
¿Eres de los que nunca dejan de aprender?
Estas palabras se las voy a robar a un amigo, que a pesar de dar clases, las utiliza mucho «siempre aprendiendo».
En realidad creo que somos todos los que nunca dejamos de aprender, solo que como cuando éramos estudiantes, algunos prestamos atención a las lecciones que nos da la vida y otros o bien no se interesan o bien están demasiado distraídos como para prestar esa atención tan necesaria.
Siempre hay algo que aprender, la vida tiene mucho que enseñarnos, aprendemos de unos y otros, de los animalitos, de la naturaleza, de las situaciones, lo único que hay que hacer es abrirnos y ser receptivos.
En ocasiones podemos pensar que ya a nuestra edad lo tenemos todo aprendido, incluso muchos jóvenes también lo creen, pero solo hay que fijarse y veremos que no es cierto, que aún hay mucho que aprender y que es posible que nos falte vida para hacerlo.
Sí, muchas veces la vida acaba antes y nos quedamos con las ganas de haber aprendido más, de haber prestado más atención a las cosas importantes, esa que conforme pasan los años parece que vayamos perdiendo, porque cuando hablamos de los niños solemos decir que son «esponjas» que todo lo absorben, van aprendiendo día a día y se nota en sus progresos pero cuando crecemos y nos hacemos adultos parece que vayamos perdiendo esa capacidad de aprendizaje y si no ponemos interés aprenderemos lo justo.
Soy de las que consideran que aún tiene mucho que aprender y muchas ganas de hacerlo, mientras vivimos es todo un aprendizaje constante siempre que nos dejemos llevar y estemos dispuestos a que nos enseñen.
B.D.E.B.





