El sueño

El sueño

¿Qué principios definen tu forma de vida?

Cerró los ojos, los párpados comenzaban a pesar, y en pocos minutos su mente viajó.

Despertó en un lugar que le resultaba familiar pero no entendía nada, esa no era la habitación donde se había quedado dormida, no era su habitación, ni su cama, esta era más mullida y las sábanas tenían un olor familiar, se acarició levemente la mejilla con ellas y las acercó a su nariz para disfrutar aún más de ese olor que le resultaba tan agradable.

Decidió levantarse, aunque sin ganas, abrió la puerta del cuarto y salió a un corto pasillo, un poco más adelante a la izquierda había una doble puerta con cristal opaco y rugoso que no permitía ver lo que había tras ella, se acercó y agarró una de las manivelas con su mano derecha, la bajó despacio y empujó la puerta con cuidado, quizás con un poco de miedo, no sabía lo que iba a encontrar al otro lado de la puerta. Un mueble grande, de madera oscura, ocupaba toda la pared derecha, en el centro una mesa redonda del mismo color del mueble y con sus sillas a juego, y en la pared de la izquierda un sofá y dos sillones, arriba del sofá un cuadro, representaba unos perros en una cacería y le producía rechazo, recordaba que nunca le había gustado.

Mientras se encontraba en el centro del salón observando todo, escuchó unas voces y allí entraban ellos a la casa, sus padres. En ese momento se dió cuenta, aquella era la casa donde creció, donde vivió desde que tenía un año hasta que salió un día vestida de blanco.

Una casa humilde pero donde siempre había reinado la paz, el amor, donde le habían enseñado unos principios que le acompañarían toda su vida, honestidad, humildad, sinceridad y  respeto. No era una casa con artículos de valor, pero si con valores mucho más importantes.

De nuevo regresó a la habitación y se metió en la cama, cerró los ojos a la vez que sonreía. Durmió durante rato y despertó.

Amaneció con una sensación de serenidad, de paz interior. Esta vez en su cama, en su cuarto y recordando ese sueño, quizás para que no se le olvidara, ni siquiera cuando las cosas se ponen complicadas, aquello que un día le enseñaron sus padres.

Esos principios que la habían acompañado durante toda su vida, que la habían convertido en la persona que era.

B.D.E.B.