
Cuando me levanto por las mañanas el sol ya va subiendo y sus rayos se cuelan en la parcela «sin pedir permiso». Me gusta recibir esos primeros rayos mientras me tomo el café, pero estos días con las altas temperaturas y lo que es peor, la humedad, suelo echar una malla de sombreo para que deje pasar el aire(si es que hay) y evitar el sol directo.
Hoy mientras la echaba, me he fijado que es posible ver a través de ella, puedo ver si ya hay alguien en la parcela de al lado, se observan las plantas separadoras de una parcela a otra, los árboles y también el sol.
Ahí estaba el astro rey, yo me cubría de sus rayos pero él se podía ver en todo su esplendor a través de esa malla, se le notaba que iba a brillar con fuerza durante el día y así ha sido.
El mirar a través de la malla me ha recordado a otro mirar, cuando no nos fijamos en la «fachada» solo y intentamos ver más allá, quizás a través de una mirada, o de una sonrisa. A través de los gestos de esa persona, incluso a través de unas letras, leyendo entre líneas.
Y es que, al igual que esa malla deja entrever lo que hay detrás, a veces las personas también lo hacen, es más, en ocasiones incluso esperamos que alguien intente ver más allá, mostramos un poco y dejamos esa fina tela para que quienes estén interesados miren a través de ella.
Quizás detrás haya un sol brillante que quiera calentarnos o puede ser que estén esas nubes que amenazan tormenta, en ocasiones puede haber un bonito paisaje y en otras un desorden pidiendo ayuda para colocar todo en el sitio.
Lo importante siempre es ver a través, aprender a mirar y observar lo que nos quieren mostrar, porque no siempre podemos dejar todo a la vista, lo importante se cubre con esa fina tela esperando que solo las personas adecuadas sepan verlo.
B.D.E.B.








