
Empezaría por la uva, pero no una cualquiera, aquella que siendo niña tomaba recién cortado el racimo de la parra que tenía mi abuelo. Esa misma parra que nos hacía sombra en el patio cuando nos sentábamos toda la familia a comer, muchos años hace de aquello pero aún recuerdo a ese pequeño hombrecillo (pequeño de altura y grandísimo de corazón) sacar esos racimos a la mesa y como todos los niños nos lanzábamos a por ellos. Cuando volvíamos a casa ninguna otra uva me sabía igual a aquella, yo creo que mi abuelo le daba aquel dulzor especial, el mismo que él tenía con todos nosotros.
Y continuaría por las granadas, aquellas que mis otros abuelos siempre tenían en una cesta en la entrada de la casa, granadas que a pesar de ser niños las tomábamos regadas por un poco de vino y azúcar ¿Qué locura verdad? nunca nos pasó nada, crecimos fuertes y sanos, hoy yo soy la primera que no se me ocurriría dársela a los niños, pero en aquellos tiempos no veían que fuera malo.
En el mismo terreno de la casa también tenían naranjos, y qué mejor almuerzo que ir al huerto y coger la naranja directamente del árbol, la «yaya» la partía por la mitad y directamente nos tomábamos el jugo sin pelarlas siquiera, clavábamos los dientes y listo.
No podría faltar el melón, ese que mi padre tiene listo a cada vez que subimos todos a comer, creo que es su fruta preferida, antes era en verano pero ahora que tenemos durante todo el año, no puede faltar uno a cada vez que nos reunimos, el va cortando y a los niños siempre les prepara la «tajá» como ellos quieran, a trocitos, con corteza, sin ella, lo que sea necesario por los nietos…
Y por último la sandía, esta fruta la relaciono con el verano y con el compartir, quizás por su tamaño, pero en una reunión de amigos en verano no puede faltar una sandía bien fresquita. Me recuerda ahora en las ya cercanas fiestas de San Juan, cuando nos juntamos toda la comisión a comer, en esas comidas de hermandad, ese es el postre estrella.
Cinco frutas, cinco sabores distintos, cinco recuerdos, alguno de ellos que nunca más se volverá a repetir…
B.D.E.B.
