Hay veces que ese lugar no mejora, que por mucho que tú lo intentes nada mejora y los que tienen la capacidad de hacerlo no lo hacen. Es en ese momento, en el que tomas la decisión de buscar un lugar mejor donde vivir, y junto a lo más valioso que tienes, tu amor, tu familia, partes rumbo a ese sueño por alcanzar.
Y llegas (si eres de los afortunados que lo consiguen), y te encuentras en un lugar extraño, con un idioma que en ocasiones no conoces, y observas que el sueño que te habían contado, no es como te lo habían contado…
Intentas sobrevivir, darles algo que llevarse a la boca a tu familia, te ayudan pero no es lo que buscas, quieres valerte por ti mismo y no te lo ponen fácil.
Vas a por ese sustento y mientras otros utlizan monedas, tu te sirves de un papel prestado, sientes las miradas, te sientes «raro», diferente, unas miradas acusadoras, otras de lástima, otras… simplemente ayudan.
Agradeces, te marchas y seguramente desgarrado por dentro, ojalá pudieras cambiar ese lugar.
Ojalá se pudiera cambiar el mundo, ojalá todos tuviéramos las mismas oportunidades…
Hoy, en varias ocasiones, entradas en los blogs, comentarios y conversaciones fuera de aquí, ha salido a relucir la primavera y cuando algo a lo largo del día se nombra tanto, quizás toca seguir hablando de ello y dedicarle una entrada.
Como le decía antes a un amigo, la primavera siempre nos parece una estación alegre, las flores nos muestran su esplendor, los días son más largos, empezamos a quitar capas de ropa y da gusto salir a esos paseos, ya sea por el mar, bosques o un simple parque.
Pero esta primavera, miro alrededor y está siendo rara, me da la impresión de que esa alegría no está muy presente, el tiempo también se está comportando extraño, y no sé bien porqué pero no me está pareciendo como otros años.
Quizás también porque parece que cuando las cosas se enderezan por un lado, por el otro se tuercen y siempre hay algo por lo que estar preocupado y no todo lo bien que se quisiera.
También dicen de ella «que la sangre altera», y justo es eso lo que estoy notando estos días, que también estoy un poco alterada y que me irrito con facilidad, y eso (como ya expliqué en otra entrada) no es bueno, enseguida salta la alarma de que no todo está tan bien como quisiera.
Si además coincide en que los sueños me hacen despertar sobresaltada, porque aunque no sean pesadillas, casi lo parecen, provocan que días como hoy, una se levante con dolor de cabeza y un poco descentrada, así que si esto que estoy escribiendo no tiene mucho sentido, pido disculpas porque el día anda igual de raro que esta primavera.
Ya sólo queda esperar, y desear que la estación de la alegría mejore, que comiencen a florecer esos campos y también en nuestro interior, ya llovió suficiente para ello, ahora toca disfrutar de los colores de esta bonita estación y sonreír de nuevo.
El domingo visitando el vivero, vi este pequeño arbolito y supe que se tenía que venir conmigo, y finalmente me lo regalaron. Quizás se me vio en la cara que me gustaba demasiado (para bien o para mal no sé disimular, cuando algo me gusta o no, se me nota demasiado), así que regresé feliz con mi ficus y sabiendo ya el lugar que iba a ocupar, justo enfrente mía a la hora de trabajar.
Por la tarde me puse a investigar sobre los cuidados, aunque venía con unas recomendaciones, siempre me gusta entrar y ver los cuidados de las plantas para intentar cuidarlas como se merecen y que sobrevivan a mis manos. Y cuando te pones a investigar pues a veces averiguas más cosas aparte de los cuidados.
Aparte de la curiosa forma de sus raíces, de su bonita apariencia y de su tamaño, resulta que este «arbolito» tiene un significado espiritual, dicen que atrae la prosperidad y la buena fortuna, que ayuda a purificar el aire y tiene una energía calmante, y lo asocian también con la fuerza y la resistencia. El caso es que yo desconocía todo esto, muchas veces los había visto en el vivero pero el otro día algo me llamó la atención.
Mientras averiguaba cosas sobre él me acordé de una persona, un amigo amante de las plantas como yo (pero con mejor mano para ellas), y pensé que la próxima vez que lo vea debería de regalarle uno, siempre habla de su mala suerte, quizás este arbolito ayude a cambiarla.
También recordé a una amiga que me decía hace unos días que las flores de la orquídea que le regalé hace más de dos meses, seguían ahí (yo le dije que era porque la cuidaba con cariño, quizás con el mismo que siento hacia mí cuando hablo con ella). Me acordé de ellos dos imagino que porque compartimos ese amor por las plantas y muchas cosas más, hasta un café en compañía.
Ahora tengo una nueva tarea por delante, un compromiso con la persona que me lo regaló, cuidar de este arbolito para atraer la prosperidad y esa energía calmante que tanta falta nos hace a los dos.
Cuidar de ese arbolito como se cuida una amistad, día a día, con cariño, con mimo, estando ahí y haciendo que se note pero sin hacer ruido para no molestar.
Despertar a tu lado, ese primer rayo de sol que entra por la ventana y acaricia suavemente mi rostro, así tan suave como tus dedos acarician mi espalda.
Apoyo mi cabeza en tu pecho y dejo pasar el tiempo, me hago la remolona para seguir abrazada a ti un ratito más, cinco minutos, quizás diez… sin prisa, el resto del mundo puede esperar.
Suena el despertador, se escucha un pequeño lamento, los perretes reclaman, tú los llevas a ese paseo matutino rápido y mientras yo preparo el café y peleo con un hijo adolescente.
Subes y desayunamos delante de una pantalla, ¿nos hemos dado los buenos días?… te arreglas rápido para ir a la oficina, yo sigo peleando con el adolescente y cuándo el sale a clase me toca el turno a mí de arreglarme, ropa cómoda para trabajar en casa.
Y único es cada amanecer, pueden parecer iguales pero cada uno tiene su encanto.
Hoy la pregunta era ¿qué te hace una persona única? Y ya contesté que todos somos únicos, creo que es difícil (al menos para mí) contestar a esa pregunta sobre mí, pero sin embargo me parece mucho más fácil contestar sobre otra persona (de hecho lo hice en un comentario en el blog de un amigo), imagino que es más fácil ver en los demás, lo que les diferencia de otras personas.
En ese caso fue aquí, porque fuera no lo conozco, pero si podemos llegar a observar algunas cualidades de las personas, por su forma de comentarte, de escribir, por lo que dejan ver en sus entradas o cuando destapan su alma.
Fuera de aquí es bastante más fácil aún (con la mayoría de las personas), si les observamos bien y con el trato, siempre descubrimos esas virtudes, o defectos, que los hace únicos. Intento siempre fijarme más en las virtudes, supongo que porque me gusta ver el lado bueno de las personas, aunque tristemente, a veces hay personas que dejan ver más sus defectos, o quizás estos sean más visibles.
Cuando esto pasa, lo que se consigue es que la gente huya, se aparte de tu lado y muchas veces esa persona, «única» en buscar problemas en los demás, no se da cuenta de que igual es él el «problema».
Me encanta buscar esas cualidades que hacen únicas a las personas y obviar los defectos, porque todos los tenemos, yo la primera, en esta semana he podido compartir con muchas personas de las que considero que son únicas precisamente para bien, por esa cantidad de cualidades que les caracterizan, alguna la he descubierto hace poquito, pero también me está tocando lidiar con el otro tipo de personas, las que atraen o crean problemas, que también tienen sus cualidades, pero parece que está mejor dejar ver los defectos y creer que el problema lo tienen el resto.
Hoy comienza una semana que en ese sentido no tiene mejor pinta que la anterior, me da que va a tocar o intentar aguantar mucho, tener paciencia (esa que dije en la anterior entrada que no tenía), o buscar soluciones por drásticas que sean.
Cada uno es único a su manera, cada uno son únicos para mí de esta manera:
«Único en hacerme reír, en hacerme soñar, en buscar mi felicidad.
Eres único en saber que un día es malo, y convertirlo en bueno, en cambiar las lágrimas por una sonrisa.
Único en abrazar, no sólo el cuerpo, también el alma, en tocar el corazón, en mirar más adentro de lo que tienes enfrente, en ponerte en la piel de otros, en demostrar que estás, que siempre estarás.
Único y especial, lo sé, lo sabes.
Único para todos, único para mí, siempre lo serás.»
Cada uno de vosotros sois únicos, especiales y eso nunca se tiene que olvidar.