
No sé si esta sería la pregunta correcta, la idea de vivir una vida muy larga depende de muchas cosas, porque a veces no nos gustaría que fuera muy larga, incluso en alguna ocasión hasta hemos podido desear que se acabara, y en otros momentos nos gustaría vivir muchísimos años, pero con la felicidad y todo lo que sentimos en ese instante, sin cambios de ningún tipo, desgraciadamente eso no es posible.
He conocido diferentes casos de personas longevas, me voy a centrar en una que me tocó de cerca, mi abuela «postiza» es decir, la abuela de mi marido. Una mujer luchadora, con muchísimo carácter, también sabía ser tierna en sus momentos, adorada por muchísima gente y menos querida por muy pocos.
Con 95 años le detectaron un cáncer que acabó con su vida recién cumplidos los 96. Hasta ese momento dando órdenes, coqueta cómo ella sola, no salía de casa sin pintarse los labios y colocarse sus tacones, si, a esa edad y ella siempre presumida. Ayudaba a todo el que lo necesitaba, cuando estabas en su casa era normal que llegara alguien, desconocidos para la familia la mayoría de veces, a devolverle algo prestado o quizás a pedirle un favor más tarde, cuando nosotros hubiéramos marchado. Ella nunca decía que no, eso sí, siempre que prestaba algo esperaba que se lo devolvieran, porque si no era así lo reclamaba, creo que lo anotaba todo en una libreta, no era normal esa memoria a su edad.
Le costó un mundo aceptar que alguien les hiciera compañía a ella y su hermana (la hermana padecía Alzheimer), ella se creía capaz de todo, creo que cedió por no escucharnos, pero más de una vez la señora que convivía con ellas se la encontró arriba de una escalera limpiando los altos de los muebles de la cocina. Una vitalidad envidiable, pocas veces en cama y si estaba enferma, todo lo curaba con cebolla, tenía un libro con todas las propiedades de la cebolla y con eso le sobraban las medicinas (puede ser que algo de razón tuviera, sólo hay que ver los años que vivió y como estaba). Su postre preferido, una copita de anís donde mojaba un mendrugo de pan, ella era feliz con eso, el resto con las torrijas que preparaba bien ricas.
Mi respuesta a esa pregunta sería, que si tengo que vivir una vida muy larga, sea así, como la vivió ella, disfrutándola a su manera (yo lo haría a la mía) hasta el final, que la salud y la cabeza estuvieran en su sitio, con gente alrededor que me quisiera como ella tuvo.
Si fuera así, no me importaría tener una vida larga, pero si es una vida llena de penas, sufrimiento, enfermedades y dando trabajo a los demás… prefiero calidad a cantidad.
B.D.E.B.
