Si pudieras convertirte en otra persona durante un día, quién querrías ser y por qué.
Sin dudarlo, me convertiría en mi madre.
Quizás así me ayudaría a entender como se siente.
Cuando le preguntas ella siempre responde que está bien.
Si me convirtiera por un día en ella, sabría si realmente lo está, o simplemente no quiere preocuparnos.
Entendería también lo que pasa por su cabeza en los momentos en que se pone a llorar, porqué llega a pensar cosas que no son y que esa terrible enfermedad le hace creer que si.
Con un poco de suerte también podría sentir la alegría que desprende cuando nos tiene a todos reunidos a su lado y si sufre si no lo estamos.
Sabría si es consciente de su enfermedad, si se da cuenta de las cosas que le suceden o si por el contrario, también caen en el olvido…
Y principalmente saber con seguridad si es feliz, asegurarme de que no está sufriendo, porque lo único que me importa es que pese a todo, sea feliz.
Ojalá fuese posible por un día ponerme en su piel, sentir todo lo que ella siente y así poder comprenderla mejor y saber cómo ayudarle en cada momento.
Llego, me descalzo y me pongo a caminar y ahí empieza todo.
Me llevan a un mundo donde sólo se percibe el olor a sal, el sonido de las olas al romper, la suave brisa acariciando tu cara… tu cuerpo y miles de colores en el cielo.
Vas dejando tus huellas y sólo son borradas por las olas, pero eso no importa.
Desconecto, respiro profundamente y paz absoluta.
La arena bajo mis pies, las olas me salpican, los mojan, el único lugar donde camino descalza, sin miedo a golpearme, sin que me duelan.
Caminaría horas y horas sin cansarme, es tal la desconexión que no siento ni cansancio ni dolor, solo bienestar.
Llegas al final y tienes que calzarte para subir a las rocas, pero has llegado, sin calzado, sin nada que te impida sentir el mar en tus pies.
Dinos uno de los mejores regalos que te hayan hecho.
Si empezamos por los regalos no materiales, está muy claro, amor y tiempo.
El amor, mis hijos, ¿Qué mejor regalo te puede dar la vida?
Hay una segunda cosa también, los amigos. Esos que te ofrecen también su cariño y su tiempo, son capaces de dejar cosas por hacer para pasar ese rato contigo, sobretodo cuando saben que necesitas de su compañía.
Y si vamos a lo material (sin terminar de serlo) una vez alguien me regalo una cometa diminuta hecha con sus propias manos (una solo) y el valor sentimental de ese regalo no sé si algún día otro lo podría superar .
Me gusta mi país, me gusta mi ciudad y es verdad que cuando he viajado fuera de España he echado de menos esto ¿pero el país o las costumbres, o las personas?
Realmente creo que lo que más echas de menos es eso, la gente que dejas aquí y depende de la compañía con la que estás fuera pues será más o menos llevadero.
Cuando más tiempo he estado fuera de España fue hace unos 24 años. Fuimos en las vacaciones de agosto a Venezuela (país de nacimiento de mi marido aunque lleva aquí desde los 5 años) allí está toda la familia de mi suegra y en aquella época mis suegros pasaban allí bastante tiempo y nos fuimos a pasar todo el mes.
Aquello me cautivó,(por aquel entonces la situación estaba bastante bien), el país, sus gentes, gastronomía…todo. La seguridad quizás lo que menos, por supuesto hoy en día es terriblemente peor, pero en aquella época no estaba tan mal. Creo que ha sido la vez que menos eché en falta cosas de aquí pero mucho tuvo que ver como me trataron allí, no sabían que hacerse para que me sintiera como en casa y eso hace mucho.
Fue un viaje increíble donde pude disfrutar de varios sitios increíbles, montaña, playas, islas, frío, calor, de todo. Zonas bonitas y otras bastante menos, riqueza y pobreza… Un país donde quizás en algún otro tiempo podría haber vivido, ahora seguro que no.
Esa ha sido la única vez que no he echado tanto de menos mi país, mi ciudad, a pesar de que ha sido también cuando más tiempo he estado fuera.
Como he dicho al principio, me gusta mi país y me gusta mi ciudad, pero lo que más me gusta es mi gente y si tuviera que irme a vivir fuera eso es lo que más echaría de menos.