Trastos y recuerdos

Trastos y recuerdos

Hace un par de meses decidimos cambiar los muebles de casa y justo el día que nos volvíamos de viaje me avisaron que venían a instalarlos en terminar las fiestas.

Así qué, sin a malas penas tener tiempo, entre fiestas, comidas familiares y algunas cosas más, me he visto con el día encima y con casi una casa por desmantelar (con ayuda eso sí)

El caso es que te pones a vaciar armarios, cajones, muebles, etcétera y van apareciendo cosas que ni recordabas que estaban, otras que buscaste mil veces sin recordar donde lo habías guardado y luego otras… esas que sabías que estaban ahí, que un día guardaste y que al sacarlas te invade la nostalgia y los recuerdos, porque siempre hay recuerdos en todo lo que guardamos porque realmente creo que lo hacemos por eso, para que con el paso de los años no olvidemos aquello que pasó, aquello que fue o aquello que sentimos…

Puede ser algún objeto decorativo de un viaje, y te trasladas a ese lugar, de repente te ves en esa tienda, escogiendo ese objeto para ti y otro muy parecido para llevárselo a aquella amiga, es lo que siempre haces, llevar un recuerdo para aquellas personas que tienes a tu alrededor.

Te encuentras con algo que te regalaron y piensas como ha cambiado todo, hoy quizás esté fuera de tu vida pero aún así, hay algo que te hace seguir guardando ese objeto, quizás más adelante pueda haber un acercamiento, quizás ya no sea posible, pero en su momento ocupaste un lugar en su vida y esa persona lo ocupó en la tuya no sabes si prefieres olvidar o recordar, pero todo sirve para algo, aunque sea para aprender…

Y luego te encuentras con esa cajita, esa que comenzaste a guardar cuando él tenía apenas unas semanas de vida. Empezó por esa pinza que sujetó esa unión que tenía contigo a la vida, después ese primer chupete que utilizó, los primeros dientes…tonterías quizás pero por algún motivo lo guardaste y hoy sacas esa caja y recuerdas cada momento, de uno y del otro.

Con el paso de los años vamos acumulando muchas cosas en armarios, muebles, cajones, «cachivaches» que ya no sirven para nada, otros objetos que sirven para recordar, pero todo ocupa espacio y ahora cada vez los muebles son más «minimalistas» y caben menos cosas, así que tenemos que hacer limpieza y desechar aquello que ya no sirve, que ya no funciona, que no aporta, pero hay otras cosas que siempre tendrán un hueco no solo en un mueble, también en nuestro corazón…

B.D.E.B.

Bonitas costumbres

Bonitas costumbres

Desde hace más de veinte años, en mi familia se creó una costumbre, el 6 de enero, día de Reyes, mi hermana pequeña nos invita a toda la familia a comer a su casa, incluida también la familia de mi cuñado que es bastante más pequeña que la mía porque solo asisten su madre y su prima.

Ella vive en Alcoy, y como ya comenté en una ocasión, allí la celebración de los Reyes magos se hace a lo grande, desde el «día de la burrita» cuando los pajes recogen las cartas para entregarlas a sus majestades, al campamento real que dicen se ve precioso (yo nunca lo he visto), hasta culminar con su cabalgata, la más antigua de toda España y que es digna de ver, tanto adultos como niños (yo la disfruté antes de tener a los míos).

Así que por ese motivo ella eligió, de todos los festivos navideños, ese día para reunirnos a todos y invitarnos a su casa. En la familia cada vez somos más (buena señal) y es complicado en ocasiones poder coincidir todos en las celebraciones normales, aunque hacemos por juntarnos, pero ese día es en el que siempre intentamos cuadrarlo bien para estar todos, una costumbre ya arraigada y que sólo falló el año de la pandemia en que por precaución no nos juntarnos todos.

Hoy me daba cuenta de que casi que ya no cabíamos en la mesa, antes cuando los chicos eran pequeños se les ponía una mesa aparte, pero ahora ya son grandes también y solo quedan dos pequeñajas que son las que disfrutan con ilusión ese día, la hija de uno de mis sobrinos y la hija de la pareja del otro sobrino (mi pequeña artista), para mí son sobrinas las dos por igual, la pequeñaja un auténtico terremoto y la más mayorcita una niña tímida que me recuerda mucho a mí (salvo que yo lo de pintar y dibujar como que no).

En ocasiones de una simple comida, de una invitación, creamos una costumbre, sin obligaciones sólo porque queremos hacerlo y porque cada uno de nosotros queremos estar allí, es un día de esos que marcas en la agenda y es inamovible salvo por una causa de fuerza mayor.

Hay costumbres que van quedando arraigadas con el paso del tiempo y es bonito cuando todos estamos sentados alrededor de la mesa sin obligación, sólo porque se quiere estar y es bonito añadir sillas conforme pasan los años, aunque todos tengamos en mente que en algún momento será al contrario…

Con la comida de hoy ya damos por finiquitadas las fiestas, ya mañana toca volver a la normalidad, al trabajo, a las rutinas. Además me he embarcado en la genial idea de cambiar muebles, así que la vuelta es aún más ajetreada, vaciando armarios, llenando cajas y tirando trastos viejos… quizás eso se quede para otra entrada .

Las fiestas acaban pero dejan un buen sabor de boca,el haberlas podido disfrutar con familia y amigos de los de verdad.

B.D.E.B.

Ilusión…

Ilusión…

Como cada año se levantó ese día temprano, tenía que aprovechar que el resto aún dormían para terminar de prepararlo todo para esa noche.

Recordó, como cada año, aquella ilusión de cuando era niña, ahora le tocaba a ella asumir ese papel, seguir con el legado que su padre con tanto cariño le había traspasado y continuar con esa ilusión que no tiene porque terminar cuando crecemos, justo al contrario, es importante que la sigamos manteniendo intacta para contrarrestar los entresijos que surgen día a día.

Mientras estaba rodeada de papeles de mil colores, lazos y etiquetas, se acordaba también de las caritas de los chicos cuando eran niños, cuando regresaban de ver la cabalgata y se encontraban su regalito debajo del árbol, ese brillo en los ojos, esa carita de felicidad es difícil de olvidar.

En su tarea pensaba en esa noche, si habría acertado con los regalos, cada vez era más complicado, pero sabía que lo abrirían con la misma ilusión que cuando eran niños, porque siempre era sorpresa, no sabían si habría algo o no debajo del árbol, aunque lo podían intuir.

Por último llegó al suyo, que tontería ¿verdad? Empaquetar algo para después abrirlo sabiendo ya de antemano lo que contiene, pero no importaba, lo abriría con ilusión como cada año.

Y terminando ya la faena, decidió escribir su carta para los reyes, era un poco tarde para ello pero ¿por qué no?
Tomó un folio de color azul, su bolígrafo favorito y se puso a escribir:

«Queridos Reyes Magos

Este año no sé si me porté del todo bien, hice las cosas como creí que pudieran ser mejor para mí y los míos, las circunstancias mandaron.

Este año no pido regalos que se puedan envolver en papeles brillantes ni que lleven un lazo, este año os pido un final bueno para todos (vosotros ya me entendéis) os pido salud sobretodo para los mayores y os pido tiempo…

Tiempo para pasar con aquellos que tristemente ya van restando, tiempo para compartir con quienes estuvieron cuando el camino se puso difícil, tiempo para ver a los chicos cumplir sus sueños y tiempo para poder seguir estando con aquellos que precisen y quieran mi compañía.

Quizás pido mucho, quizás no merezco tanto, pero prometo este año intentar hacerlo mejor.»

A vosotros amigos, os deseo una noche llena de ilusión, algo que nunca debemos de perder.

Que los Magos de Oriente os traigan muchos regalos de esos que no necesitan envoltorio.

Feliz noche de reyes.

Amor en el mar

Amor en el mar

Esta historia comienza en un día nublado, al amanecer paseaban solitarios por una playa vacía, casi tanto como sus diminutos corazones, y fue entonces cuando se cruzaron.

Unas simples palabras, una mirada cruzada fue suficiente para sentarse a observar el espectáculo.

Ella se sentía extraña, por primera vez conseguía a alguien que compartiera su locura, además un día nublado, con diminutas gotas mojando sus rostros pero no importaba, para una vez que le pasaba algo así había que aprovechar.

Hablaron de sus aficiones mientras caminaban, y aunque intentaban mirarse a los ojos, también lo hacían al suelo como quien busca algo, y allí apareció, una pequeña concha.

Continuaron su camino despacito sin prisas, esperando que saliera un rayito de sol que les hiciera brillar, que les calentara un poquito en esa fría mañana, pero las nubes no daban tregua.

Un poquito más adelante decidieron hacer un alto en el camino, ella (previsora siempre) sacó de su mochila una toalla y decidieron tumbarse en ella

Tumbados comenzaron a contarse su vida, a confesarse, a descubrir sus inquietudes, sus metas en la vida, a recordar pasados tristes y futuros inciertos y los dos decidieron que lo mejor era vivir el presente, el aquí, el ahora…

A pesar de la cercanía de sus cuerpos el frío azotaba fuerte y la lluvia comenzaba a apretar, pensaron que sería una buena idea tomar un café.

La bebida les hizo bien, consiguieron que sus cuerpos entraran de nuevo en calor, pero hubo algo más, una chispa interior se comenzaba a encender…

Paró de llover y continuaron su paseo por el mar, las olas golpeaban fuerte, el sol apenas asomaba y ellos se veían diminutos ante tanta inmensidad.

Pero en ocasiones de algo pequeño surge algo mucho más grande y de repente un pequeño acercamiento, una mirada más intensa, una sonrisa pidiendo permiso, otra que lo concede…

Un beso y una pluma para comenzar a escribir esa historia de amor

Porque hasta un amanecer gris, un paseo solitario, un día frío y lluvioso… puede traernos una historia feliz.

B.D.E.B.

La primera del 2026

La primera del 2026

Llevaba rato esperándote y te hiciste de rogar. Jugaste al escondite tras las nubes, pero yo soy paciente (aunque no lo parezca) cuando algo me interesa  espero, hago tiempo y al final se consigue (en ocasiones).

La primera del año y seguro que vendrán muchas más, seguiré tus fases y tú seguirás haciéndome compañía en esas noches en vela.

Hace un tiempo hicimos ese trato ¿recuerdas?

Durante el día yo buscaría historias para contarte y por las noches tú protegerías mis sueños, las noches de desvelo nos haremos compañía y en los amaneceres te buscaré al frente de ese sol que comienza a asomar.

B.D.E.B.

Marea – La luna me sabe a poco

*No es la música que acostumbro a poner pero alguien la colocó en la playlist compartida y me gustó. Hoy sonaba mientras pensaba en cazar la luna para escribir esta entrada.