
No era un objeto, era una prenda de vestir, o varias, junto a mí siempre iba in jersey ancho, o sudadera, o camisa, siempre ancho, nada que dejara ver o apreciar las curvas, demasiados complejos, demasiado tímida.
Era una chica muy delgada, con los brazos muy delgaduchos y se veían largos, pero tenía muchísimo pecho, hoy en día está de moda, pero en aquel entonces no era tan común, salvo las que lo tenían de forma «natural» y yo trataba de ocultarlo. Así fue durante toda mi adolescencia, incluso un poco más cuando ya tenía hasta novio. Quizás fue a partir de ese momento en el que empecé a ponerme ropa un poco más ajustada en la parte superior de mi cuerpo, porque tanto si llevaba pantalones o mallas o incluso falda, eran ajustados, pero los jerséis anchos iban siempre conmigo, eran parte de mi.
A veces los complejos hacen que escondamos una parte de nuestro cuerpo, luego nos damos cuenta de que son tonterías que no deberían de importar, pero no siempre lo podemos ver así y cuesta controlar, y a veces un simple piropo hecho sin mala fe, hace que te quieras esconder aún más, no porque te ofendan, no me sentía ofendida, hasta podía decir que por un lado me gustaban esos piropos, el problema era mi timidez, me ponía roja como un tomate y por ello trataba de evitarlo.
Ahora todo aquello quedó atrás, si llevo ropa ancha es por comodidad y otras veces menos ancha (también es cierto que los cuerpos cambian con la edad, la mayoría de veces no para bien😂 ), ahora me lo tomo de otra manera, y veo las cosas distintas de aquel entonces.
La timidez quedó atrás, y esos jerséis (otros parecidos), siguen conmigo, siguen formando parte de mí, para estar en casa, salir a dar mis paseos, o incluso a veces para ir a casa de los amigos, me gusta sentirme cómoda, tanto interior como exteriormente.
B.D.E.B.
