Mi tierra, mi mar

Mi tierra, mi mar

¿Qué es lo que te gusta del lugar donde vives?

Sin duda mi mar, una respuesta fácil, aunque me llega al recuerdo un amigo que conocí hace mucho tiempo que era de un pueblecito cercano a Granada, decía que se quedaba maravillado cuando le hablaba de mi tierra, él no había venido nunca a Alicante y sólo por como le hablaba le daban ganas de visitarlo.

Siempre he adorado mi ciudad, lo he dicho en varias ocasiones, cuando regreso de cualquier viaje, incluso de pequeña cuando volvíamos del pueblo a pocos kilómetros de aquí, en cuanto veía mi monte Benacantil con su castillo de Santa Bárbara coronándolo, ya me sentía (me siento) en casa.

Adoro las callejuelas del casco antiguo, el parque de Canalejas con sus ficus centenarios, el puerto, la Plaza de la Puerta del Mar y el paseo de la Explanada. Tantos lugares y rincones que me atrapan y hacen de ella una ciudad, no muy grande pero bonita.

Pero si entre todo tengo que quedarme con algo, ya sabéis que sería mi mar, mi refugio y compañero de penas y alegrías, el que conoce todo de mí y el que me bañó desde que nací.

Es lo que más me gusta de mi tierra, y siempre digo que si tuviera que mudarme a otra,sería una de las condiciones que pondría, tener el mar cerca, para pasear y cazar amaneceres o a la luna en alguna ocasión, para sentarme y contarle mis penas, para preguntarle lo que no tengo respuestas.

Aunque el monte Benacantil me recuerde que ya estoy en casa, me gusta tener a mi compañero de lamentos siempre cerca.

B.D.E.B.

El lugar donde estoy

El lugar donde estoy

¿Qué es lo que te gusta del lugar donde vives?

Esta noche estaba en la parcela, echada en la tumbona con el móvil y con los perretes a mi lado en su parque, tumbados también. De momento pasó un chaval y me preguntó si podía entrar y acariciar a los perretes. Por supuesto le di permiso y entró a saludarlos.

Mientras los acariciaba y jugueteaba con ellos, comenzó a decirme que estaba en una parcela cercana y que si algún día quería que se lo dijera y se los llevaba a pasear. Me causó un poco de sorpresa y a continuación me contó que hacía unos meses había fallecido el suyo por un accidente, con 16 años, casi los mismos que tenía él, que se habían criado juntos.

Los ojos le brillaban y sus gestos me resultaron familiares…me decía que si ahora podía hablar de ello era porque se sentía un poco mejor, pero más que una afirmación era una pregunta, yo le conté lo del mío y le dije que sabía por lo que estaba pasando y que efectivamente, si podía hablar de ello era porque se sentía un poco mejor.

No hace falta que os diga la tristeza que me causó, y más cuando al darme las buenas noches me dijo que no llevaba un buen año.

Me da que tendremos más conversaciones y que posiblemente  me acompañe algún día a sacar a los perretes, porque si eso le hace un poquito más feliz yo estaré encantada.

Una de las cosas que más me gusta de este lugar es cuando ocurren cosas así, extraños que parece que nos conocemos de siempre.

Feliz noche.

B.D.E.B