En ambos lados

En ambos lados

Ayer, por recomendación, visité el mirador de Los cuatro postes al atardecer, para fotografiar en ese momento toda la muralla de Ávila y también verla iluminada al anochecer. La verdad que las vistas son estupendas y el momento también lo es.

Pero hoy andaba por todo ese centro histórico y, aunque esta mañana había pasado ya por allí, quise pasear de nuevo por el paseo del rastro y cuando me dirigía hacia allí, antes de salir por la puerta de la muralla con su mismo nombre, pude ver ese maravilloso atardecer que se pintaba en el cielo.

Una vez en el paseo me pareció aún más bonito y recordaba esa recomendación de la que hablaba. Todos recomiendan ese atardecer desde el frente de la muralla, pero sin embargo desde la misma muralla hacia el otro lado, hoy el cielo se ha pintado de mil colores y me ha dejado fascinada.

Tantas veces estamos del lado «recomendado» el que se supone que es el bonito, «el bueno» y olvidamos por completo de hacerlo al revés, ponernos del otro lado…ese otro lado del que nadie habla, que no recomiendan, que no es el bueno…

Quizás, si nos atrevemos, si vamos al revés de lo que todos hablan, puede ser que nos encontremos alguna sorpresa, que ese lado tenga una belleza que no tiene nada que envidiar al «lado bueno».

B.D.E.B.

María Rodés – Fui a buscar el sol.
Lo olvidado…

Lo olvidado…

Cuando visitas un lugar, siempre sale en esas «visitas que no te puedes perder» catedrales majestuosas de las que todos hablan. No solo se habla, conforme se va deteriorando algo, ya sea del interior o fachada, enseguida se habla de una rehabilitación para conservar esa magnífica obra arquitectónica.

Pero por otro lado,cuando te pierdes por las callejuelas de esa ciudad, te encuentras con otras pequeñas construcciones que nadie nombra, no están «destacadas» en un mapa, pasan desapercibidas a los ojos de la gran mayoría. Quizás son tan «insignificates» que nadie presta atención a su deterioro, no interesan, es suficiente con poner una malla de alambre, para que sus casquetes si caen no puedan dañar a nadie.

Hoy mientras paseaba me encontré con esa pequeña hermita. Me la encontré justo cuando iba pensando en lo que no debía pensar y paré delante de ella y le tomé unas fotos igual que había hecho antes con la «importante».

Esta me gustó, me pareció más auténtica, no tendría muchas filigranas ni adornos pero probablemente dentro de ella también se hayan vivido bonitas historias, no tan importantes como para ser contadas claro… no figurarán en un folleto de turismo, pero habrán existido y se quedaron en la intimidad de esas cuatro paredes, integradas en su memoria y ahí aguardarán, mientras las piedras aguanten mientras esos casquetes no caigan sin que nadie se preocupe de remediarlo.

Por algún motivo (quizás por mis pensamientos del momento) me vi identificada con esa hermita, porque muchas veces no vemos más allá de lo que nos «recomiendan».

B.D.E.B.

Elefantes – Solo mirar.
Desconectar

Desconectar

Siempre digo que la mejor forma de desconectar es dar esos paseos con paisajes como el de la imagen. Mi mar,las nubes jugando con ese sol que apenas acaba de asomar por el horizonte. Paseos en los que pongo casi los cinco sentidos (el gusto podría ser el café que saboreo sentada en mi rincón), y así logro desconectar de todo.

Esta vez he decidido alejarme un poquito por unos días, cambiar mar por montañas, el lugar que tan bien conozco por uno desconocido y la compañía…por unos días conmigo misma, siempre son necesarios (aunque creo que me visitará una amiga aunque sea por unas horas).

Hablé no hace mucho de ello, de elegir ese destino y al final decidí por un lugar que no he visitado pero que al pasar por allí hace poquito me llamó mucho la atención y si desde fuera se ve bonita, estoy segura que pasear por sus calles y descubrir sus rincones va a ser una excelente elección.

Salgo de «mi zona de confort» para embarcarme en algo que no había hecho antes y, aunque me apetece y tengo ganas, no voy a negar que siempre está ese otro pensamiento de saber si voy a «estar bien», lo voy a disfrutar y si aprovecharé esos días para desconectar como suelo hacer con mis paseos.

Creo que es la primera vez que dejo los nervios de un viaje a un lado para sentir algo que aún no sé muy bien lo que es, solo sé que voy a probar esta experiencia de viajar sola por primera vez,que quiero disfrutar al máximo de estos días, quiero conocer lo máximo de esa ciudad y que espero al menos desconectar y conectar conmigo misma.

B.D.E.B.

Maria Rodés – Desorden.
Te veo muy bien…

Te veo muy bien…

«Te veo muy bien»

Una frase que llevaba tiempo esperando escuchar, y hoy ha sido el día. He sonreído y dicho «sí, de momento lo estoy, no sé lo que durará pero mientras lo disfrutaré».

Recuerdo llegar a ese piso trece, no me gustaba el número, tampoco quería estar allí, pero sabía que era necesario. Nada más entrar miré esas cristaleras, de fondo el mar y a la izquierda mi monte Benacantil con su castillo coronándolo, no sé porqué pero me sentí más segura, acompañada por aquello que ha estado presente durante toda mi vida, no estaba sola.

Las lágrimas derramadas allí cada vez eran menos, cambiaron las de tristeza, las de dolor y dejaron paso a las de emoción. El dolor provocado por algunas personas, la tristeza por haber confiado en otras y la emoción por las que me sentí acompañada, apoyada y querida.

Creo que ese «estar bien», no es mío solo, se lo debo a más gente, ese progreso, ese camino nunca lo recorrí sola. Siempre el mayor peso lo tenemos nosotros mismos, somos los que tenemos que avanzar, levantar, caminar y seguir adelante pero no podemos olvidar que cuando esto se hace complicado necesitamos esa mano amiga que tira de nosotros.

Atrás quedaron miedos y culpabilidades, atrás quedó buscar soluciones para quienes no las querían, y tocó mirar adelante, mirar por mí, por los míos y por luchar por aquello que tanto esfuerzo me había costado.

«Te veo muy bien»

No ha sido un halago, no lo he sentido como tal, lo he sentido como quien gana una medalla, esa para la que te has preparado durante tiempo, por la que te has esforzado, por la que has luchado.

Aún queda camino por recorrer pero creo que voy en el correcto.

B.D.E.B.

El valor de seguir adelante – Laura Pausini.
Algo ha cambiado

Algo ha cambiado

Hace ya un tiempo que noté que algo en mí había cambiado, no sabría decir el qué exacto, pero sé que ya no soy la misma de antes.

Eso por un lado yo lo aprecio y me gusta haberlo hecho, aunque yo no lo busqué, pero imagino que el caminar por la vida va haciendo rasguños, heridas, y después se convierten en cicatrices y ya no somos los mismos. Y a veces esos cambios no nos gustan pero en mi caso creo que han sido más de abrir un poquito más los ojos, ver más allá, y aunque siga teniendo confianza en las personas, procuro observar más de lo que antes hacía.

Esos cambios sé que no han sentado del todo bien, había mucha gente confiada en qué yo era la callada, la qué siempre decía sí, la qué aguantaba una y otra vez desplantes y perdonaba mil veces «errores» y «promesas incumplidas». Todo eso quedó atrás, hay quienes entienden y ven lógicos esos cambios y quienes…

La persona que ellos conocieron, se hubiera resignado y habría ido a ese lugar aunque no le apeteciera. Nunca habría sido capaz de viajar sola y escapar un poquito de todo, dejando al resto preguntándose el porqué de su decisión, a quienes «aún no la conocen» y no entienden nada.

Cambiamos, las situaciones nos cambian, la vida también lo hace y las personas…vaya que si lo hacen, pero lo importante es aprender con quienes cambiar y a quién permitirle ver que a pesar de los cambios tú sigues siendo la misma persona.

B.D.E.B.

Frena – Vicky Gastelo, Conchita y Georgina.