24 de diciembre

24 de diciembre

Esta mañana ha sido un poco caótica, menos el café de la mañana que lo tomé tranquilamente enviando felicitaciones a quienes de verdad considero que tenían que recibirlas de mi parte, después ya ha ido todo un poco «a retortero». Empecé a empaquetar regalos (siempre todo a última hora), entre medias haciendo cosas de la casa, sigo empaquetando, atiendo a mi marido que con todos los días que tiene el año «ha elegido» hoy para ponerse enfermo, peleo con los chicos para que preparen sus maletas, atender el teléfono… y la maleta sin hacer para viajar mañana.

Ha habido un momento de esos en que dices «el año que viene ni me planteo viajar en estas fechas» pero ahora ya, más relajada y descansando un poquito antes de ir a casa de mis padres a preparar para esta noche, digo que aunque haya habido un poco de caos va a merecer la pena todo. Desde las caras de ilusión esta noche cuando abran sus regalos, al viaje de mañana.

Estos días creo que son de eso, de andar de aquí para allá entre compras, comidas, cenas, días de compartir (en mi caso diría de seguir compartiendo pero con villancicos de fondo), sin parar un momento, bueno ahora sí, al final he conseguido ese ratito de compartir unas letras.

Así que aprovecho para desearos a todos una feliz noche y unas felices fiestas, tanto a quienes las celebran como a quienes no son «amantes» de ellas, recordar que todos los días son motivo de celebrar al menos el seguir aquí, así hoy también toca celebrarlo.

Un fuerte abrazo para todos.

B.D.E.B.

Un año normal salvo…

Un año normal salvo…

Di lo que sabes sobre el año en el que naciste.

Si tengo que hablar sobre ese año creo que fue un año normal, no conozco ningún acontecimiento especial que ocurrirra ese año y he tirado del Sr. Google y tampoco me ha sabido decir nada interesante.

Vaya, una nace en un año y parece que no hay nada importante que contar, entonces he preguntado a mi padre, a ver si él recordaba algo de ese año y parece que sí, que llegué yo a sus vidas.

En ocasiones los acontecimientos no tienen que ser aquellos que se anuncian a «bombo y platillo», no es necesario que salga en los diarios ni en los medios, ni que se publique en las redes sociales (aunque hoy en día si lo haríamos), algunos acontecimientos son importantes para nosotros y ya solo con eso es un año especial.

Así el año de mi nacimiento 1972, no fue un año que la historia recuerde pero algunas personas de mi familia sí lo hacen, mi padre, mi hermana mayor, mi madre quiere hacerlo pero no puede… sé que lo fue porque ellos me lo han dicho mil veces y estoy segura que si les pregunto qué pasó ese año lo único que recuerden de verdad será eso, lo que para ellos fue importante.

Eso es lo que cuenta ¿verdad?

B.D.E.B.

Regreso

Regreso

El otro día escribía que en ocasiones, como en este caso, los planes se truncan pero en vez de desanimarte lo que hacen es que casi lo hayas preferido así.

Todo empezó con esa comida de compañeros que no estaba programada  siguió por un brindis navideño con los amigos de la fiesta y una cena compartida con unos buenos amigos.

Pero el sábado había algo más, uno de mis sobrinos regresaba a casa después de estar seis meses fuera, y aunque el vive a una hora de aquí, mínimo una vez al mes intentamos vernos, y la verdad que se le echaba ya de menos y tenía muchas ganas de darle un abrazo.

Y gracias a esos planes fallidos fue posible, el sábado fuimos con sus padres y su pareja a recibirlo, no llegaba el solo, llegaban unos cuantos compañeros más (es militar) y era la primera vez que acudía a un encuentro así.

A menudo estamos acostumbrados en los aeropuertos cuando llegan los aviones, pasajeros que también llevan tiempo fuera de sus hogares y esos abrazos largos, esas lágrimas…

Cuando llegan de una misión, siempre queda (aparte del echarse de menos por el tiempo que llevan fuera) esa pequeña angustia de saber si estarán bien, si pueden o no correr peligro (por más que se diga que no), no sé, creo que es algo diferente.

Y aquí una que se emociona por todo  ver a esos hombres y mujeres que regresaban a su casa después de esa misión, que se abrazaban fuertemente y lloraban de emoción, ver también como se despedían entre ellos, porque algunos no terminaban ahí su viaje,les quedaba un poco más.

Y por supuesto la cara de sorpresa de mi sobrino, porque no sabía que íbamos, solo esperaba a sus padres y pareja, sentir su abrazo fuerte, ese hombre en el que se ha convertido y recordar cuando era un mañaco y me tocaba cuidar de él.

Los regresos siempre emocionan, en estas fechas quizás aún más, estas fechas en las que a algunos nos gusta estar en familia, pero sin compromisos, solo porque apetece porque nos nace y queremos estar con los nuestros  en mi caso es como cualquier otro día, sólo cambia el menú y el intercambio de regalos, y la ilusión de los más peques, y la de mi padre, eso también porque le encanta ese día y tenernos juntos.

Una estación de tren, de autobuses, un aeropuerto… son lugares donde las emociones están siempre a flor de piel, porque nos encontramos con las dos caras tan diferentes, los regresos y las amargas despedidas…

B.D.E.B.

Un instante diferente

Un instante diferente

De repente alguien llega un día y te comienza a enseñar a ver las cosas de manera diferente, desde otro punto de vista, utilizando otras herramientas diferentes a la que estás acostumbrada y tú simplemente pruebas.

Pruebas porque vuelves a lo que eras hace años, intentas recuperar aquello que perdiste, quizás falta de tiempo, dejadez, ir a lo práctico, a lo sencillo y que siempre tienes a mano. Entiendes que esforzarse un poco más, dejarse llevar por aquello que te gustó en su día,  seguir compartiendo de manera distinta…

Hay muchas similitudes entre eso y la vida, alguien también me enseñó a mirar diferente, a ver que hasta un día nublado tiene su encanto, que lo importante es seguir, lo importante es lo que nos rodea y que todo lo demás es secundario.

Hoy fue un paseo corto, fue como pasear por un camino empedrado, a pesar de hacerlo por la arena, esquivando olas y algas, esquivando pensamientos. Volví rápido y sin ganas de más, desayuné y volví a casa y allí descubrí que de nuevo había merecido la pena.

Y es que en ocasiones es ese mirar bonito por un instante, hacer aquello que te apasiona por un momento, dejar descansar tu mente simplemente unos minutos y atraer la calma al menos unos segundos, lo que dura un suspiro. Después volver…

B.D.E.B

Reír…

Reír…

¿Cuál fue la última actividad que hiciste por pura diversión?

Ayer fue un día de esos improvisados, de esos que no entraban en los planes,  porque los tuyos eran otros que alguien decidió truncarlos, pero como últimamente parece que las cosan pasen por algo, pasé de estar en un pueblecito perdido en la sierra de Burgos, a estar en una comida de compañeros, no fue una comida de empresa, no había compromisos ni obligaciones de estar simplemente ganas de pasar un ratito con aquellos con los que compartimos gran parte de horas al día.

Fue una de las comidas más cómodas, felices y divertidas de los últimos años, comimos, bebimos y bromeamos todos y reímos, mucho, no recordaba haberlo hecho de esa manera en otras ocasiones. Cuando ya nos despedimos uno de los compañeros dijo algo «después de este año jodido, nos hacía mucha falta un ratito de estos». Fue en ese momento en el que tuve que aguantar las emociones y evitar derramar alguna lágrima.

«Este año jodido», para él también, para ellos también, porque en ocasiones los problemas llegan más allá de nosotros y se comparten en silencio, porque ayer alguien puso palabras a las miradas que ya en sus días decían todo, ayer alguien se atrevió a ponerle nombre, a decir «yo también lo pasé contigo», porque aunque no te cabía duda, fue confirmar algo que aún sabiéndolo necesitas escuchar para reafirmarte.

Nos miramos, sonreímos y confirmamos que así había sido pero que esperábamos que el próximo año sea mucho mejor y por supuesto que los ratos como el de ayer, improvisado a medias, se repitan de vez en cuando.

En ocasiones por más que notamos el apoyo de las personas cuando las cosas se tuercen, quizás el estar pasando por tanto no nos deja fijarnos a fondo hasta adonde influye la situación a las personas de alrededor, hasta que llega un día y alguien te dice que entiende todo porque ese sufrimiento lo ha tenido  junto a ti desde otra perspectiva, pero también lo ha sentido.

Necesitamos más ratitos improvisados, ya sea de una comida, de un café, de un paseo o de un viaje, necesitamos que de verdad todo pase por algo y que si alguien trunca tus planes lleguen otros a invitarnos a un plan mejor en el que reír sea la actividad principal de ese momento.

B.D.E.B.