Describe cómo sería tu vida en un universo paralelo.
Si fuese completamente diferente querría decir que no estoy contenta con la mía y si lo estoy.
Seguro que hay cosas que se pueden mejorar, eso siempre, pero soy agradecida con lo que tengo, mi vida es muy normal pero no puedo quejarme, trabajo, familia, amigos.
Un hogar donde llegar cada día (que no una casa)
Un trabajo que aunque quizás no sea con el que uno sueña, me deja tiempo libre, no se hace pesado y me gusta.
Una familia que es mi vida.
Unos amigos que también lo son.
Tiempo para disfrutar.
Mi pasión, el mar, a mi lado.
Creo que no es para quejarse, una vida en un universo paralelo sería muy parecida a esta.
Si en ella pudiera elegir algo que no está en mi mano sería no ver sufrir a la gente, ¿imposible verdad?
Es de las pocas cosas que podría mejorar mi vida, me duele ver sufrir a la gente, verlos tristes o pasándolo mal, más aún cuando es alguien cercano (por lejos que esté), así que eso sería la mejora que le pediría, lástima que no se pueda conseguir.
Y puesto que yo no lo puedo conseguir, sólo espero que hoy haya sido un poquito mejor 😉.
¿Cuánto es lo máximo que te has gastado en una comida? ¿Mereció la pena?
Hace poco más de un año hice una celebración de la que he hablado en alguna ocasión. Cumplía 25 años de casada y celebramos las bodas de plata.
A diferencia de la boda, fue una celebración muy distinta, aquí no habían compromisos, ni protocolos, ni mesa presidencial, ni formalismos.
Fue una reunión de familia y amigos, en la que quisimos compartir con ellos todos estos años juntos, muchos de ellos estuvieron en la primera ceremonia y es bonito saber que siguen ahí después de muchos años.
Otros llegaron a lo largo de estos años pero no por ello son menos importantes, de hecho, la amiga de la que hablo en varias ocasiones, esa que llegó cuando pensé que ya tenía todo y se cruzó en mi camino, para hacer mi vida mejor, ella nos dedicó unas palabras preciosas ese día, tanto que me hicieron llorar.
Quizás haya sido la cena más cara que he pagado, pero también la mejor que he tenido, un día en el que los sentimientos estaban a flor de piel, en la que hice lo posible porque todo el mundo se sintiera de maravilla y que cuidé hasta el más mínimo detalle para que fuera especial para todos. Ese día, aparte de celebrar esos 25 años, quería agradecer a todos los que han estado y estarán a lo largo de todo este camino.
Creo que el valor económico de esa cena no podrá superar nunca el valor de esas amistades, de esa familia cercana, de rodearte sólo con la gente importante, la que siempre está.
Hoy comienza una nueva semana, con un poco de ajetreo, pero que tenía muchas ganas que llegara.
El jueves dejamos por unos días el calorcito de aquí para marchar a Andorra, y con una compañía estupenda, mi amiga y su familia (de la que os he hablado en diferentes ocasiones).
Ellos viajan todos los años allí, y desde que nos conocemos, siempre nos han ofrecido viajar con ellos, pero la fecha no era compatible con nuestras vacaciones, ellos suelen ir en julio y este año han decidido cambiar la fecha para que pudiéramos viajar las dos familias juntas (tanto sus chicas como mis chicos también vienen).
Y que puedo decir, estoy con muchas ganas de hacer el viaje por varios motivos, el principal es pasar esos días con ellos, que cambien sus fechas para que podamos ir juntos dice mucho. Otro de los motivos es porque me han hablado muy bien de aquella zona y no la conozco, así que tengo ganas de ver si es tan bonita como me han contado, y si ya agregamos el dejar un poquito de lado el calor que hace por el levante…
Sólo hay algo que me apena un poco, el pequeñajo travieso al final se queda aquí con mi hermana y desde que llegó a casa es la primera vez que salimos de viaje sin él, así que me va a faltar algo, pero se queda en buenas manos y a la vuelta del viaje recogeremos a una compañera para él, una pequeñaja que es bastante más traviesa y se que nos va a llevar de cabeza, ya os la presentaré también.
Una semana que comienza con ilusión, con ganas de comerme el mundo, de empezar con los preparativos y sobretodo con muchísimas ganas de compartir esos días con gente tan importante para mí.
Mi gente, los que me dan vida cada vez que los tengo a mi lado.
Hoy nos avisaron del fallecimiento de la madre de un viejo amigo, al estar a pocos kilómetros de Alicante, hemos bajado al tanatorio para saludarlo y acompañarlo un poco en ese triste momento.
No sé si me ha impactado más el fallecimiento de la madre (era una persona mayor ya) o el estado de él, no me refiero al malestar, dolor y tristeza, me refiero a lo demacrado que se encuentra y como en algún momento echó a perder su vida, una que pensábamos que podría ser maravillosa, pero sin embargo, de todo el grupo, él ha sido el que ha terminado mal.
Sus padres siempre le dieron de todo, incluido amor, me consta que lo adoraban, pero no le fue bien en el amor y eso junto al fallecimiento de su padre lo hundió.
Los que hasta entonces se consideraban sus amigos (sobretodo cuando les interesaba) le dieron la espalda cuando más los necesitó, y aunque sabía que podía contar con algunos de nosotros, no fue suficiente.
Encontró consuelo en unos brazos que le llevaron a dos relaciones, una con ella y otra con el alcohol, y a partir de ahí se separó de la poca gente que le seguíamos teniendo ese cariño que se le tiene a un amigo de la juventud.
Ha sido duro durante estos años cruzarnos y ver como iba cada vez peor, hablar con su madre y ver su tristeza, y verlo hoy ha sido un impacto fuerte, porque hemos pasado por delante de él y no le habíamos conocido, realmente una pena.
Y es que aún recuerdo al chico alegre que conocí hace años, el mejor amigo del que en aquel entonces era mi novio, con el que tantas veces salimos y compartimos, al que cada nochebuena íbamos a felicitarle las fiestas junto a sus padres.
Aquel chico que siempre fanfarreaba pero tenía un buen corazón, aquel que nos acompañó en tantos momentos importantes y nosotros a él, hasta el día que yo creo, decidió tirar la toalla y dejarse llevar, tiró por el camino fácil, o difícil…pero en el que se encontró ¿feliz? o algo parecido en ese momento.
A veces pienso si no se pudo hacer algo más, pero cuando la otra persona no quiere es complicado ayudar.
La imagen de hoy nada tiene que ver con aquel joven, destrozado por dentro y por fuera, pero si algo me ha llamado más la atención, ha sido una mirada vacía, sin lágrimas, unos ojos apagados mientras decía que no esperaba eso y que le había destrozado.
Si ayer hablaba de ayudar, he aquí la mejor prueba de que no siempre es posible hacerlo.