Disculpas

Disculpas

Hay disculpas que sientes que llegan demasiado tarde, no, espera… ¿realmente fue una disculpa? Creo que no, porque para disculparse hay que sentir culpa, hay que sentir que has hecho algo mal y has herido a alguien, pero cuando eso no se ve, quizás sólo se trate de intentar enderezar algo pero sin reparar aquello que has roto… quizás un corazón.

Tampoco se puede, no sólo no pedir disculpas, sino también esperar recibirlas, esperar que la otra persona asuma su parte de «culpa» sin ser consciente de la nuestra.

Todo ello lleva a que la distancia aumente, que lo que antes no molestaba ahora moleste, que se acaben las conversaciones, o se queden pendientes, que uno no vea y otro no quiera ver.

El otro día alguien escribió una moraleja de una fábula conocida pero aplicàndola al amor (esa que me dejó pensando) y decía que para rehabilitar una relación había que ir sin prisas, poco a poco.

Quizás sea eso  ir despacio, pasito a pasito, como cuando comenzarmos a andar, tambaleándose y incluso cayendo, pero si esto pasa, comprobaremos si realmente hay alguien del otro lado para ayudar a levantarse…

Evitar buscar un culpable y buscar una solución, cada uno posiblemente tiene su parte de culpa y por eso son necesarias las disculpas, pero lo importante es que no nos quitemos la nuestra poniéndosela al otro, así no se encuentran los caminos, se separan aún más.

B.D.E.B

Atardecer

Atardecer

Seguramente ya sabéis que lo mío son los amaneceres, estaréis más que aburridos de ver las fotografías, pero es algo que no puedo remediar, cuando salgo a pasear me es imposible no sacar alguna foto cuando el sol comienza a asomar.

Pero eso no quita que los atardeceres también me cautiven, reconozco que son igual de bonitos o incluso más, pero desde el mar aquí en mi tierra, no se consiguen ver igual de bonitos, así que cuando he tenido la oportunidad en otros lugares, he disfrutado de ellos, y tengo tres en mi memoria que creo que guardaré siempre.

Uno de ellos fue hace muuuuchos años, en el desierto del Sáhara, en una ruta de 4×4 y después de un paseo en camello, mientras disfrutamos allí, en mitad de la nada, de un espectáculo, el sol se iba ocultando y la estampa era preciosa.

Otro de ellos fue hace algo menos de dos años, en Ibiza, mientras sonaban unos tambores, las gaviotas se acercaban tímidamente a ver si «cazaban» algo que los turistas tuviéramos para ellas, justo enfrente mía, observaba a ese sol que siempre lo veía salir del mar, en este caso esconderse en él.  Un momento que quedó grabado por más motivos, fue lo que diría el comienzo de otra etapa, que daba por hecho que sería feliz…

Y el que me ha venido a la memoria, (mejor dicho, vino el otro día, cuando alguien puso una foto de cerquita de allí) fue hace algo más de veinte años en la playa de El Palmar, en Vejer de la Frontera, un paseo a caballo por la playa al atardecer, y aunque tuve un pequeño susto, el paseo fue una maravilla, la compañía, la experiencia y sobretodo la bonita estampa.

La compañía principalmente de una persona, porque en aquel momento no pasaba por un buen momento, y después de ese paseo, de esa maravilla de atardecer, regresamos a casa y después de una ducha y cenar, recuerdo sentarme con ese amigo en el exterior de la casa y «confesarme» con él, y mis lágrimas y sus abrazos y sus palabras mirándome fijamente a los ojos, «aquí estoy siempre que lo necesites, búscame y me tendrás para lo que te haga falta». Esas palabras llegaron por la noche, quizás ya de madrugada, pero ese atardecer en su tierra, en su compañía y esa conversación, hacen que lo considere el mejor de los vividos hasta hoy.

Fotografía de Carolin Thiergart.

Sabéis eso que dicen de que de los mejores momentos vividos no hay imágenes porque no dió tiempo para hacerlas… No tengo una sola fotografía ni de aquel momento ni de esos días disfrutados bajo el abrazo de aquel amigo (si de otras ocasiones), pero os dejo una imagen encontrada en la Red,que podría ser parecida.

B.D.E.B.

Una llamada

Una llamada

Despiertas más tarde de lo habitual, mareada y con la cabeza un poco aturdida, un café y una ducha para despejarte y a continuación te sientes delante de la pantalla del ordenador a trabajar.

Rato después llegan varias notificaciones al móvil, alguien se está poniendo al día de tu blog, pero continúas trabajando para recuperar el tiempo que has perdido. Y entonces pasa, una llamada, miras la pantalla y sonríes sin saber aún porqué te llaman.

Antes que nada te pregunta si te pilla bien o estás liada, ¿acaso importa? Hay llamadas para las que dejas lo que estás haciendo, luego seguirás.

Te llama para saber como estás, después de leer tus últimas entradas, necesita saber que estás bien, que sólo son momentos tontos o si necesitas hablar de ello. Alguien que quizás tenga más motivos para que le escuchen que tú, pero se ha molestado, se ha interesado por cómo estás tú.

Una conversación que dura un ratito, en la que en varias ocasiones intento controlar la emoción, porque de verdad que no se puede ser más bonita que ella. Hablamos de varias cosas, de que tenemos que volver a vernos, de salud, de aquí de este sitio donde nos reunimos muchos que en ocasiones tenemos más cosas en común de las que creemos.

La conversación termina con una invitación, con una propuesta de escapada a visitarla y a desconectar, no concretamos fecha pero ahí queda.

Una llamada que ha sido suficiente para alegrar el día, una vez más la vida me sigue poniendo en el camino a gente bonita, de las que están, porque esas cosas se notan, se sienten.

Sé que en algún momento leerás estas letras, así que (aunque ya lo hice en la llamada) desde aquí te doy nuevamente las gracias, por la llamada, por la invitación y sobretodo por estar ahí y leerme bonito.

Mil gracias amiga y te dejo de regalo esta canción de Natalia que seguro que te gusta.

B.D.E.B.

Si tú supieras

Si tú supieras

Si tú supieras cuanto te necesito, quizás sea egoísmo, porque siempre me acuerdo de ti en estos momentos, pero era justo ahí cuando siempre estabas.

Estabas siempre que habían problemas, para escucharme, dejar que me desahogara, soltar cualquier tontería que sabías me sacaría una sonrisa.

No la veías, pero yo te lo contaba.

Si tú supieras lo que anhelo esas noches, esas conversaciones hasta altas horas de la madrugada, esas noches estaba sola pero tú siempre me acompañabas, con tus palabras, compartiendo música, compartiendo letras, ¿que más necesitaba?

Me conocías sin conocerme, con dos palabras cruzadas ya sabías como me encontraba y ahí estabas, al rescate, no me abandonabas hasta que me encontrara mejor, hasta sacarme una sonrisa, hasta que dijera que tenía que irme ya… siempre me despedía yo primero, nunca me dejaste sola… más sola.

Y un día me despedí y tú lo entendiste y yo no me lo perdono…

Porque nunca más te encontré, te busqué y ya no estabas.

Si tú supieras, las veces que te volví a necesitar, lo que te necesito, nadie más me ha entendido como tú, sin juzgar, sólo escuchar, sólo estar al otro lado, cada tarde, cada día, cada noche amarga.

Si me concedieran un deseo, ¿sabes cual sería?

Que de nuevo te cruzaras en mi vida.

B.D.E.B.

Ventajas e inconveniente….

Ventajas e inconveniente….

Photo by Tirachard Kumtanom on Pexels.com
Sugerencia de escritura del día
¿Cuál es el trabajo de tus sueños?

Realmente no sabría contestar a esta pregunta. Llevo bastantes años ya trabajando en la oficina y la verdad que no es un trabajo que me apasiones, pero me siento bien haciendo lo que hago.

Y es que, a mi modo de ver, ya no es solo el trabajo que desempeñas, hay muchos más factores que se deben de tener en cuenta, uno de ellos el tiempo libre. Trabajo sólo por las mañanas así que tengo las tardes libres para mí y bueno, para llevar al chico al karate también, pero eso son dos tardes, así que el resto son todas mías, para hacer algo de ejercicio, pasear, o quedarme tirada en el sofá sin hacer nada…

Otro de los puntos a valorar es el ambiente, en mi caso que la mayoría de días teletrabajo, no tengo problemas con mis compañeros, y los dos días que voy a la empresa, comparto despacho (por decisión nuestra) con mi compañero y nos ponemos bastante al día, compartimos café y algún dulce en ocasiones (intentamos cuidarnos un poco) y la verdad que esas dos mañanas se agradecen bastante, porque es cierto que a veces se necesita también algo de conversación en las mañanas.

Y bueno, tengo también tiempo libre muchos días de entrar aquí, escribir o leer algo, por tanto no es un trabajo estricto, tengo que cumplir con mis obligaciones pero al ser una empresa familiar, nadie me va a decir si estoy en otra cosa que no tenga que estar, siempre y cuando no deje de hacer la faena que tengo que hacer.

Pero como es normal, tiene que tener un inconveniente ¿verdad? no todo iba a ser bonito, y el inconveniente es ese último punto del que he hablado, trabajar con la familia no es bueno (aunque tengas muy buena relación), si le añades que hablamos de pareja y cuñado, pues eso… es más complicado aún y con el inconveniente de que si un día se rompe algo….tu vida tiene que dar un cambio de 180º y bueno… casi mejor lo dejamos ahí porque ya cambiaríamos de tema.

Me gusta lo que hago, me gusta tener tiempo libre, pero tengo que reconocer que lo único que cambiaría sería estar en una empresa externa, aunque esta claro que muchos de estos privilegios no los tendría, pero habría que valorar….

B.D.E.B.