
Ayer fue un lunes «muy lunes» y justo terminaba el mes de agosto que, aunque aún nos queda unos días para que llegue el otoño, para mí es sinónimo de que acaba el verano.
Llegó el regreso al trabajo, algo que no me cuesta, pero sí hay otras cosas del final de verano y las vueltas a la rutina que se me hacen cuesta arriba y hoy ha sido de esos días en que parece que todo lo que habías dejado «aparcado» en alguna parte de tu mente, comienza a salir de una forma brusca y desordenada, lo suficiente para que estés irritable y si encima algunas personas llegan a hacer eso que tanta rabia te da, el humor va cambiando rápidamente sin que puedas hacer nada para evitarlo.
Comienza un mes y dentro de poco una estación que es la que menos me gusta, aunque ya lo he dicho en varias ocasiones, voy intentando ver esas cosas bonitas del otoño para hacerlo más llevadero pero este mes de septiembre sigue siendo un mes que no me gusta nada.
El enfrentarme a aquello que dejé a un lado, el intentar por enésima vez cerrar el asunto que me sigue robando la paz y tranquilidad y el tener que ver de nuevo como las personas intentan aprovecharse de los buenos sentimientos de los míos, creo que hace que este mes haya comenzado como el día de ayer, podría decir también que es un septiembre muy «septiembre».
Lo curioso es que todo se reune en el mismo círculo, que a veces uno se aparta pero no te puedes alejar del todo y sigue provocando en mí unas emociones que no me gustan nada, porque no soy así, no quiero ser así, pero tampoco quiero que se aprovechen de la buena fe de los míos y menos que les hagan daño.
Pero como no todo va a ser malo hoy el chico mayor dió un nuevo paso adelante con sus estudios y ha traído a casa un momento de alegría y buenas noticias para paliar un poco esa «nube negra» que ronda por ahí.
Septiembre empieza casi igual que hace un año, con nervios, con ganas de cerrar capítulos, de poder disfrutar de un otoño tranquilo y observar la belleza de sus colores.
B.D.E.B.

Es inevitable que algunos días traigan recuerdos y nubes. Yo hoy, primer día, ha tenido lo bonito de los reencuentros y tirarme seis horas hasta medianoche arreglando entuertos de alguien que mete la pata. Pero mañana será otro día, otro nuevo, desde cero, y he aprendido a levantarme cada día agradeciendo que me gusta mi trabajo, aunque se tiña de gris así que no evites las nubes amiga, cierra ojos y mañana más y mejor, ya verás 🫂🫶☕✨💙
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Supongo que sí Manu, cuando volvemos a la rutina tenemos todos los asuntos pendientes esperando en la puerta. Intentaremos ir cerrando uno a uno y como tú dices, agradecer cada día.
Gracias siempre amigo 🫂🫂☕️☕️😘
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