
Hace varias semanas que no he podido acudir a esa cita con el amanecer en el mar. He acudido alguna tarde, pero ese momento del día en que a mí me gusta no ha sido posible.
Hoy justo al salir de casa, era temprano aún, me encontré con unos vecinos que venían justo de allí, de dar ese paseo al amanecer y sentí esa punzadita de envidia sana y casi diría de arrepentimiento por no haber ido yo y pospuesto unas horas los otros planes, porque comenzamos un mes bastante ajetreado con las fiestas y va a estar complicado hacerlo el resto de fines de semana.
Es curioso como nos acostumbramos a hacer algo, a tener como «una cita» y en el momento en que no podemos acudir nos sentimos mal, parece que estemos fallando, puede ser que no a otras personas pero sí a nosotros mismos.
Y es que para mí esas citas son importantes, son una de las terapias que me están haciendo sanar y ahora que a la vuelta de la esquina, está uno de esos momentos que sé que, por mucho que me mentalice, que intente no pensar en ello, y que crea necesario tomarlo con tranquilidad, ya empiezo a pensar en ello más de la cuenta, a tenerlo presente y a no poder evitar que aparezca esa ansiedad y nerviosismo de vez en cuando.
Ahora mientras descansaba de un día un poco intenso, mientras observaba esas imágenes tomadas en muchas de esas citas, con el mar, con el amanecer y conmigo misma, he sentido la necesidad de volver pronto, no sé si llegará a ser en un amanecer o en un atardecer, pero estoy deseando volver a tener una de esas citas para recolocar todo aquello que se descoloca, para dejar la mente en blanco y no sobrepensar, para perder la mirada en el horizonte y soñar con una paz necesaria para poder seguir caminando.
B.D.E.B.

Me pasa algo parecido. Llega una fase del año en el que falló a todas mis citas con los atardeceres pero a Google igual que tú y recurro a esos recuerdos y inmortalizados de momentos. Hay otras citas importantes a las que también fallamos pero con un poco de paciencia sabemos que volveremos a poner todo en orden más pronto que tarde. Felices sueños amiga mía 🪄🌛🌊💙☕
Me gustaLe gusta a 1 persona
Espero que así sea amigo, lo bueno es que este mes no voy a tener mucho tiempo para sobrepensar, pero es cierto que en estos momentos de la noche en los que ya descansamos es cuando todo se mueve y la cabeza no para.
Un fuerte abrazo Manu, felices sueños para ti también 🫂🫂🌊☕️😘💙
Me gustaLe gusta a 1 persona
Es bueno tener ese tipo de «obligaciones», porque nos atan a la realidad, nos obligan a no despistarnos de la realidad. Pero son peligrosas porque pueden acabar convertidas en eso, una obligación, algo que terminas por odias..
Aunque, claro, no me creo que pueda ocurrir algo parecido con el mar 😉
Me gustaLe gusta a 1 persona
Fíjate que al mar lo comparo con ese café con un amigo, ese en el que te sientas sin prisas, le hablas, te escucha sin dejar de mirarte y cuando terminas parece que estás más ligero y con una sensación de paz inmensa y una sonrisa, siempre, aunque antes hayas derramado alguna lágrima.
Creo que no, que nunca terminará en obligación más que seamos nosotros mismos los que nos la queramos imponer por necesidad y por supuesto nunca lo llegaré a odiar, al amigo tampoco…
Un abrazo Beauseant.
Me gustaMe gusta