
Creo que hay tantas para cambiar, que no podría quedarme con una sola. Los que pueden hacerlo las cambian muchas veces bajos sus propios intereses, otras sirven como arma arrojadiza contra la oposición y al final terminamos sufriendo esos cambios (o no cambios), los de siempre.
Pero sí hay un sitio, donde podemos poner nuestras propias leyes llamadas normas, en consenso con el resto de personas implicadas, es en nuestro hogar. Ahí si nos toca a nosotros y podemos hacerlo a nuestra manera sin que nadie de fuera intervenga (no permitirlo).
Esas normas son sencillas, respeto, igualdad de opiniones y de derechos, ser equitativos, y otras que no son normas pero también se podrían implantar y ser obligatorias, en el caso de que no lo sean ya, sonreír, abrazarse, quererse, alegrarse por la felicidad del otro, echarse de menos, preocuparse, cuidarse y compartir cada momento, los buenos para celebrarlos y los malos para que se sepa que no se está solo, que el resto le comprenden y le apoyan y no le van a soltar de la mano.
Son normas sencillas pero importantes para que la convivencia en familia siga adelante.
Feliz miércoles.
B.D.E.B.
