Colores

Colores

Hay días en los que veo el mundo de colores, un arcoiris en el que se mezclan todos, se difuminan y me ofrecen un abanico más amplio para «pintar el mundo».

Otros sin embargo los veo en blanco y negro que al mezclarse forman ese gris que tanto me gusta y del que hablaba no hace mucho.

Los primeros, los de colores, suelen ser positivos, no permitir que casi nada me afecte, no dar importancia a aquello que no la tiene y no dejar que comentarios, gestos o actitudes cambien mi humor.

Pero cuando llegan esos otros días y veo esos gestos, esas actitudes, esos detalles un tanto «feos», no puedo evitar que me molesten y me irriten, que puede ser que sea yo la que está más irritable en esos días, también… lo reconozco, aún así no puedo evitar que del gris pase directamente al negro y se esfumen el resto de colores.

B.D.E.B.

Marwan y Rozalén -Las cosas que no pude responder

*Y cuando faltan colores, nada mejor que una bonita canción.

Brotes verdes

Brotes verdes

Esos primeros brotes que comienzan a salir, resalta su color verde frente al marrón de la madera, es como una pequeña esperanza de vida, después de quitar aquello que se secó, que ya no sirve para dejar espacio a lo nuevo.

Me gusta ver los árboles en pleno esplendor pero cuando los veo así me recuerda que nosotros también necesitamos en ocasiones esa poda, quitar aquello que se «ha secado» que lo único que hace es robarnos vida, podarlo y dejar que sane por dentro, dejar que aparezcan esos nuevos brotes y cuando pase un tiempo, estar frondosos y poder ofrecer sombra y cobijo a todos aquellos que se acerquen a nosotros.

Esos primeros brotes, esa pequeña esperanza y ese respirar hondo y saber que seguimos sintiendo, que estamos vivos…

B.D.E.B.

Lia Monroe – Nací para ser yo
Amaneceres

Amaneceres

Así amanecía esta mañana rodeada de tranquilidad y silencio. Una paz que invitaba a reflexionar, a tumbarse y recibir esos primeros rayos de sol de la mañana y ver despertar el día de manera diferente a la que estoy acostumbrada.

Siempre digo que este mundillo del campista te tiene que gustar, porque hay quienes prefieren vacaciones de descansar, de que te den las cosas hechas y salvo visitar lugares o monumentos (que también es cansado) luego llegar a una habitación y «tirarse» a la cama sin más. Aquí todo es distinto pero también es cierto que se hace con gusto. Unos van haciendo unas cosas, otros otras, hoy barbacoa, mañana un arroz…cada cual a lo que se le dé mejor y todos colaborando.

Lo mejor esas tertulias, después de comer con esa taza de café delante, sin prisas, porque aunque no esté «todo hecho» nos lo tomamos con tranquilidad porque estamos de vacaciones.

Estar al aire libre todo el día, observar la salida del sol, la puesta, las estrellas y la luna, las montañas de alrededor y la vegetación que, a pesar de ser un recinto  «urbanizado», siempre hay más de la que vemos a diario en la ciudad.

En estos días captaré los diferentes momentos del día, tendré esos momentos de desaparecer un ratito para tumbarme un poquito a ese sol que ahora calienta pero aún no quema y me dejaré llevar por esos pensamientos y reflexiones que solo llegan cuando tenemos ese momento de paz con nosotros.

Me faltaría escuchar ese sonido que tanto me gusta, pero por estos días al mar le toca esperar.

B.D.E.B.

Paul Alone – No valgo pa’ ciudad

Nuestro sitio…

Nuestro sitio…

Una vez más un atardecer con el Puig Campana de fondo, con las nubes enganchadas a él como queriéndolas retener para que no estropeen los días de vacaciones.

Una vez más disfrutando de las estrellas y esa luna en pleno esplendor, alumbrando ese paseo bajo ellas.

Una vez más regresando a ese sitio que sentimos tan nuestro, recordando esas primeras veces, esos primeros atardeceres, esos primeros paseos bajo las estrellas, esas primeras compañías que más tarde se quedaron atrás dando paso a otras nuevas.

Una vez más, y esperando que todavía queden muchas más, en lo pequeño está lo importante.

B.D.E.B.

Carin León y Kany García – Te tocó
Soñar…

Soñar…

Sentada en las rocas, mirando al horizonte, ensoñada y sin escuchar nada más que el sonido de las olas.

Mi mente viajaba donde mi cuerpo no podía, sentía aquello que el corazón no tenía permiso, escuchaba palabras nunca pronunciadas y el cuerpo respondía con un escalofrío agradable y una piel erizada.

La ola golpeó fuerte contra las rocas, miles de gotas salieron disparadas, algunas llegaron hasta su rostro, la hicieron volver a la realidad.

Sonrió, sabía que soñaba despierta, miró una vez más al horizonte, antes de levantarse y regresar, al mundo real, al ahora pero sabiendo que pronto volvería al lugar donde todo era posible solamente con soñarlo.

B.D.E.B.

Leiva – No te preocupes por mí