Tardes cortas

Tardes cortas

Este es el momento del otoño que menos me gusta, el cambio de horario. Llevo un poco mal eso de que a poco más de las seis de la tarde esté todo oscuro, es cómo si acabara el día antes de tiempo y, no sé, me invade una tristeza estos primeros días, ese primer domingo en el que oscurece antes y el cuerpo se va empezando a acostumbrar a ese nuevo horario.

No es algo nuevo, siempre me ha pasado, al menos desde que recuerdo. Ahora ya no suelo dormir mucha siesta, un poquito, pero no esas siestas largas de antes, en las que despertaba y ya era «de noche» y sentía que el día se me había ido sin disfrutarlo, quizás de ahí ese sentimiento de tristeza, porque como decía ayer, el tiempo y la vida pasan demasiado rápido y si no se disfruta, no se recupera.

El caso es que hoy, tenía planeadas varias tareas para la tarde y se ha quedado solo en una,justo la que menos me gusta y lo otro que es lo que sí me gusta y me hace sentir «creativa», se ha quedado ahí…sin ganas de ponerme a ello. El sol se escondió y yo con él, es como si me hubieran cambiado a ese botón de «apagado» al igual que se ha ido apagando el día.

En unos días me iré acostumbrando al nuevo horario, iré buscando esos colores bonitos del otoño, buscar alguna excusa para que no me parezca tan triste, porque también tiene sus cosas bonitas. Noviembre pertenece al otoño y ese mes es uno de mis preferidos, el mes de los cumpleaños familiares, de amigos y el mío  hacen que sea un bonito mes, a pesar de que este año traiga también algo no tan bueno, pero rodeada de los míos creo que todo se llevará mejor.

Y ya casi terminando este día de horario recién estrenado, me asomé a regar las plantas y allí estaba ella, casi en todo su esplendor, enseguida busqué capturarla pero como el día tenía demasiado color gris, quise darle a ella un toque de color, a ver si así se alegraba un poco.

B.D.E.B.

Zoe – Luna.
La vida, un rápido viaje…

La vida, un rápido viaje…

Ayer, mientras viajaba camino a ver a unos amigos, observaba el paso de las nubes y los árboles por el retrovisor, lo rápido que lo hacían y me di cuenta que hay algo que también pasa igual de rápido, la vida…

Te das cuenta muchas veces, cuando algo que tenías planeado para meses más adelante, de repente te das cuenta de qué ya ha llegado, lo veías tan lejano y de repente está ahí. Igual que pasa con las cosas que no quieres que lleguen pero también llegan, cada vez las ves más cercanas y por mucho que «las temas» desgraciadamente, llegan…

Ayer, mientras viajaba para asistir al 18 cumpleaños de un chico que has visto crecer desde casi un niño a pasar por un adolescente en su mayoría de edad, y es justo uno de esos momentos también en los que decimos que rápido se pasa el tiempo, que rápida va la vida…

Recuerdo que en mis bodas de plata, una de mis mejores amigas, en sus palabras hacia nosotros, comparaba la vida con un viaje en tren y sus paradas en diferentes estaciones para subir y bajar pasajeros, aquellas personas que nos acompañan a lo largo de ella. Hoy pienso que quizás se parezca a un tren pero cada día más a uno de alta velocidad…

Intentamos aprovecharla al máximo, disfrutar de cada momento, intentar no perdernos nada…pero aún así sentimos que se escapa como esas nubes y árboles por el retrovisor, se van quedando atrás, con la diferencia que cuando viajamos queda el viaje de vuelta, donde volvemos a ver esas nubes, esos árboles, quizás algo diferentes pero hay un camino de vuelta, en la vida no, lo vivido queda atrás y no regresa. Lo que no se disfrute en el momento no vuelve, y sin embargo el viaje diría que es a mayor velocidad….

B.D.E.B.

Rozalén – Este tren.
El comienzo de un nuevo día.

El comienzo de un nuevo día.

El comienzo de una nueva vida…

Llegué a esta página por casualidad, leyendo los relatos de un amigo, y lo que en un principio iba a ser sólo un sitio donde leer finalmente va a ser también un lugar donde escribir unas letras de vez en cuando. Soy más de leer que de escribir, esto último me cuesta, y tampoco es […]

El comienzo de un nuevo día.

Cuatro años después de esta primera entrada me doy cuenta de que aquello que empecé un día, aquella entrada que se titulaba así «el comienzo de un nuevo día» bien se podía haber titulado «el comienzo de una nueva vida».

Después de este llegaron muchos más amaneceres, muchas más entradas, muchos blogs que seguir, muchas personas a las que agradecer, sobre todo a una de ellas que está desde los principios y ahí sigue, mostrando su apoyo en cada entrada, a ti, gracias.

No pensé que esto se convertiría en una vía de escape tan grande, al igual que tampoco pensé en todo lo bueno que me traería, a vosotros.

Hoy lo celebro con todos aquellos, que siempre estáis, con los que la distancia no es tal cuando nos unen las letras, esa palabra amable que llega para hacer que cada día sea un poquito mejor.

Gracias siempre.

B.D.E.B.

Jarabe de palo – Eso que tú me das.

*A esta canción le tengo un cariño especial, creo que dice mucho de las personas que nos «llegan»

¿Suerte?

¿Suerte?

Esta pequeña de vez en cuando «muere». Tiene un guardián a su lado, pero él no puede evitarlo, por mucho que la proteja en ocasiones desfallece y no queda (aparentemente) nada de ella.

Yo no me resigno, le echo un poquito de agua cuando riego al resto, pongo alguna compañera a su lado, junto al guardián y espero con paciencia…

Un día, abro la cristalera de nuevo para regarla y me sorprendo, varios tallos largos y ahí están esos tréboles, les llaman falsos porque se parecen pero no son los auténticos, pero aún así a mí me parecen bonitos y lo que más me gusta de ellos es que aparecen cuando piensas que no van a llegar. Suerte la mía, que al final todo llega.

Y cuando llega, me alegro, me emociono y me siento afortunada, porque los pequeños detalles son los que cuentan, para mí siempre será lo más importante.

Gracias al guardián, ahí están los tallos de nuevo.

Gracias a una luz siempre encuentro el camino.

B.D.E.B.

Valorar(me)

Valorar(me)

¿Qué es algo que has hecho y que nunca pensaste que podrías lograr?

Desde niña siempre me pasó el no verme capaz de muchas cosas.  Mi timidez, la sobreprotección, el miedo a «hacer el ridículo», a intentar hacer algo y no conseguirlo, creo que me ha perseguido desde entonces hasta incluso siendo adulta.

Hubieron temporadas en las que algunas cosas se me daban bastante bien, las personas me felicitaban por ello, pero aún así, creo que siempre me exigía más, no terminaba de creer que lo hacía tan bien y que conseguiría lograr muchas cosas.

Así ha sido siempre, me atrevería a decir, hasta hace pocos años, pero en algún momento todo eso cambió. Se perdieron algunos miedos, algunas inseguridades y aprendí a valorarme y a valorar mis logros, a sentirme satisfecha de lo conseguido.

Empecé a darme cuenta de que algunas cosas se me daban bien, y más allá de las felicitaciones de los demás, empecé a valorar yo las cosas, porque a veces no hay mejor crítica que la que se hace uno mismo.

Sigo siendo exigente con lo que hago, buscar siempre que quede lo mejor posible, aún cuando no creo en la perfección, pero sí en algo que pueda llegar a «rozarla».

Sin embargo está este pequeño rincón que acaba de cumplir los cuatro años y en él no soy exigente, creo que sigo la misma línea que cuando lo cree, sacar lo que siento sin releerlo mucho, porque si no, estoy segura que la mitad no se publicaría o quitaría muchas cosas de las que escribo de primeras.

Así que este también sería un logro que nunca pensé y ahí está, y aunque este lugar se ha convertido en algo importante para mí, creo que el mayor logro ha sido aprender a valorar lo importante y entre ello, a valorarme yo.

B.D.E.B.

Paula Mattheus – Me presento.