
Al terminar las fiestas de San Juan, realizan un concurso de fuegos artificiales en la playa del Postiguet. Desde la noche del 25 de junio (aunque realmente es el veintiséis puesto que comienzan justo a las doce), hasta esta noche, 29 de junio, día de San Pedro y Pablo.
No sabría decir cuántos años lleva celebrándose ese concurso, desde que tengo uso de razón al menos. Recuerdo de niña o bien bajar con mis padres a la playa, con unos bocadillos para cenar, o bien desde casa, bajar a la calle y desde la pequeña montaña donde estaba situado el edificio en el que vivíamos, ver al menos los que subían más alto, los que se tiraban desde el mar solo se escuchaban y se veía algún resplandor pero nos conformábamos con el resto, sobre todo yo con las palmeras blancas o anaranjadas pero sin colores, siempre han sido las que más me gustaban.
Más tarde, de adolescente, bajaba con las amigas a la playa, incluso nos dimos algún baño nocturno, a pesar de que no me gusta bañarme en el mar de noche, pero daba igual si había que hacerlo se hacía.
Ya de mayor han habido también muchas noches de fuegos, desde casa, en la playa, en la terraza de algún centro comercial…principalmente cuando caía algún día en fin de semana. Este año tocó verlos mientras terminábamos de cenar, en una terraza bastante alejada del lugar pero aún así pudimos disfrutar de su belleza.
Ahora estamos más acostumbrados a ver esos fuegos, principalmente las «cajas chinas» que le llaman, en cualquier evento o celebración, bodas, cumpleaños, fin de año…es como ese broche final, esa celebración con algo bonito y aquí que la pólvora nos encanta, cada vez se utiliza más en todo ello.
El sábado mientras los veía recordaba esos momentos felices en los que había disfrutado de ellos, esa noche estupenda de la que estaba disfrutando, esas risas, esa felicidad por un momento y esos fuegos que parecía que celebraban todo aquello, la amistad una vez más, la complicidad, la buena compañía.
Pero después también pensé en ese otro momento ya cercano, uno que no se celebrará, porque termine de una u otra forma, no hay nada que celebrar, quizás el principio de un final pero no creo que sea motivo de celebración.
Esta noche a las 00:00 ya no será 29 de junio, ya será el día 30, un día marcado en mi calendario desde hace meses, culpable de muchas noches en vela. Último castillo de fuegos artificiales pero sin motivo de celebración, hoy quizás debería de mirar al cielo, dejarme llevar por esos disparos de mil colores y con una luna en su máximo esplendor alumbrando el mar.
Hoy en cambio solo deseo dormir y descansar y si fuera posible acelerar el día para que pase rápido.
B.D.E.B.

Pues en esta noche desearé para ti que pase rápido que cambie de día y que al abrir los ojos la siguiente vez solo perduren esas palmeras en el cielo querida amiga 🫶✨🌛☕🎇🎆
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No sé si en alguna ocasión llegaste a ver esos fuegos, las palmeras parece que vayan cayendo despacito, después se van apagando hasta desaparecer en el cielo, ojalá y otras cosas se esfumaran así de rápido, pero toca pasarlas…no hay más remedio.
Feliz noche amigo 🫂🫂✨️☕️🌊
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