(re) Conocerse

(re) Conocerse

Se encontraba en la estación de trenes, estaba nervioso, había llegado una hora antes de la supuesta llegada del tren y ya había salido dos veces a fumar un cigarrillo. No paraba de mirar la pantalla donde se anunciaban las llegadas y mirar su reloj, ¿cuando lo había mirado por última vez, tres minutos antes? El tiempo no pasaba.
Se sentó a tomar un café y hacer tiempo, ya sólo faltaban veinte minutos, así se pasaría más rápido. En cuanto terminó el café se dirigió hacia la salida de la vía en la que ya estaba por llegar el tren.
Al momento empezó a salir gente y los nervios se apoderaron más de él, miraba entre la gente y no la veía, ¿se habría arrepentido? No, le había escrito diciendo que ya estaban llegando y que tenía muchas ganas de verle. Miró de nuevo y allí estaba, su larga melena oscura, esa sonrisa que aunque siempre la había visto a través de la pantalla, era tan bonita que se le contagiaba a él también.
Trabajaban en la misma empresa desde hacía tiempo y se conocieron en las reuniones que se hacían por videollamada y cómo a menudo tenían que estar en contacto terminaron hablando y «viéndose», a través de la pantalla, fuera de las horas de trabajo.
Ella se acercó y él se quedó paralizado, se saludaron y ella estaba un poco extrañada, le pareció un saludo frío.
-¿No me vas a dar un abrazo? Le preguntó  le gustaba ser directa. Él sonrió y le abrazó pero seguía muy tenso.
Llegaron a la casa de él. Ella cuando hablaron de verse no lo tenía muy claro si ir a un hotel o aceptar la invitación de él y finalmente se animó a hacerlo. Le enseñó la habitación para dejar la maleta y salieron al salón a tomar un refrigerio.
Una vez sentados uno frente al otro, comenzaron a hablar y a él ya se le veía más cómodo, menos tenso y de repente ella le dijo
-No sabes las ganas que tenía de ver a «mi chico de ojos alegres»
Una gran sonrisa se dibujó en la cara de él, sus ojos brillaban y esa tensión que ella le había notado desde que lo vió en la estación, había desaparecido del todo, ni rastro.
Más relajado, se levantó y se acercó a ella, que hizo lo mismo, y ahí sí que la abrazó, cómo tiene que ser un abrazo  transmitiendo todo lo que uno siente por el otro, sin que sea preciso palabras. Un abrazo con el corazón.
El resto de esos días, queda en la imaginación de cada uno…

B.D.E.B.

La verdad

La verdad

En alguna ocasión ya lo he comentado que soy una persona sincera, no me han gustado nunca las mentiras y quizás por eso no sé mentir y no es que pretenda hacerlo, pero a veces cuando alguien te dice «sígueme la broma», pues a mí enseguida se me nota que lo qué están contando no es cierto (no sé si me he explicado porque hoy me he levantado un poco espesa).

El caso que a veces hay cosas que guardamos y no las contamos por no molestar o hacer daño a otra persona y bueno pues eso se puede interpretar también como una mentira o un engaño, aunque lo único que estás haciendo es no contar la verdad pero depende como se mire pues casi es lo mismo.

Y esa verdad, te va pesando y a cada vez más, hasta que llega el momento que tienes que sacar todo de dentro y soltarlo porque sólo así puedes volver a ser tú, porque al final se convierte en un lastre que vas arrastrando y sin darte cuenta te hundirás con él.

Aunque a veces nos cueste hay que hacerlo, contar la verdad y es posible incluso que no tenga tanta importancia para el otro cómo tú te empeñas en dársela, quizás porque a ti lo que más te pesa es no haberlo contado antes pero ahora tienes que hacerlo, sobre todo para volver a ser la persona sincera que siempre has sido, para volver a ser tú.

B.D.E.B.

Miedo

Miedo

Ayer me tuvieron que hacer una resonancia, para poder ver cómo está de dañado el nervio que me tiene la pierna medio dormida desde hace más de una semana, y no se porqué (ya me han hecho varias veces esa prueba) ayer sentí miedo.

Cuando la camilla se deslizó dentro del tubo, casi de inmediato noté como mis manos comenzaban a temblar, no entendía el motivo porque cuando ya sabes lo que es, se supone que no tienes nada que temer, y más ahora que una voz (que por cierto me recordaba a las películas de ciencia ficción) te va diciendo el tiempo que dura cada secuencia.

Primero intenté pensar en otras cosas, pero mi mente no se centraba, sólo escuchaba esos horribles ruidos que, incluso con los cascos puestos, se oyen bastante fuerte y cada uno de ellos era peor que el anterior.

Notaba el temblor de las manos y pensaba en como era posible sentir ese miedo que en otras situaciones peores no lo he sentido, no soy persona de tener miedo a los médicos, ni a las pruebas, ni siquiera cuando me han tenido que operar de algo, nunca he sentido ese miedo que sentía ayer.

Tengo miedo a otras cosas, sobretodo a que les pase algo a la gente que quiero, ese ha sido mi mayor miedo y lo sigue siendo, lo de ayer debió de ser un momento de debilidad.

B.D.E.B.

Curioso el mural de piedras zen (en mi caso no hizo ningún efecto)
Tú y yo

Tú y yo

¿Crees en el destino?

El destino quiso que esa tarde nos encontráramos en aquel lugar

Antes no lo frecuentaba y esa tarde allí estaba

El destino cruzó tu vida con la mía

A la vez nos puso pruebas, obstáculos y todos los superamos

El destino cambió muchas veces esa fecha, hasta encontrar la adecuada

Él quiso hacernos sufrir por aquello que anhelábamos tanto, quizás era una prueba para ver hasta dónde llegaba nuestro amor

La superamos con creces, y nos premió poniendo a dos personas maravillosas en nuestras vidas

El destino sigue jugando con nosotros, poniendo trabas a ver si aguantamos

Vamos a demostrarle que pudimos con situaciones duras y podremos con más.

No sabemos lo que deparará mañana, si es bueno lo recibiremos con los brazos abiertos

Si no lo es, juntos lucharemos para vencerlo de nuevo.

B.D.E.B.