Fragilidad

Fragilidad

A veces necesitamos rompernos y volvernos a recomponer, otras llegan desde fuera y te dan un mazazo, y te rompen en mil cachitos y te das cuenta de lo frágil que eres. Has intentado ser fuerte, pero de nuevo lo consiguieron y de nuevo estás rota.

Anoche desperté de madrugada, tras costarme un mundo dormir, y lo hice pensando que todo aquello había sido un mal sueño, una pesadilla, pero cuando espabilé un poco me di cuenta de que no, que era la realidad, que estaba pasando.

Y hoy continúa pasando, y con más dureza que ayer, y mañana quizás aún más, y es que siempre lo digo, hay gente que se aprovecha de saber tus puntos débiles (porque un día se los mostraste) para atacar justo ahí, donde saben que duele, donde eres frágil y así romperte en mil pedazos.

Gente que no tienen argumentos para sostenerse y para estar por encima tienen que pisotear, golpear duro en ese punto que tan bien conocen.

Tú podrías actuar igual que ellos, golpear donde sabes que también se pueden romper, pero no lo haces, va contra tus principios.

Hoy me doy cuenta de que ya no estoy para estas cosas, que mis fuerzas se agotan, hoy, cuando podría estar disfrutando de la vida, algunos se empeñan en que no lo haga, no lo hagamos, a veces creo que es por complejo de inferioridad, aunque yo nunca jamás me he sentido superior a nadie, pero ellos necesitan serlo y como no puede ser de otra forma, tienen que hundir al resto para poder destacar.

Hoy sólo deseo dormir y mañana despertar y que todo sea una maldita pesadilla, aunque sé que no lo es, quiero soñar bonito, quiero ahogar mis lágrimas en la almohada y despertar cuando todo haya pasado, llámame cobarde, pero es mi fragilidad.

B.D.E.B.

Contigo

Contigo

Mientras avanzaba por la pasarela de madera hacia la orilla del mar, divisó una figura masculina que le resultó familiar. Aceleró un poco el paso, al igual que se aceleraron los latidos de su corazón, él se giró y sonrió, ella se lanzó a sus brazos y junto comenzaron a caminar por la orilla.

Las olas intentaban mojar sus pies y ellos escapaban correteando, en un momento el se paró, dejó que las olas cubriesen sus pies, se quedó mirándola con picardía, y alzó su pie para salpicarla. Ahí comenzó una «guerra» mientras reían se salpicaban mutuamente, él paró y se quedó observando que la piel de ella se estaba comenzando a erizar, el agua del mar aún estaba fría para mojarse, se acercó y la abrazó fuertemente, acercó sus labios al cuello y depositó un ligero beso.

La piel de ella terminó de erizarse, esta vez no fue el frío…

B.D.E.B.

Desbordar.

Desbordar.

No sé si en alguna ocasión os ha pasado, que pones a llenar un recipiente y cuando te descuidas se ha desbordado. Incluso llenando el vaso de agua, te descuidas y se desborda, también está la expresión, de esa gota que colma el vaso, aunque hablo de algo distinto, de cuando te despistas y al fijarte de nuevo, ahí está, todo el líquido se salió de donde tenía que estar, pues eso mismo nos puede pasar a nosotros, se van acumulando cosas, sin que nos demos cuenta, sin que pensemos que son importantes y llega un día que nos desbordan.

Vamos acumulando pequeños problemas, que si estás mal, te podrían parecer grandes, pero cuando acabas de salir de una mala situación y empiezas a tomar camino de la felicidad, no quieres que se interpongan, los esquivas como si fueran piedras, o los saltas, pero continúas caminando.

Y sin darte cuenta, se van acumulando, y tú te sientes bien, pero hay algo que empiezas a notar y que no te hace estar todo lo bien que deberías, disfrutar de esa nueva etapa, de esa nueva oportunidad que diste, que te diste, y parece que haya siempre algo que no te deja alcanzar aquello que tanto necesitas.

Esos pequeños problemas se van haciendo cada vez una bola más grande, como esa bola de nieve que veíamos en los dibujos animados, que comenzaba del tamaño de una pelota de tenis y terminaba igual de grande que el personaje al que aplastaba, pues así pasa.

Y te has despistado, porque lo necesitabas, porque ya te tocaba, y de repente el líquido comienza a desbordarse, tú comienzas a desbordarte, lo notas, pero no sabes o no encuentras la solución.

Ojalá y todo fuera tan sencillo como cerrar ese grifo y que no saliera más agua.

B.D.E.B.

Viaje

Viaje

Photo by Ivan Samkov on Pexels.com

Como si una fina aguja se clavara en el corazón,

sientes esa ligera punzada

o un dolor más profundo

y algo comienza a subir,

y se desplaza hasta el lacrimal de tu ojo,

despacio se forma una diminuta gota,

se desprende…

y rueda por tus mejillas

hasta la comisura de tus labios

Ahí termina el viaje…

B.D.E.B.

Personajes secundarios.

Personajes secundarios.

Si pudieras ser un personaje de un libro o una película, ¿quién serías? ¿Por qué?

Siempre he dicho que me gusta ser yo misma, con mis defectos y mis virtudes, por tanto nunca me he planteado vivir una vida que no sea la mía ni un personaje que no sea yo.

Pero si dejamos eso un poquito al margen, seguramente me decidiría por un personaje secundario, el motivo es que no me gusta ser protagonista. Quizás sea por mi timidez (aunque cada día va desapareciendo más), o quizás por algún otro motivo, pero no me gusta ser protagonista y aún menos el protagonismo.

Siempre he sido persona de pasar desapercibida, intentarlo al menos, estar en segundo plano, pero a la vez hacer saber que estoy, principalmente si se me necesita.

Pero curiosamente si me he cruzado con algunas personas que han tenido ese afán de protagonismo y, sinceramente, no va conmigo ni ese afán ni esa gente, intento mantenerlo al margen de mi círculo.

No me escondo, me gusta que me miren y presten atención cuando hablo y hacerlo yo, pero soy más del tú a tú o en un círculo pequeño y a ser posible con mi gente, porque quien me conoce sabe perfectamente que nunca intento ser protagonista de nada, sólo una más.

B.D.E.B.