
Hoy leí una frase «tú no eres lo que aparentas o lo que otros opinen de ti,tú eres lo que haces». Hablaba de dar los buenos días, de ceder un asiento, de ser amable, de cosas que, a mi modo de ver, son naturales y deberíamos de tenerlas como norma en nuestras rutinas, por educación y respeto deben de estar presentes en el día a día.
Pero como siempre, mi cabeza se puso a dar vueltas y llevar esa frase un poquito más allá, y en estos días que cualquier cosa es buena para pensar en otras historias diferentes pues aún más.
He pensado que dejando al margen las opiniones, porque la apariencia se supone que es lo que hay, no intento aparentar nada que no sea, pero es cierto que a veces pueden tener de ti una opinión equivocada (para bien o para mal) pero si que uno debe de fijarse en lo que hace, si se está haciendo algo bien o mal, y para ello hay que hacer un repaso a nuestros actos y acciones, «recular» cuando nos equivocamos y pedir disculpas (¡ay! que complicado es eso para algunos).
El caso es que hoy, a la hora de la comida que estábamos todos, me he alterado en un par de ocasiones por tonterías, y de repente me «he visto» y no me ha gustado nada, me he disculpado casi con lágrimas en los ojos y he dicho que esa no era yo, que no soy así y que no quiero serlo, no quiero que las cosas me afecten tanto como para agriarme el carácter.
Así que imagino que esa frase tiene al menos algo de razón, somos lo que hacemos, y si hacemos algo mal y no rectificamos, o no estamos en paz con nosotros mismos o realmente creemos que lo hemos hecho bien, y ahí si que puede ser que no seamos tan buenos como creemos. Todo esto desde mi humilde opinión.
Y en estos días en los que veo cosas que se hacen mal, y las tengo que callar, en las que veo que esa situación está perjudicando a otros y de momento no puedo hacer nada, me duele y me altera y si de verdad esa frase tiene razón, hay quienes deberían de mirar y analizar en profundidad sus actos.
B.D.E.B.




