Me encanta(ba)

Me encanta(ba)

Una de las cosas que me encantaba era observar las nubes, ahora también sobre todo al amanecer.

¿Qué te encanta ahora que de joven odiabas?

Leo esta pregunta y me considero un poco ¿aburrida?, no sé, creo que me gustan las mismas cosas que me gustaban antes y lo que es odiar creo que no odio nada salvo algunas actitudes de las personas que nunca entenderé, pero no sé si llamarle odio, no es una palabra que me guste mucho.

Puedo decir qué es lo que me encanta ahora que en su día también me encantaba, el mar, el amanecer, el atardecer. Viajar, tomar un café en compañía, largas conversaciones, reír con los amigos, escuchar…hay un montón de cosas que me encantan, una gran lista que ya existía de joven.

Me encanta leer, escuchar música, la fotografía, cocinar…

Y mientras hago la lista sigo pensando si había algo que odiara entonces y que ahora me encanta, sigo pensando que no, al igual que tampoco hay nada que entonces me encantara y ahora odie.

Conforme vamos «adquiriendo experiencia» (queda mejor que eso de hacernos mayores), quizás cambiamos algunos hábitos, puede ser que nuestras salidas sean más tranquilas, que las «juergas» no sean tan a menudo como antes, que nuestras obligaciones ahora sean mayores, que no solo pensamos en nosotros, hay más gente detrás o delante,  pero la mayoría de nuestros gustos yo diría que no cambian mucho, al menos en mi caso, por eso lo de «aburrida».

Puede ser que si algo ha cambiado es la intensidad con la que se viven o disfrutan las cosas, cuando eres joven tienes toda una vida por delante y parece que te va a faltar tiempo, aunque cuando pasan los años vemos que pasan demasiado rápido y queremos también  disfrutar de cada momento y que no se pierda ni un segundo de ese tiempo que a veces lo vemos escaso.

B.D.E.B.

Mecano – Hijo de la luna.
Horas que no pasan…

Horas que no pasan…

Photo by MART PRODUCTION on Pexels.com

Algunas noches se hacen muy largas, cuesta conciliar el sueño y te desesperas hasta que por fin el agotamiento hace que esos párpados se cierren y comiences a ¿descansar? … dejemoslo en dormir nada más. Lo peor de todo es que después de esa noche larga, llega una mañana que se hace más larga todavía, que ese tiempo que habitualmente se pasa volando, parece que nos trranscurre, vas mirando el reloj una y otra vez y solo pasan apenas unos minutos.

Pero avanza sí, y llega el momento, llega la hora que estabas esperando y con ella más nervios aún, te falta el aire y aún no sabes como los dedos atinan a dar en las teclas y escribir lo que sientes en ese momento, porque hay dos opciones, o escribes o te ahogas en malos pensamientos y rompes a llorar, por tanto decides escribir.

Te preguntas como otras veces el ¿por qué?, si era necesario llegar tan lejos, pero de nuevo sabes la respuesta, no depende de ti, ya te lo has dicho muchas veces en este tiempo, ya te lo han dicho muchas veces, pero parece que tu mente no pueda entenderlo. Hasta el último momento tienes un hilo de esperanza, piensas en ese «ojalá» aunque sabes que no será, pero por una vez no te importa equivocarte, es más te gustaría equivocarte…

No quisiste estar en ese lugar, pero sin estar te sientes igual de mal que si estubieras allí un nudo en el estómago, los nervios a flor de piel, ganass de llorar, ganas de desaparecer, de que nada de esto hubiera pasado pero no se puede retrocedder el tiempo, y si se pudiera ¿podrías heber cambiado algo? de nuevo vuelves a lo mismo, no depende de ti.

La mañana se hace larga, mucho. Sigues dispuesta a razonar a ofrecer de nuevo, a intentar no pelear porque no tienes ganas de batallas, solo paz, tranquilidad, pero una vez más, no está solo en tus manos…

B.D.E.B.

Fuegos artificiales

Fuegos artificiales

Al terminar las fiestas de San Juan, realizan un concurso de fuegos artificiales en la playa del Postiguet. Desde la noche del 25 de junio (aunque realmente es el veintiséis puesto que comienzan justo a las doce), hasta esta noche, 29 de junio, día de San Pedro y Pablo.

No sabría decir cuántos años lleva celebrándose ese concurso, desde que tengo uso de razón al menos. Recuerdo de niña o bien bajar con mis padres a la playa, con unos bocadillos para cenar, o bien desde casa, bajar a la calle y desde la pequeña montaña donde estaba situado el edificio en el que vivíamos, ver al menos los que subían más alto, los que se tiraban desde el mar solo se escuchaban y se veía algún resplandor pero nos conformábamos con el resto, sobre todo yo con las palmeras blancas o anaranjadas pero sin colores, siempre han sido las que más me gustaban.

Más tarde, de adolescente, bajaba con las amigas a la playa, incluso nos dimos algún baño nocturno, a pesar de que no me gusta bañarme en el mar de noche, pero daba igual  si había que hacerlo se hacía.

Ya de mayor han habido también muchas noches de fuegos, desde casa, en la playa, en la terraza de algún centro comercial…principalmente cuando caía algún día en fin de semana. Este año tocó verlos mientras terminábamos de cenar, en una terraza bastante alejada del lugar pero aún así pudimos disfrutar de su belleza.

Ahora estamos más acostumbrados a ver esos fuegos, principalmente las «cajas chinas» que le llaman, en cualquier evento o celebración, bodas, cumpleaños, fin de año…es como ese broche final, esa celebración con algo bonito y aquí que la pólvora nos encanta, cada vez se utiliza más en todo ello.

El sábado mientras los veía recordaba esos momentos felices en los que había disfrutado de ellos, esa noche estupenda de la que estaba disfrutando, esas risas, esa felicidad por un momento y esos fuegos que parecía que celebraban todo aquello, la amistad una vez más, la complicidad, la buena compañía.

Pero después también pensé en ese otro momento ya cercano, uno que no se celebrará, porque termine de una u otra forma, no hay nada que celebrar, quizás el principio de un final pero no creo que sea motivo de celebración.

Esta noche a las 00:00 ya no será 29 de junio, ya será el día 30, un día marcado en mi calendario desde hace meses, culpable de muchas noches en vela. Último castillo de fuegos artificiales pero sin motivo de celebración, hoy quizás debería de mirar al cielo, dejarme llevar por esos disparos de mil colores y con una luna en su máximo esplendor alumbrando el mar.

Hoy en cambio solo deseo dormir y descansar y si fuera posible acelerar el día para que pase rápido.

B.D.E.B.

Luz Casal – Nada es imposible.
De nuevo ella…

De nuevo ella…

Ayer de nuevo estaba casi llena, yo en cambio me sentía completa, feliz, con buena compañía, con la «resaca» y el buen sabor de boca de esos días grandes de mi tierra, con fuegos artificiales de fondo y con recuerdos y risas mientras llegaban a la cabeza.

Ella estaba casi llena, pero la sentía en su máximo esplendor, jugaba a esconderse detrás de las palmeras, su reflejo en el mar, no podía faltar él en una noche bonita.

Como en otras ocasiones ella es protagonista de planes que surgen de la nada, salidas casi improvisadas a última hora pero que resultan mejores que las planeadas con semanas de antelación. Y es que creo que de eso se trata, de vivir el día a día, de improvisar y disfrutar del momento, de compartir ratitos, de reír, de dejar que nos ilumine la luna y que el mar nos transmita su frescura y su calma en esas noches de un verano recién inaugurado.

De nuevo ella es testigo de lo vivido, de lo disfrutado, de conversaciones, de miradas, de abrazos.

De nuevo ella casi llena y de nuevo yo me sentí completa en las cosas que realmente importan.

B.D.E.B.

Rozalén – Luz de luna.
Descansos…

Descansos…

Terminan las fiestas y dos citas importantes a la vuelta de la esquina. Una de ellas me hubiese gustado mucho cancelarla y lo intenté, pero no fue posible, a veces no todo depende de nosotros ni está en nuestras manos evitarlo. La siguiente sí que estoy deseando que llegue, este año adelanto mi «verano de camping» y marcho también el mes de julio.

No sabía si iba a poder ser, si tendría ganas de estar allí dos meses, pero ahora que se acerca la fecha, sinceramente, lo estoy deseando.

Hay situaciones que nos desgastan mucho y cuando llevas tiempo intentando que finalicen pero sabes que aún no ha llegado ese momento, es necesario tener un poco de tranquilidad para poder llevarlo y sé que allí, aunque esté trabajando a distancia, aunque los problemas sigan en mi cabeza y de vez en cuando sobrepiense las  cosas, sé que habrán muchos ratitos de esos de estar conmigo misma, de leer un libro, tumbarme a ver la luna y las estrellas, o simplemente sentarme a escribir aquello que pase por la cabeza.

Se necesitan vacaciones para poder desconectar de todo pero muchas veces, el simple hecho de cambiar las rutinas, el lugar habitual donde las hacemos, eso ya nos da un pequeño respiro y me doy cuenta de que ya necesito de ello.

No hace mucho una amiga me preguntaba si no me iba a aburrir yo sola allí (de lunes a jueves, después tendré compañía) y mi respuesta fue un rotundo «no», creo que durante todo este largo año (algo más) ha habido tanto estrés, sufrimiento, nervios y un largo etcétera, que aunque he ido capeando un poquito todo con mis escritos, mis paseos por el mar y con esas conversaciones de aquellos que siempre me sujetan de la mano, necesito ese cambio de aires como se necesita el respirar.

Así que deseando que pase esta semanita que me queda para estar de nuevo al aire libre,  disfrutar de un poquito de tranquilidad y olvidar todo aquello que nos impide lograrla.

B.D.E.B.

El chojín y Rozalén – No es egoísmo.