Kilómetros recorridos

Kilómetros recorridos

Dinos algo acerca de tu par de zapatos preferido y adónde te han llevado.

No soy mujer de tacones, ni de «zapatitos de charol», quizás por mi problema con los pies acostumbro a utilizar calzado cómodo y estas van conmigo en todos los viajes y cuando se trata de largas caminatas.

Llegaron unas a mis pies y a partir de ahí comenzó «mi colección» principalmente por lo cómoda que voy con ellas y (no voy a mentir) porque veo algún modelo que me llama la atención y al final terminan en mis pies.

¿Adónde me han llevado?

Me llevaron a cruzar ciudades, a caminar al lado del río, pasear por el bosque y también por el mar.

Caminé de la mano,y y en soledad, con la mejor compañía, con risas, con lágrimas, sintiendo el sol en la cara y cubriéndome del frío.

Descubrí ciudades, fiestas, costumbres. Descubrí pueblecitos perdidos y a la vez encantadores.

Pero volvamos a ese caminar, estas zapatillas caminaron en mis pies al lado de otras y recorrer kilómetros acompañada es la mejor manera de hacerlos, tus zapatillas al lado de otras, tus pies al lado de otros pies.

Con ellas bailé, salté de alegría, corrí a dar un abrazo y compartí caminos que un día se unieron, seguiré haciéndolo…

Aún quedan muchos kilómetros por recorrer, con ellas puestas y en compañía.

¿Me acompañas?

B.D.E.B.

Enrique Bunbury y Pepe Aguilar – Ven y camina conmigo
Mis pies

Mis pies

Sugerencia de escritura del día
Dinos algo acerca de tu par de zapatos preferido y adónde te han llevado.

Llego, me descalzo y me pongo a caminar y ahí empieza todo.

Me llevan a un mundo donde sólo se percibe el olor a sal, el sonido de las olas al romper, la suave brisa acariciando tu cara… tu cuerpo y miles de colores en el cielo.

Vas dejando tus huellas y sólo son borradas por las olas, pero eso no importa.

Desconecto, respiro profundamente y paz absoluta.

La arena bajo mis pies, las olas me salpican, los mojan, el único lugar donde camino descalza, sin miedo a golpearme, sin que me duelan.

Caminaría horas y horas sin cansarme, es tal la desconexión que no siento ni cansancio ni dolor, solo bienestar.

Llegas al final y tienes que calzarte para subir a las rocas, pero has llegado, sin calzado, sin nada que te impida sentir el mar en tus pies.

B.D.E.B