
Uno a uno vas poniendo todos los complementos, desde los que están más escondidos a aquellos que nos hacen lucir nuestras mejores galas.
Recordamos tiempos anteriores, donde todo era mucho más sencillo, diferente, pero la ilusión y la emoción era la misma. Entonces era la ilusión de una niña, le brillaban los ojos al observar las luces de colores, al escuchar las bandas de música, al sentir ese olor a pólvora.
Crecemos y seguimos ahí por esa pasión, por esa emoción y esos sentimientos a lo nuestro, a nuestras raíces, a aquello que nos inculcaron y con lo que ellos, él principalmente, todavía vibra y siente.
Siempre diré que él fue «el culpable» de que siga emocionándome cada vez que comienzo a ponerme uno a uno esos complementos, cada vez que veo esas avenidas iluminadas y mis ojos vuelven a brillar como los de aquella niña.
Me sigo emocionando conforme paso por debajo de esos arcos de luces, mirando al frente y con una sonrisa, escuchando esa banda de música tocando los acordes de cada pasodoble, sintiendo la música en el corazón y recorriendo cada centímetro del cuerpo, erizando la piel y haciendo vibrar el corazón.
Hoy de nuevo visto las mejores galas, termino, me observo en el espejo, sonrío y me emociono, me siento lista, preparada para pisar firme y sentir.
B.D.E.B.

Blanca, qué alegría volver a leerte. Extrañaba mucho tus palabras y la forma tan especial en que transmites tus sentimientos. Me encanta estar de regreso y encontrarme nuevamente con tus hermosas letras. Te envío un fuerte abrazo.💙💝🌹
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Y qué bonito leer eso amiga 🥰🥰🥰🫶🫂😘☕🌛
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