Luz…

Luz…

Cuando me voy acercando veo tu luz, siempre ahí, indicando el camino correcto, el que hay que seguir.

Si algún día pierdo el rumbo solo tendré que seguir tu luz para llegar al lugar correcto.

B.D.E.B.

El lugar correcto  – Natalia Lafourcade
Regenerarse

Regenerarse

Debido a los temporales que han habido estas semanas, el mar se había «comido» prácticamente toda la arena, la marea había subido muchísimo y al bajar un poco dejó la dejó cubierta de miles de conchas, algas, almejas y esta pequeña estrella que me encontré el otro día mientras daba mi paseo.

Me llamó la atención que uno de sus brazos estaba más pequeño, se habría comenzado a regenerar y no le dió tiempo, su vida terminó antes de hacerlo…

Me llaman mucho la atención todos estos seres vivos que tienen la capacidad de regenerar sus miembros cuando por algún «accidente» lo pierden, les lleva tiempo pero al final lo consiguen, aunque esta pobre se quedó a medias.

Ojalá nosotros tuviéramos esa capacidad de regeneración pero desgraciadamente no es así y cuando nos pasa algo así nos queda recurrir a la medicina y avances tecnológicos.

Lo que si tenemos es la capacidad de regenerar otras cosas, otro tipo de heridas, entre ellas las emocionales, es cierto que nos lleva tiempo pero creo que al final lo conseguimos o «casi».

Cuando nos hacemos una herida en la piel, o bien nos la hacen por alguna operación, nuestra piel se va regenerando, cicatrizando y después nos queda esa marca que llevaremos en recuerdo de aquello que pasó, pero ya estará curado.

Sin embargo hay ocasiones en que nos rompemos, bueno…mejor dicho nos rompen, el corazón queda hecho trizas y toca regenerarlo, difícil tarea, pero tenemos la capacidad de hacerlo aunque  en estos casos es más complicado que en las otras heridas, aquí no hay células ni fórmulas magistrales para regenerar, en este caso es el tiempo, la mente, el apoyo de otros (a veces incluso de profesionales) y aquellas actividades que nos sienten bien y pueda servir de terapia para ayudarnos.

Tardaremos tiempo en hacerlo como les pasa a esas estrellas de mar, pero terminaremos consiguiéndolo, regenerándonos y felices de nuevo, «o casi»…

B.D.E.B.

Carla Morrison – Hacia dentro
Siempre sale el sol

Siempre sale el sol

La mayoría ya sabéis que me gustan los amaneceres con algo de nubes porque dan juego para sacar imágenes algo más bonitas, a pesar de que haga más fresco y en ocasiones hasta caiga algún chaparrón.

Una de las ventajas que tenemos en mi tierra es que a pesar de esos días nublados, siempre termina saliendo el sol, aunque sea por un ratito. Siempre llegan esos rayos aunque sea intentando escapar entre las nubes, para acariciarnos y darnos un poquito de calor cuando más se necesita.

Hoy ha sucedido algo así, he visto algo de luz con el tema del pie, porque la otra doctora no me aseguraba nada y este doctor ha hecho que asomen esos primeros rayos del sol.

Y por otro lado, aunque sigue estando el cielo bastante cerrado, pero alguien también dejó ver que hay un rayito de sol que también quiere alcanzarme.

En este segundo caso ya no me hago ilusiones, porque ya van unas pocas que cuando creo que va a salir el sol llega una nueva tormenta, o borrasca que tan al día están ahora. Llega y cala adentro, estremece y me hace notar ese frío helador de quien no quiere más que seguir batallando.

Pero hoy me quedaré con eso, con ese sol que siempre termina saliendo en mi tierra, ese que aunque sea por unos minutos se asoma para decir aquí estoy para darte calor cuando lo necesites.

Hoy no he podido verlo, ha sido de esos días que se ha resistido un poco y entre que hoy debía guardar reposo y el día de aire, lo mejor era quedarse en casita.

Mañana seguramente lo podré ver en algún momento y el domingo, si no pasa nada, saldré a cazarlo aunque sea un paseito corto, con nubes o sin ellas.

B.D.E.B.

Beret – Ojalá
Recolocar…

Recolocar…

Hace poco más de cinco años me operaron del pie izquierdo. Según me dijeron eran tres operaciones en una, acabé con dos cicatrices enormes, unos pocos tornillos y grapas y una recuperación, que tenía que haber sido de tres meses y finalmente terminó en siete.

Pero me recuperé y el pie aparentemente se quedó bien pero conforme pasó el tiempo un dedo se desplazó y hizo que otro terminara montado, busqué solución y me «ofrecieron» rehacer la operación… Aguanté porque no quería pasar por lo mismo, no soy «quejica» pero aquello fue horrible y doloroso, los dos primeros días contaba las horas y minutos para poder tomarme el calmante. Y al final decidí operarme de nuevo porque el pie cada vez está peor.

Entre tantos papeleos y problemas con los seguros, recordé una clínica de aquí que tiene muy buena fama y un familiar se había operado hace muchos años con un resultado buenísimo y decidí visitarla y pedir otra opinión.

Allí me ofrecieron una cirugía completamente distinta que la que me habían hecho y «casi» garantizando un resultado mejor. No lo pensé mucho, las probabilidades de mejorar son más que en el otro tipo de operación y esta es «mínimamente invasiva» y con una recuperación por tanto más rápida y menos dolorosa.

A veces se hace todo a «lo grande» se abre del todo, se descolocan las cosas y se vuelven a colocar, si es necesario añadimos algo más para que queden «como deberían de estar» y después cerramos y al igual con dos pequeños cortecitos, con instrumental apropiado y  con mucho tacto, podemos conseguir un mejor resultado.

Esto me ha traído a la cabeza a aquellas personas que entran en nuestra vida alborotando todo, creyendo ser lo que nosotros necesitamos, descolocan y colocan a su antojo y después se van, pero no sin antes hacer una herida que nos dejará una cicatriz de por vida y hará que siempre recordemos ese momento. Y por otro lado, hay personas que llegan con delicadeza, se cuelan muy despacio por una pequeña rendija que quede en esa coraza que decidiste colocar un día, una vez dentro no desordenan, justo lo contrario, organizan el desorden que otros crearon  con cuidado de no hacer mucho daño y curando el mal que otros dejaron.

Mañana es el día y no sé cuando podré volver a dar esos paseos por el mar, aunque espero que antes de lo que yo pienso, pero mientras tocará hacer una pausa y recuperarse.

B.D.E.B.

Manuel Carrasco y  Mon Laferte – Dispara lentamente
Distraído

Distraído

Caminaba distraído, con la mirada perdida y los pensamientos quién sabe en qué lugar. Sus pies descalzos sentían la arena mojada y se dejaban acariciar por el agua del mar.

Caminaba lentamente, disfrutando del entorno, de la suave brisa y de esos ligeros rayos de sol que querían escapar entre las nubes. En algún momento se detuvo y miró hacia el horizonte, posiblemente preguntando al mar, esperando las respuestas que a veces nosotros no tenemos y ¿acaso el mar las tiene? No importa, siempre terminamos preguntándole, quizás porque nos sirva de terapia.

Yo caminaba unos metros detrás, observando como quien se observa a si mismo, buscando en otro el reflejo de lo que hacemos, de lo que nos es tan familiar.

Paseos que son más que un caminar, nos lleva más allá, camino a encontrarse con nosotros mismos, en ocasiones observando a otros…

B.D.E.B.

Leiva – Monstruos