Cuando empiezas a cansarte…

Cuando empiezas a cansarte…

Hay situaciones que se alargan más de lo que deberían y suele pasar que al final comienzas a cansarte. Y en ese punto exacto creo que estoy ahora mismo.

Hoy me di cuenta de que algo ya no me afectó tanto, no crispó mis nervios y sobretodo no hizo que asomaran mis lágrimas y todo eso me sorprendió y a la vez me alertó porque cuando esto pasa normalmente es que la situación ya me cansa y dejo de pelear por buscar soluciones donde ya quizás no las haya y sea mejor dejar que el final llegue cuando le toque.

Cuando tú llevas ya tiempo intentando hacer lo mejor que puedes las cosas, buscando soluciones, ofreciendo y lo único que recibes son negativas y darle siempre la vuelta a todo, buscar excusas y no conseguir llegar a un acuerdo bueno para todos, te cansas y si eso pasa puede llegar el momento en que no haya marcha atrás.

El cansancio se nota, quizás para bien, parece que (aunque algo alerta) estoy «más tranquila», sigo sufriendo algunas noches de desvelo aunque ya sean menos y cuando me comunican cosas como hoy, no me altero ni me siento mal, es como si no me hubiera importado o quizás ya esperaba algo así, un tira y afloja que no va hacia ningún lado y es lo que provoca el cansancio.

Así que esta noche intentaré dejar un poco más de lado todo, el problema no se ha solucionado, no lo escondo, simplemente lo hago a un lado y ya llegará el momento de que se solucione para bien o para mal, pero empezar a estar cansada no siempre es bueno…

B.D.E.B.

Diferentes…

Diferentes…

Hace unas semanas, poco antes de las fiestas, hubo una conversación que me dejó un poco extrañada, sabía que había algo que no cuadraba y por un momento (ilusa de mí) pensé que lo hacían por mi bien, pero resultó que era más por el bien de esa persona que por el mío y de los míos…

El viernes se lo contaba a alguien y me contestó «eso es lo que hubieses hecho tú y por eso pensaste que ella lo hacía en tu beneficio, pero no todo el mundo actúa ni es como tú, tienes que pensar en eso»

Y así me quedé… pensando.

En muchas ocasiones quizás esperemos más de otras personas que lo que están dispuestos a dar, o creemos que van a actuar como lo haríamos nosotros, que nos van a evitar sufrimiento cuando quizás lo que evitan sea sufrir ellos o que no nos van a engañar porque nosotros no lo haríamos…

Esto no quiere decir que unos sean mejores o peores que otros, para nada, cada cual es como es y hace las cosas de la manera que cree es la correcta y simplemente es su forma de hacerlo, tan válida como la nuestra, al menos para esa persona.

A veces esperamos, sí, que actúen como nosotros lo haríamos, quizás porque lo necesitamos, o porque queremos volver a creer en esa persona, o incluso porque creemos que esa sería la manera correcta de hacerlo, o porque si lo hacen no nos harán sufrir, o…

Pero no, cada cual somos diferentes y tenemos que aprender a quererles tal como son, o… simplemente alejarnos.

B.D.E.B

Anochecer de invierno

Anochecer de invierno

Hoy cuando salí más que atardecer estaba anocheciendo, las nubes ya no tenían ese color anaranjado de los atardeceres de otoño, era un color más frío, lo llamé anochecer de invierno y me acordé de ti.

A mi mente llegaron esas frías tardes en las que esperaba que llegara la noche y con ella nuestro encuentro. Eran citas sin serlo, era ese momento en que en la distancia se encontraban dos almas que sufrían para ofrecerse consuelo.

Esa «cita» comenzaba al anochecer y en ocasiones duraba hasta altas horas de las madrugadas.

Convertías esas noches frías en cálidas, eras mi compañía en esa soledad, en ocasiones incluso estando acompañada. Me «escuchabas», me abrazabas en la distancia, secabas mis lágrimas con amables palabras.

¿Y yo, qué hice por ti?

Quizás hice que tu tristeza quedara en el olvido, que tus problemas se quedaran a un lado mientras escuchabas los míos, que tus lágrimas no cayeran porque estabas ocupado en soltar una gracia para parar las mías.

En este anochecer de invierno me volví a acordar de ti, te eché de menos y volví a soñar, a soñar con un día en el que aparecieras de nuevo y esas frías noches se volvieran de nuevo cálidas a tu lado.

B.D.E.B.

París  – La Oreja de Van Gogh

*Y mientras soñaba se escuchaba esta canción de fondo ¿te acuerdas? Cada vez que la escucho, de nuevo vuelves a mi mente y no puedo evitar que una lágrima resbale por mi mejilla.

Sin atreverme…

Sin atreverme…

Hoy recordaba aquella primera visita, casi incapaz de decir dos frases sin que una lágrima brotara, hoy de nuevo reconocí que algunas situaciones nos desbordan más de lo que nunca hubiera imaginado.

Hoy releí la entrada de hace un año en la que decía en que uno de los objetivos de mi vida era «atreverme más» justo cuando tú me preguntaste si me había atrevido a aquello que «temo» y yo no te he contestado con un no rotundo, me he andado un poco por las nubes, buscando excusas, pero sí, sigo sin atreverme.

Mejoramos anímicamente, la ansiedad no está tan presente, sonreímos más a menudo, nos sentimos mejor, pero seguimos haciendo (o no haciendo) las cosas como no debemos.

En aquella entrada hablaba de una frase que había leído  «Que poco nos atrevemos para lo corta que es la vida» y hoy me doy cuenta después de nuestra conversación de que sigo sin atreverme y eso me resta libertad y sin libertad no podemos caminar por la vida ni llegar a ser felices.

Hay pasos que se van dando, vamos avanzando, vamos sanando pero algunas cosas cuestan más y lo intentamos, o eso creemos, pero no no terminamos de atrevernos.

Siempre me dices que tengo que andar con la cabeza alta y no culparme de aquello que yo no tengo la culpa pero realmente no sé si lo consigo.

Hoy lo único que me di cuenta es de que mis lágrimas no asomaron y por un momento pensé que eso será buena señal, o quizás ya se agotaron…

B.D.E.B.

Conversaciones…

Conversaciones…

Hoy (siguiendo con los cambios en la casa) me he visto en una conversación con mi hijo mayor que me ha resultado un poco extraña.

Esta es la tercera habitación que le montamos, la primera fue la de bebé, esa que comenté en una ocasión que había pintado unos pequeños gnomos con toda la paciencia del mundo. Después llegó la juvenil, más moderna, con colores oscuros y chillones y impresiones digitales de figuras extrañas, una mezcla de mis gusto en los muebles y de él en la decoración.

Y en esta ocasión sólo le compré un canapé y un colchón, más grande que lo que tenía, pero nada más y hoy mientras montaban los muebles, me ha pedido que le ayudara a elegir unas estanterías y escritorio, ahí es donde me he visto en una situación rara. 

Mi hijo hasta ahora era muy suyo, no le pidieras opinión de muebles, electrodomésticos, o ropa de casa porque no iba con él y de repente hoy me hablaba de muebles  de combinaciones de  colores y hasta de estores… me he quedado un poco sorprendida y a la vez he mirado atrás con nostalgia, de cuando yo decidía y decoraba a mi gusto, a que ahora sea él quien lo haga (a base también de imágenes de IA 🤦‍♀️) y me pida opinión, él que es de decidir y pocas veces pedir consejo.

Ellos crecen y nosotros nos hacemos mayores, lo bonito es que ahora compartimos otras cosas diferentes a cuando eran niños, y que a veces nos sorprendemos como me ha pasado hoy  con conversaciones que nunca esperábamos mantener.

Hoy la pregunta del día era «¿qué piensas de tener una vida muy larga?» Algo que ya contesté en su día, y la verdad que solo espero vivir lo suficiente para verlos crear su hogar, encauzar su vida y verlos felices, con eso ya firmaba.

B.D.E.B.