«Me pareció ver un lindo gatito»

«Me pareció ver un lindo gatito»

¿Cuál es tu animal favorito?

Esta pregunta la he contestado anteriormente y algunos ya sabéis que tengo dos perretes, ese sería mi animal preferido, para mí son parte de mi familia, los adoro y ellos a mí también. Pero hay algo con los gatos que hace que cada vez me acerque más a ellos y es que, por algún motivo extraño, ellos son los que se acercan a mí.

El otro día fui por primera vez a casa de una conocida, ella tiene tres gatos y fue entrar en el salón y mientras dos de ellos me observaban como si hubiera ido a interrumpir la siesta que se estaban dando, el tercero se acercó al brazo del sofá para quedar justo a mi lado y me pareció que reclamaba algo.

Acerqué mi mano a su cabecita y comencé a acariciarle suavemente, el animal seguía reclamando los mimos y mi conocida me decía extrañada que eso no lo hacía con todo el mundo a lo que yo respondí que le debía de haber gustado. Entonces ella me dijo que algunos gatos se acercaban a quienes le transmitían «buenas energías».

Nunca he tenido gatos en casa pero si es cierto que cada vez que he ido a casa de amigos o familiares que tenían gatos, ha sido sentarme y tenerlos o encima de mis piernas o a mi lado… así que no sé si realmente les transmito algo o simplemente se acercan a buscar mimos como lo harían con cualquier otra persona.

B.D.E.B.

Mis dos consentidos

Mis dos consentidos

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¿Cuál es tu animal favorito?

Él llegó primero, cuando no pasaba por mi mejor momento y llegó a volver a darle color a esos días grises, se acurrucaba conmigo y esperaba con ansias mis mimos. Se había convertido en el rey de la casa, era muy tranquilito y muy posesivo con sus juguetes, no los compartía con nadie, si cogías uno llegaba enseguida a quitártelo. Y de repente un día, una fotografía consiguió que me «enamorara» de nuevo, unos ojitos negros que a malas penas se distinguían entre su pelaje negro, y esa manchita blanca en el pecho, me dije «esa negrita se viene conmigo» y así fue.

El primer día que llegó a casa de visita, entró como si la conociera, se fue directa hacia él y se puso a jugar, Ares se agobió y se subió al sofá y desde arriba observaba como «la negrita» jugaba con todas sus cosas, creo que se resignó y supo que iba a tener una compañera de juegos un poco «egoísta».

Dos bichillos que no paran hasta que caen agotados, juegan, se «pelean», ella le sigue quitando todos los juguetes, le quiere quitar hasta los mimos que le damos, lo quiere todo para ella, pero cuando él se tumba, ella se acerca se tumba a su lado y lo llena de lametazos, él le corresponde con el mismo cariño.

Dos consentidos que han llegado para llenar de alegría mis mañanas, adoro a los dos, pero esa negrita me tiene loca por una razón, lo cariñosa que es. Estaría siempre en los brazos de cualquiera, enseguida que viene alguien solo quiere que la cojan al brazo y cuando me siento a trabajar, viene hacia mí, me llama con las patitas para que la suba, así que le he puesto un cojín en la silla de al lado mío para que me deje trabajar porque tiene que estar lo más cerca posible.

Se convierten en otro miembro más de la familia, puede costar entenderlo, pero parece que ellos tengan un sexto sentido y cuando nos sentimos mal no se separan de nosotros. Reclaman nuestros mimos pero son los primeros en darlos, los primeros que te reciben cuando llegas a casa y que se ponen tristes cuando te vas y no te los llevas. No se enfadan cuando los regañas, y si hacen algo mal te miran con ojitos de pena.

Los adoro y me consta que ellos a mí también.

B.D.E.B.