
Revisando imágenes de este puente me encontré con esta. Recuerdo que quise sacar todos los tonos otoñales del árbol, pero ahora veo a través de sus ramas, ese sol con sus rayos «casi perfectos» y que no recordaba haberlo encontrado ahí, imagino que la sombra del árbol me protegía de ellos y por eso lo descubrí ahora.
Son muchas las ocasiones en las que somos protegidos de algo y no siempre nos damos cuenta de ello. Nos pasa desde niños (ya hablé no hace mucho que de mayor descubrí que me sobreprotegieron) no nos damos cuenta, no somos conscientes, pero ahí están los padres protegiéndonos siempre de todo mal.
Después crecemos y de alguna u otra forma, creo que siempre tenemos ese amigo o amiga que también lo hace en algunas situaciones. Y más tarde quizá llega esa pareja que te cuida y entre ese cuidar está también el proteger, el intentar que tu vida sea mejor y si está en su mano alejar todo mal que te intente alcanzar.
Y después… después estamos nosotros, uno mismo, porque nosotros también nos intentamos proteger muchas veces, es muy normal después de que nos hagan daño, ponernos esa coraza para protegernos, esa qué en muchas ocasiones se queda casi perpetua con nosotros porque no vemos otra forma de no volver a salir heridos y porque no tenemos claro si nuestro cuerpo (o alma) resistirá ya a más heridas.
Igual que ese árbol, nos protegía del sol, pero entre sus ramas siempre había un huequito para asomar, en ocasiones nuestra coraza también tiene fisuras, y solo nos queda esperar que entre ellas, si se tiene que «colar» algo, sea algo bonito como ese sol que me encontré por casualidad, sin buscarlo…
B.D.E.B.
*Una canción que también encontré de casualidad.

Porque para proteger no hace falta atar, es suficiente con saber que muy cerca hay un sitio al que te puedes agarrar 🫶🫂😘🌄✒️☕
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Tal cual Manu, se puede proteger dando la libertad y espacio necesario.
Espero que tu regreso haya sido bueno.
Un abrazo amigo 🫂🫂☕️☕️😘
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