Sueños…

Sueños…

Algunos sueños vuelan libres, como ese ave que se dirige hacia el horizonte, en busca de ese sol que comienza a asomar detrás de las nubes.

Son libres, nosotros no los buscamos, simplemente aparecen en nuestra mente, quizás fruto de algún deseo oculto, o de alguna ilusión, a veces incluso fruto de la nostalgia y en ocasiones de aquello que ansiamos que suceda.

Soñamos con momentos, soñamos con lugares, con personas. Soñamos con aquello que un día sucedió o con aquello que deseamos que suceda, con aquel beso robado, con esa mirada que nos hizo sonreír, ese abrazo que nos hizo estremecernos o con aquella noche en la que quisimos parar el tiempo.

Soñamos y en ese momento nos sentimos libres igual que esos sueños, no los podemos controlar pero nos llevan a donde fuimos felices, a donde sabemos que podemos volver a serlo.

Sueños…algunos llegaron, otros se quedaron en el intento y otros…quien sabe si algún día. De momento lo que tenemos es esa libertad de soñar, de dejar que vuelen alto y lejos hacia el horizonte, quizás algún día el mar nos los traiga de vuelta…

B.D.E.B.

Marwan – Sueños de libertad.
Expresar lo que siento.

Expresar lo que siento.

¿Cómo consigues suscriptores fieles?

Si tengo que ser sincera, no creo que haga nada en concreto para conseguir suscriptores, ni fieles ni menos fieles, lo único que hago desde que comencé en este lugar es expresar lo que siento en cada momento, a veces en modo de relato, en ocasiones (pocas) en modo poético, la gran mayoría son reflexiones y otras opinando o contestando a esa pregunta del día.

Cuando comencé en este lugar ni siquiera pensé en los suscriptores, yo me suscribía a los blogs para leer lo que otros escribían (sigo haciéndolo) y algunas de esas suscripciones, supongo que por amabilidad, eran correspondidas. Algunos se quedaron y otros se marcharon, algunos leen a diario y otros en ocasiones, unos comentan o le dan a «me gusta» y otros no…pero creo que sigo mi estilo y no hago nada especial para «fidelizar» ni para captar suscriptores, es mi rinconcito de desahogo y el de todo aquel que quiera visitarlo.

Así que mi respuesta sería que no hago nada especial más que ser yo misma, como siempre digo, alguien que llegó por casualidad, se sintió cómoda y se quedó en un rinconcito observando y sintiendo.

B.D.E.B.

Una conexión – Macaco y Vicente García.
Pregón y más.

Pregón y más.

Un año más junio tiene una primera cita programada en mi agenda, el pregón de las fiestas, lo que da inicio a todo y la primera emoción del mes.

Son muchos los años en los que llevo acudiendo a esa cita y alguna frase que otra, en general llevaba años sin que un pregón llegara a emocionarme salvo por el hecho de que comenzaban esas fiestas que llevo tan adentro desde niña. Pero este año ha sido diferente, reconozco que al pregonero a malas penas lo conocía (con conocer me refiero a haber escuchado hablar de él) por lo visto la gente más joven sí lo conocen y bastante.

El caso es que comenzó con su discurso y comenzó a emocionarse y escuchar a un chaval joven, de 24 años, hablar con esa emoción y orgullo de su ciudad, ha conseguido que toda la gente que estábamos allí nos emocionáramos con él y se nos erizara el vello con sus palabras.

Es curioso porque a veces cuando escuchamos que alguien joven como él va a dar un pregón, algo tan importante como el pistoletazo de salida de unas fiestas, no tenemos mucha confianza en que lo vaya a hacer bien o que vaya a estar a la altura de la situación, pero ayer creo que la gran mayoría de los que estábamos en esa plaza, nos «quitamos el sombrero» ante él y nos sentimos emocionados con sus palabras, sus sentimientos y el amor que desprende hacia su ciudad.

Creo que estamos demasiado acostumbrados a pensar que los jóvenes van a lo suyo, que no se implican en ciertas cosas y que «pasan un poco» de tradiciones y arraigo. Ayer este chico nos dio una lección y hoy por todos lados se aplaude ese pregón y ese sentimiento a su ciudad, a sus fiestas y a su gente.

Hoy he vuelto a escuchar ese pregón para escuchar con detalle cada palabra, para observar esa emoción y para volver a emocionarme de nuevo.

A veces no es la edad, es lo que nos han inculcado, es sentir que ese lugar donde naciste, donde creciste, ese que llevamos en el corazón, nos arropa y cuando regresamos allí, regresamos no solo a una ciudad ,regresamos a nuestro hogar.

B.D.E.B.

Funzo – Borracho y fino.
Cambios…

Cambios…

Él está ahí, pensativo, hasta un poco aburrido porque no sabe lo que está pasando, su compañera de juegos ha cambiado de unas semanas hacia aquí.

Ya no juega con él tanto como antes, tiene ojitos para otros y a él lo tiene un poquito abandonado. Alguna mañana se despierta juguetona y lo busca, salen a correr juntos y después ella vuelve a esconderse y él se queda observando. De vez en cuando le ofrece sus mimos y entonces él se hace el interesante.

A veces siente curiosidad y se asoma por una ventana, ve que todo está bien y se vuelve resignado al sofá, intuye que será solo por un tiempo, pero se le hace largo.

Hoy presenció algo, uno de ellos salió, quizás quería saludarlo, o jugar con él. Se acercó y lo olisqueó, lo observó por un momento pero aún no le parece interesante, no le persigue ni le hace mimos como su compañera, él la quiere a ella.

Vuelve al sofá, busca el refugio de su «humana» y se enrosca a su lado para dormir una siesta.

B.D.E.B.

Callar, sentir…

Callar, sentir…

No sé si os ha pasado alguna vez, imagino que sí, que hay algo ahí que nos preocupa, que nos quita el sueño pero procuras no hablar de ello, es más, no eres la única persona implicada y hacemos lo mismo, no queremos hablar de ello, preferimos dejarlo a un lado como si no existiera, pero existe, está ahí…

Quizás en ti mismo no te das cuenta pero ves a la otra persona que no duerme a malas penas, que se le nota nerviosa, que la tensión incluso le provoca molestias musculares y no quiere decir que ese problema es el culpable de todo, porque decirlo es hablar de ello, justo lo que se quiere evitar.

Claro, lo ves en la otra persona, pero a ti también te está pasando, cuesta dormir a pesar del cansancio, estás irritable, y algo importante, intentáis distraeros con otras cosas para que no aparezca de repente y tener que hablar de ello.

En la soledad habláis, de cualquier otro tema, de lo que pasa en el mundo, de lo que tenéis pensado hacer en vacaciones, incluso del tiempo…cualquier conversación es válida, menos esa, es como si hablar de ello fuese retroceder a meses atrás, donde estaba presente cada día, donde pasaba justo lo contrario, era la conversación obligada casi a todas horas, casi con todo el mundo.

Ahora regresa de nuevo, pero solo el problema, la conversación se evita, creo que ya ocupó demasiadas horas en nuestra vida, demasiados nervios, demasiado dolor, rabia, incomprensión, demasiadas lágrimas.

Quizás pensamos que al no hablar de ello no se recuerda, pero sí, está demasiado presente, en la mente de cada uno, diría que hasta en el corazón, pero mejor guardar silencio mientras se pueda, mientras no sea necesario, porque cuando llegue el momento de enfrentarlo,quizás no hayan palabras, solo una mirada que diga, estoy aquí, estamos juntos en esto.

B.D.E.B.

Valeria Castro – Contigo