Un raro despertar

Un raro despertar

Hoy despertaba así el día.

Cuando salí de la caravana, café en mano, las nubes cubrían el sol y soplaba una ligera brisa, no me atrevería a decir «fresca» pero sí algo más que otros días.

Y, ¿sabéis esa sensación de que el día iba a ser un poquito raro?, pues así me he sentido al ver ese cielo y no iba del todo mal encaminada, aunque quizás en ocasiones nos sugestionamos con algo y al final puede ser que «agrandemos» un poco las cosas o les demos más importancia de la que quizá tengan.

Hasta mitad de mañana todo ha ido bien, una reunión de trabajo online, con alguien que ya en su día me causó muy buena impresión y que ayudará en unos pequeños cambios a la vuelta de vacaciones.

Pero después te llegan historias que tenías aparcadas a un lado, que aquí, en este lugar donde te encuentras, consigues evadirlas, dejarlas para no sobrepensar, para afrontar los problemas reales cuando lleguen y no anticipadamente, y en el momento en que alguien te nombra eso ya tú cuerpo se pone en alerta, aparece esa nube que cubre el sol y esa sonrisa de un rato antes, se borra como cuando no está bien dibujada.

Es curioso que un simple comentario consiga tanto, hacer que las emociones sean una montaña rusa, suba y baje ese estado de ánimo y toda esa paz interior de estos días se esfume en un solo instante.

Estuve entretenida organizando el viaje de alguien y así despejé un poco esos pensamientos, una pequeña siesta y una salida al súper hizo el resto. Aún así, aún queda un poquito de esa tensión, de ese malestar que a veces, aunque intentemos que no suceda, no podemos luchar contra nuestras emociones.

Hay días que amanecen raros y otros que lo hacen mucho mejor, pero aún en esos días raros podemos capturar algo bonito, quizá se trate de buscar la belleza en aquello que no creemos que la tenga.

B.D.E.B.

El polvo de los días raros – Leiva

2 comentarios en “Un raro despertar

  1. Tienes razón. A mí me ha pasado igual al despertar de la siesta, todo el cielo blanco de nubes y el aire denso, y te notas diferente. Pero el tiempo cambia, el fresco llega, o llegará, y la noche borrará el día para dejar el lienzo blanco para mañana querida Blanca 🫶💙🫂☕🌊🫵✒️

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    1. Creo que tienes razón Manu, el «poco» fresco de la noche cambia nuestras emociones, borra todo aquello que no debe estar y amanecerá un nuevo día, con ese lienzo del que hablas, para que saquemos nuestra paleta de colores y comencemos a darle forma, tú y yo seguro que empezaremos por ese azul que nos fascina, el del cielo y el mar.
      Un fuerte abrazo querido amigo y gracias 🫂🫂☕️🌊💙

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