
Cuenta alguna anécdota del viaje más lejano que hayas hecho.
Al lugar que más lejano he viajado ha sido a Venezuela. Lo hice en tres ocasiones, la primera hace veintiséis años, la última hace dieciocho y después ya las cosas se pusieron peor y no volví más, quién sabe si algún día…
De esa primera vez, aparte de mil recuerdo maravillosos, hay también algunas anécdotas.
Una de ellas fue ir a un barrio de Caracas, digamos un tanto «conflictivo» a por unas pinturas que nos encargó mi suegro para la empresa que tenía allí y ante un sonido parecido al de petardos, preguntar al familiar con el que íbamos:
-¿Tato, están en fiestas que se escuchan petardos?
-¿Petardos? ¡Eso es plomo! Subir a la camioneta que nos vamos ya.
Como anécdota fue de las más significativas, aunque hubieron muchas cosas que me llamaron la atención, unas para bien y otras no tanto, pero me volví con un maravilloso sabor de boca de sus gentes y de la belleza de muchos lugares.
Los dos viajes siguientes también fueron especiales y desgraciadamente la situación se complicó y ya no volví nunca más. Quién sabe si algún día…
B.D.E.B.
