fijarse en quienes hacen posible que esas asperezas se limen, para fijarse en quienes trabajan por la unión y luchan por ello cada día.

Siempre digo que hay que valorar lo bueno y lo malo de las personas y ponerlo en una balanza para ver de que lado se inclina, pero con algunas personas creo que no es necesario, a simple vista ya ves que hay más cosas bonitas que feas, ves que no hay nunca una mala palabra hacia otros, más bien justo al contrario, ve siempre el lado bueno del resto y te lo muestra a ti por si acaso no sabes verlo.

Los días como hoy creo que son buenos en todos los sentidos, porque son días que unen, nos unen a través de una pasión compartida, nos unen por estar pendiente del otro mientras realizas el camino, nos unen por compartir todo aquello que llevamos, por prestar a otro algo que necesite más que tú en ese momento, nos une el reír juntos, el conversar, el olvidar aquello que nos molesta y recordar todo lo que nos gusta, el poner esa balanza o por un día olvidarla, porque realmente las cosas buenas son las que nos tenemos que quedar.

En esta vida hay demasiadas cosas que nos separan de otros, a veces tenemos que dejarnos llevar por las que nos unen.

Feliz noche para todos.

B.D.E.B.

Comerse el mundo

Comerse el mundo

¿Hay alguna cita que describa tu vida o sobre la que pienses a menudo?

No sé si considerarlo una cita, no es famosa, pero si que es algo que digo o pienso bastante a menudo, «hay días que me comería el mundo y otros en que es el mundo el que me come a mí».

En alguna entrada la he utilizado porque es una frase que diría que me define un poco. Intento que sean más los días en los que me levanto con ganas de comerme el mundo, con esa actitud positiva de que todo va a ir bien y hay que luchar porque así sea, pero cuando pasas una racha mala, te vas cansando, te quedas sin fuerzas y es cuando viene aquello de dejar que el mundo te coma a ti.

Creo que todos tenemos esos días, es más, me atrevería a decir que son necesarios, porque como le decía ayer a un amigo, a veces es necesario hacer un alto en el camino y deshacer esos nudos que comienzan a ahogarnos.

Pues esa sería mi cita, o frase que podría describir mi vida (un poco al menos) pero si en la que pienso a menudo.

Y hoy es uno de esos días en los que quiero comerme el mundo, cuando se publique esto ya estaré de camino en la romería y deseando pasar un buen día, así que desearos que vosotros hoy también salgáis a la calle a comeros el mundo.

Feliz día 1 de mayo.

B.D.E.B.

Tradiciones

Tradiciones

¿Cuál es tu festivo preferido? ¿Por qué?

Hay diferentes festividades que les tengo un especial cariño, el día de reyes, Navidad, San Juan…pero hay uno en concreto que es muy tradicional para mí y por tanto especial (el año pasado ya escribí sobre ello), es el día de la «Santa Faz».

Este día es el segundo jueves después del jueves santo, este año además coincide con el día del trabajador, 1 de mayo, por tanto es fiesta en toda España y posiblemente la afluencia sea mayor.

Este día se realiza una romería desde la concatedral de San Nicolás hasta el monasterio de la Santa Faz, unos ocho kilómetros de recorrido.

La mayoría de los alicantinos (creyentes y no creyentes) somos devotos de esa reliquia y aún sin serlo, el hacer la romería y pasar el día en el campo de los alrededores, es una tradición.

Recuerdo hacer ese camino (aunque salíamos desde casa), con mis padres, aunque en estas cosas siempre tengo más a mi padre de referente porque todas estas fiestas y tradiciones le apasionan, a pesar de que ya no las pueda practicar. Íbamos con los amigos, cargados con capazos de comida, una manta para sentarse en el suelo y una cuerda para saltar a la comba.

Era un día en familia, con amigos y siguiendo tradiciones, esos son los festivos que más me gustan.

Así que amigos, si algún día os animáis, es una romería bonita de hacer, yo ya tengo preparado mi blusón, los rollitos de vino y mañana recogeré mi caña y junto familia y amigos a seguir con la tradición.

Feliz miércoles con sabor a viernes.

B.D.E.B.

Olvidaste…

Olvidaste…

«Las personas que te quieren se preocupan por cómo te hacen sentir», esa frase la leí hace un momento, y creo que es cierta, yo acostumbro a hacerlo, pero a veces se olvidan (nos olvidamos).

Es importante pensar lo que vas a hacer, lo que vas a decir, porque sin querer puedes herir al otro, muchas veces más hondo de lo que pensamos.

Pero sí, nos olvidamos y soltamos lo que llega en ese momento, y herimos, hacemos daño aunque no sea nuestra intención, después podemos disculparnos pero el daño ya está hecho.

Olvidaste las palabras que nos hicieron sufrir, los puñales clavados, los desprecios, la soberbia, los golpes bajos.

Olvidaste las lágrimas, la ansiedad, la desconfianza, el vacío, el silencio, el dolor.

Y también olvidaste quien lloró contigo, quien te sostuvo, quien te agarró de la mano, quien calló para no dañar más, quien sufrió en silencio para no dañarte más, quien se aseguró de recorrer el camino a tu lado, por empedrado que estuviera.

Y al olvidar, también olvidaste, que las palabras pueden dañar que algunos olvidos saben a traición, que duelen, que se clavan.

Mientras tú olvidabas a mí me hiciste recordar, algunas cosas que creí olvidadas…

B.D.E.B.

Alguna vez…

Alguna vez…

¿Alguna vez has ido de acampada?

Creo que aproximadamente con trece o catorce años fue la primera vez que fui de acampada, con mi hermana, mi cuñado, mi sobrino mayor (por aquel entonces con dos añitos) y los amigos de mi hermana. Y creo que ahí le cogí el gusto.

Una canadiense, esterilla y un colchón hinchable (nada que ver con los de ahora) y poco más… Después, casi en las mismas condiciones y con saco de dormir, con el instituto a un refugio de montaña en el que otros años dormimos dentro, pero ese año tocó en tienda de campaña.

Estuve durante años yendo a un camping de Villajoyosa, «el paraíso», todos los fines de semana subíamos con mi hermana y el que por aquel entonces era mi novio.

Hemos estado en Anna, Moratalla, Cuenca, Fuengirola… un montón de lugares, primero en tienda, luego en un convertible y después de un impás de unos cuantos años, volvimos de nuevo a eso que tanto nos gusta.

Volvimos con tiendas de campaña, más modernas, más grandes colchones que ya no son lo que eran antes, pero cuando este mundillo te gusta y te atrapa, pues terminas en caravana (y que los años no perdonan).

Más de una vez lo he comentado, me encanta la acampada (ahora ya acampada libre creo que no hay), aunque sea en un camping, aunque sea en caravana, el ambiente de los campistas, el compartir, el tumbarme en una hamaca a ver las estrellas, el escuchar a los pájaros al amanecer, y (como siempre suelo ir cerca de Alicante) el recibir amigos y hacer una barbacoa o un arroz, el compartir con el resto de campistas (ya amigos) y con quienes vienen a visitarnos.

Desconectar, estar todo el día al aire libre, leer tumbada en la hamaca y no escuchar nada por jaleo que haya.

¿Alguna vez has ido de acampada? Muchas y lo seguiré haciendo y no sé si en un futuro, cuando llegue la jubilación, una autocaravana y seguir recorriendo lugares maravillosos de nuestra geografía, por la noche siempre, ver la luna y las estrellas, mi techo favorito…

B.D.E.B.