(Casi) Perfecto…

(Casi) Perfecto…

Sin prisas, sin agenda, sin nada programado y sin mirar el reloj.

Admirando cada lugar, disfrutando de cada momento, risas, largas conversaciones, confesiones.

Descubrir lugares nuevos, perderse por calles menos transitadas, no perder ningún detalle.

Gente que te saluda al cruzarse contigo, en una ciudad que funciona a mil por hora, un «me gusta tu camiseta» de un desconocido pero sin parecer extraño, una señora que se para a conversar como si te conociera de tiempo atrás.

Dos días sin prisas pero vividos intensamente, y esa compañía que surgió inesperada como cada lugar de los visitados.

Faltó poco para ser perfecto, pero ya sabéis que no creo en la perfección…

B.D.E.B.

Carla Morrison – Compartir
Mamá pata

Mamá pata

Un par de graznidos de mamá pata y todos los patitos se lanzan al agua junto a ella y papá pato.

Los animales son más inteligentes que los humanos y en breve estarán buscándose la vida por ellos mismos, mientras no pueden hacerlo ella los protegerá con su propia vida si es necesario.

Nosotros… somos diferentes, en ocasiones queremos ser «mamá pata» toda la vida, no sólo para proteger, muchas veces para controlar y hasta ¿manipular?…

Hay que estar cerca pero dejarlos que aprendan a volar, a buscar el alimento, a ser independientes, a vivir la vida, con nuestro apoyo pero no bajo «nuestras órdenes».

B.D.E.B.

Conchita – El viaje
Superhéroe…

Superhéroe…

Si pudieras ser un personaje de un libro o una película, ¿quién serías? ¿Por qué?

Ya contesté anteriormente a esta pregunta y dije que me gusta ser yo misma, pero hoy, entre jaleos de ropa de lavar planchar y volver a hacer maletas.

De recoger algunas  cosillas de última hora, alguna compra y demás preparativos, por un momento me hubiese gustado ser un superhéroe de esos de los cómics, en los que raudos y veloces peeparan todo sin apenas pasar el tiempo de un suspiro, el que doy ahora mismo cuando ya está todo listo y preparado para coger carretera de nuevo.

Hay días que se nos pasan sin apenas darnos cuenta, y es que no se ha parado ni un momento (lo justito para tomar algún café), hemos aprovechado cada minuto y diría que casi cada segundo del día, este que está a punto de terminar mientras escribo estas letras y el cuerpo pide ya un descanso.

Así hoy mi respuesta sería esa, un superhéroe de esos que hacen todo rápido y no se cansan nunca. Aunque ahora que lo pienso, hay cosas que mejor hacerlas despacio y con todo el cariño sobre ellas.

B.D.E.B.

Cazz – Respirar
Regresos…

Regresos…

Hay días que el cansancio hace mella. Después de unos días intensos, de parar lo justo, hoy tocaba desmontar y regresar a casa.

Ha sido sin prisas, organizando todo con tranquilidad, guardando cada cosa en su sitio y compartiendo una última comida con los amigos antes de regresar a casa.

Y que gusto da ese regreso después de unos días fuera ¿verdad? Los perretes han sido los primeros en adueñarse del sofá, seguidos por los humanos. Aunque poco descanso ha habido entre guardar cosas, deshacer maletas y comenzar a lavar ropa.

Y después tocaba ellas, las plantas. Un poquito de agua y de cariño a ver si estas duran un poquito más, de momento me han sorprendido esos geranios que cada día están más florecidos y con ese color tan intenso que me recuerdan siempre a las jardineras de mis padres, siempre estaban llenas de ellos.

Regresos… esa palabra que suena tan bien, porque regresar casi siempre suena feliz, regresamos a los lugares en la mayoría de ocasiones porque nos gusta esa ciudad, porque está nuestro hogar, porque está nuestra gente… otras no es tan bonito, hay lugares a los que no queremos regresar y en ocasiones nos toca hacerlo por fuerzas mayores.

Hoy el regreso ha sido a mi casa, a mi hogar y me siento feliz de estar aquí de nuevo, deshaciendo maletas y prácticamente volviendo a hacerlas para regresar en un par de días a otra de las ciudades que tanto me alegra visitar, por los recuerdos, por las personas y por ella en sí.

B.D.E.B.

Vetusta Morla – Canción de vuelta
Tus manos…

Tus manos…

Hoy, mientras te encontrabas frente a mí, las observaba. Esas manos que de niña cepillaban mi cabello, esas que acariciaban mi rostro y secaban mis lágrimas cuando rodaban por mis mejillas.

Esas manos que fueron curtidas en el campo, que troceaban los ingredientes y los añadían para hacer el más delicioso de los platos. Y esas mismas que después lo servían para deleitar nuestros paladares.

Esas manos que sostuvieron no sólo a sus hijos, también a cada uno de sus nietos desde el día que nacieron.

Hoy, están llenas de marcas por el paso de los años, cansadas del trabajo realizado, arrugadas, y aún así, son suaves y delicadas.

Esas manos, que me sujetaron desde que me diste la vida y lo siguen haciendo, aunque a veces tú no lo sepas…

B.D.E.B.

El canto del loco – Por ti