Bonitas experiencias.

Bonitas experiencias.

Hoy ha amanecido lluvioso. Ayer tarde ya se estropeó un poco el día pero hoy ha comenzado ya así, justo cuando se marchaban los alemanes del intercambio y entre ellos «nuestra alemana».

Recuerdo que la semana anterior estuve pendiente de el tiempo que iba a hacer, porque esperaba que pudieran disfrutar de la ciudad en todo su esplendor, y así ha sido, aunque las nubes hayan aparecido en esas horas finales para llorar la despedida.

Hasta ahora no me había visto enfrascada en nada parecido, cada vez que alguien se quedaba en casa, ya fuera por una noche o alguna más, siempre habían sido personas conocidas y allegadas, pero en este caso era completamente diferente y con un añadido, el idioma…

Aún así, ha sido una bonita semana y, aunque me hubiese gustado poder comunicarme mejor, en algunas ocasiones (me repito de nuevo) una mirada, una sonrisa, un gesto, dicen mucho más que las palabras…

Me he sentido cómoda con esa visita, feliz de que los chicos la hayan acogido como una más de la familia y contenta de que le haya gustado la comida y que me felicitara con cada plato (además de comerlo con ganas), algo que al principio me daba un poco de «miedo» porque los adolescentes a veces les sacas de sus cuatro cosas y no quieren nada más pero ella probó todo.

En el intercambio iban chicas con chicas y chicos con chicos, pero había una chica más que chicos y le tocó al mío. Hoy me enteré que no había sido casualidad, una de las profesoras alemanas me dijo que habían pensado en él porque era bastante abierto y que la elección había sido la adecuada porque había acogido a la chica muy bien, y también al resto. Así que una vez más me «llené de orgullo».

Como todas las despedidas ha sido un poquito triste, ellos se volverán a ver en Alemania, en poco más de un mes, pero nosotros no sé si volveremos a ver a la chica, a pesar de que la invitación a volver cuando ella quiera está lanzada.

Hay experiencias que creo que nos hacen crecer, no solo a los chicos, al resto de la familia también, esta ha sido una de ellas. Ha sido la primera vez pero no me importaría repetirla, compartir aquello que tienes, ofrecer y acecar culturas me ha parecido bonito y solo espero que ella haya vuelto con ese buen «sabor de boca» que nos ha dejado aquí.

B.D.E.B.

Miradas…

Miradas…

Explica un riesgo que hayas asumido y del que no te arrepientas.

Asumí el riesgo de mirarte fijamente a los ojos, esa fue mi perdición.

A partir de ese momento mi corazón perdió el control, mi cabeza no razonó.

Me perdí en esa mirada, tu sonrisa me enamoró, tus besos me hicieron perder la razón.

Tan mal no debió de ir porque sigo arriesgándome, no soy capaz nunca de esquivar esa mirada.

B.D.E.B.

Amaia Montero – Tu mirada.
Recuerdos, libros y rosas…

Recuerdos, libros y rosas…

En la fotografía no se aprecia del todo bien, dice así: «¿No se lee en este país porque no se escribe o no se escribe porque no se lee? Esa breve dudilla se me ofrece hoy y nada más. Terrible y triste cosa me parece escribir lo que no ha de ser leído…

Hace muchos años, en esa época en que el chat era mi principal distracción en Internet, descubrí el 23 de abril, Sant Jordi y día internacional del libro.

Hasta entonces, a pesar de mi pasión por la lectura, conocía el santo del día pero no que era el día del libro y mucho menos lo había celebrado. En el grupo que me movía había bastante gente de Barcelona con lo cuál, ese día (de manera virtual) siempre recibía gran cantidad de rosas, se volvió una costumbre para todos el intercambiar un libro o una rosa.

Años después, esa costumbre la sigo teniendo muy presente en mis recuerdos, aunque no la practique. Si acostumbré durante algunos años, aprovechar el santo de mi hijo menor (Gorka) y regalarle un libro en este día, pero para mi desgracia, ninguno de los dos chicos han heredado la pasión de la lectura, así que también dejé de hacerlo.

Hoy me sorprendió alguien que de manera virtual me mandó una rosa, trajo a mi memoria aquellos días, aquellos «Sant Jordi» en los que todos lo celebrábamos sin importar del punto de España en el que habitábamos.

Hay pequeños detalles que nos devuelven a aquellos momentos que tan feliz lo pasamos, aquellas costumbres que abandonamos con el tiempo, aunque Sant Jordi siempre me ha servido de esos recuerdos, de celebrar el día del libro de alguna manera, «autoregalándome» alguno o en alguna ocasión escribiendo alguna entrada a esas personas que con sus relatos, poesías, cuentos y un largo etcétera, siempre nos trasladan a vivir historias, a sumergirnos en un mundo de fantasía, a mantenernos en vilo con un buen relato de suspense o suspirar con esa historia de amor.

Un año más, gracias a esos escritores que nos hacen viajar sin movernos del sillón, sus letras son mucho más importantes de lo que a veces se les reconoce.

Feliz día del libro, feliz  Sant Jordi y felicidades a todos los Jorge,  Jordi, Gorka,…

🌹 📖 

B.D.E.B.

No estar en tu sitio

No estar en tu sitio

En algunos de mis paseos traje alguna caracola conmigo, por su extraña forma, porque me llamó la atención, porque a pesar de ser común me pareció muy bonita, incluso alguna rota, porque ya sabéis…todos en algún momento lo hemos estado o seguimos estándolo.

Cuando las observo en casa, en ocasiones me siento un poco culpable de haberlas traído, se que no están en su sitio, el que les corresponde por naturaleza y en el que podrían servir de mucho más, que adornar o permitir que alguien las observe porque le traen recuerdos.

Pero me siento culpable porque sé lo que es el no estar en tu sitio, el sentirse fuera de lugar y no es nada agradable.

Cuando llegas de nuevo a un sitio, con tu timidez (más aún de joven que ahora mismo), al principio no sabes como actuar, si estar de pie, sentarte, si saludar acaloradamente o manteniendo las distancias…quieres ser tú mismo pero sin molestar con lo que digas o hagas. Luego, con el tiempo, te vas integrando y llega un momento que parece que estás ocupando tu sitio, pero (una vez más) los para siempre no ocurren casi nunca, y, posiblemente, llegue un momento en que ese ya no sea tu sitio y toque regresar al que sí lo es.

En estos días, que además, tengo a una adolescente alemana en casa por un intercambio del chico pequeño, en algún momento la veo descolocada, el idioma es un problema, porque solo los chicos pueden hablar con ella en inglés, y es complicado comunicarse, intento que esté lo más cómoda posible pero en algún momento se le nota que no está en su sitio, aunque ella también hace por ser una más.

Cuando no nos sentimos en nuestro sitio creo que se termina notando, los demás terminan notando de que algo no está bien y en ocasiones lo entienden y lo aceptan, o buscan el porqué, en otras simplemente se «ofenden» por ello, sin siquiera llegar a preguntarse porqué se ha llegado a esa situación y esa persona que se sentía en su sitio, ahora lo siente extraño, desconocido.

Seguramente alguna mañana, cuando me vaya a esos paseos, alguna de esas caracolas vuelvan al mar, a su sitio, del que nunca se habían tenido que marchar nunca, el que es hogar y quizás si exista un para siempre…

B.D.E.B.

Viva Suecia – Lo que queda de cariño.
Días duros, personas bonitas.

Días duros, personas bonitas.

Esta imagen está tomada uno de esos días duros en los que el mar ayuda a recomponerse.
Sugerencia de escritura del día
¿Qué te relaja después de un día duro?

Hace un año contestaba esta pregunta con este título «este lugar» , hoy casi podría ser la misma respuesta, aunque hay algunas cosas más que me relajan, una mirada que dice «estoy a tu lado», una broma de alguno de los chicos buscando mi sonrisa, un mensaje que llega porque me conocen casi más que yo… y los mimos de esos dos bichejos que me reciben en casa como si volviera después de meses fuera.

Desde hace un año para aquí han habido muchos «días duros» más de los que jamás hubiera esperado, situaciones que no esperé nunca que sucedieran, acciones que tampoco me creí capaz de realizarlas y momentos en los que (a día de hoy lo reconozco) no tenía ni ganas de seguir viviendo.

Una sensación de culpabilidad que ha durado casi todo ese año, un «miedo» que, aunque ha disminuido, no se ha ido del todo y una incertidumbre que me mataba día a día. Hoy quizás con un poco más de tranquilidad (no la suficiente, pero se lleva mejor) y el corazón lleno de todas esas personas que a cada día hicieron que fuese un poquito mejor, diese un paso más sin soltarme de la mano, tuvieran una palabra amable, una palabra de ánimo, un empujón cuando me quedaba parada y unos brazoss que me sujetaran cuando caía.

Aún faltan situaciones complicadas por vivir, lo sé, y lo que no sé es como me afectarán, pero de lo que estoy segura es que después de esos días duros tendré siempre a esas personas que estuvieron que estáis, a los que tengo alrededor de mí, que harán (haréis) que me relaje después de ese día duro.

Después de un día duro busco tu mirada.

Busco unas letras que me hagan sonreír.

Unas palabras que abracen.

Una sonrisa que contagie la mía.

Después de un día duro espero escuchar esa voz, recibir ese mensaje.

Me encuentro complicidad, amabilidad.

Después de un día duro, descubro que hay muchas cosas bonitas por las que merece la pena seguir adelante, seguir luchando contra esos días.

B.D.E.B.