
Cuando cae la noche, el sol ya no ilumina y empiezan a hacerlo esas luces «artificiales». Por bonitas formas que queramos darle nunca se igualarán a la belleza del astro rey, su luz tampoco ilumina igual, solo una parte de nuestro camino o paseo, y aún menos calientan igual.
Ahora además la mayoría de luces son led y en muchos casos la luz blanca brillante, que llamamos luz «fría», aunque a mí particularmente, la mayoría de veces prefiero esa luz de menos intensidad, esa con un tono un pelín amarillento, la luz «cálida» (el nombre lo dice todo).
Aunque para ser sincera, cuando termina de caer la noche, después de cenar y una vez llega la tranquilidad, prefiero apagar luces y estar con las de la calle, y aquí solamente con esas pequeñas lucecitas que les llaman «luces de hadas».
De niña siempre temía la oscuridad, ahora creo que la busco, aunque quizás lo hago para así poder disfrutar más de las pequeñas luces que con la contaminación lumínica no se aprecian, esas luces de hadas de las que hablaba, las estrellas, incluso diría que la luna, aunque esta se suele ver bien incluso en ocasiones de día.
Esas pequeñas luces que iluminan en la oscuridad, como esa luz «antimiedos» que se les pone a los más pequeños.
Esas luces…si lo trasladamos a la vida, esas luces a veces se convierten en personas, sí, personas que iluminan esa oscuridad, diferente a la de cuando éramos niños pero en ocasiones la tememos tanto o más que en nuestra infancia.
B.D.E.B.

Esas pequeñas luces, esas personas luz, se me asemejan a las estrellas que discretamente nos dicen que ahí está lo que necesitas 🤗😘✨🫂✨☕
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Lo entendiste a la perfección amigo, solo ellas y con una luz que por diminuta que sea es suficiente para que no temamos a la oscuridad.
Feliz noche Manu, un fuerte abrazo. 🫂🫂☕️😘💙
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