El pasado y algo del presente…

El pasado y algo del presente…

¿Qué dejarías ir para estar en armonía contigo mismo?

A veces las historias se repiten, lo que te provocaba algunos sentimientos, vuelven ahora al presente, ese pasado que estaba cada día un poco más lejos, ahora se une al presente para recordarte que ahí sigue y seguirá, y sólo tú tienes el poder de darle importancia o que simplemente sea una piedra en el camino, la cual puedes saltar, esquivar o apartarla pero no te tiene que impedir seguir adelante.

Para sentir esa armonía conmigo misma, para evitar que nada ni nadie me cambie, tengo que dejar ir esos sentimientos que ciertas personas me hacen sentir, esa rabia, esa impotencia que me hace estar en un estado de ansiedad y de alteración continua, no debo permitir que el acordarme de las situaciones, el hablar de ellas se apoderen de mí y creo que poco a poco lo voy logrando.

Cuesta mucho, porque cuestan las provocaciones, intentar mantenerse al margen, aguantar el tipo, ver como utilizan a otros y esos otros entran en el juego, aunque a veces quizás no sepan que están jugando…

Pero luego pienso que estar en paz conmigo misma, mantener esa armonía y siempre, siempre, ser yo, vale mucho y quizás por eso siga aguantando esta situación, siga esperando ese final y siga creyendo que pronto volveré a vivir esa vida que creí haber recuperado hasta hace poquito.

Sea del pasado o sea del presente, hay que dejar ir todo aquello(s) que nos hace daño, apartarlo de nuestra vida y acercarse a lo(s) que nos hace felices, a pequeños instantes que terminan siendo grandes momentos, abrazar a quienes siempre están y cuidarlos, porque así conseguiremos estar en armonía, con nosotros y con la vida.

Y si aparte de estar en armonía con nosotros mismos, consiguiéramos estarlo también con los demás, entonces ya sería un lujo, aunque eso sólo lo lograremos con unos pocos elegidos.

Feliz semana.

B.D.E.B.

El pasado

El pasado

¿Qué dejarías ir para estar en armonía contigo mismo?

Esas malas vibraciones que llegan a veces, esas que sacan lo peor de mí, esa parte que no me gusta para nada, porque no me identifico con ella, porque me enseñaron a querer y no a lo contrario.

Y eso hacía, eso hice, lo que me enseñaron desde pequeña, en mi casa, en mi familia no cabía otro sentimiento que no fuera ese, mi padre ni siquiera permitía las pequeñas disputas entre hermanas,  ni él ni mi madre nunca se dejaron de hablar con su familia, y eso que mi abuelo materno no puso de su parte, y así como ellos fueron nos enseñaron, a querer.

Pero desgraciadamente la vida nos pone a mucha gente en el camino, siempre hablo de la gente que me ha hecho y me sigue haciendo tanto bien, también conocí el otro lado y a día de hoy sigue estando presente, a un lado, apartado, pero presente.

En algún momento te lo recuerdan, o te acuerdas tú, o alguna vez sueñas con esa gente, que más bien es una pesadilla, ¿triste verdad? Pues sí, para mí son pesadillas, porque esa gente que es mala, que no es que te hagan daño sin querer, sino queriendo, porque saben donde darte, tu punto débil, lo que más te duele, aquellos que arrasan con todo y todos sin mirar y que luego quizás hasta vengan a arrepentirse pero sólo para que bajes la guardia y hundir el cuchillo más adentro. Cuando esos recuerdos, ese pasado vuelve al presente, ahí sale una parte de mí que no me gusta nada que me quita esa paz interior y que hace que me enfade conmigo misma.

Esa parte que necesito que se vaya, no me pertenece y el pasado pasado es, lo malo debería de quedar en el olvido.

Creo que a ellos les hubiera gustado para terminar de matarme por dentro, haberme hecho odiar, pero luché contra ello y lo único que intento es olvidar, porque quienes me dieron la vida también me enseñaron que lo más importante de todo y la única forma de ser feliz es AMAR.

B.D.E.B.