Un pasito más

Un pasito más

Cuando las olas golpean fuerte, miles de gotas minúsculas salen disparadas e incluso nos alcanzan aunque estemos algo alejados. A la vez observamos como el sol las colorea, parecen pequeños cristales anaranjados, creo que intenta con su calor calmarlas, que se deslicen por la orilla suavemente y permitan que su reflejo llegue hasta la arena.

Eso mismo es lo que siento cuando camino por esa orilla, por enfadada que esté, por mucha rabia que lleve dentro, ese sol que recién asoma por el horizonte, acaricia mi rostro, lo colorea y sobre todo me da el calor como si de un abrazo se tratara. Consigue calmarme y hacerme ver que no todo está perdido, que amanecen nuevas esperanzas.

Esperamos con ansia y quizás eso sea lo que nos pone nerviosos, lo que nos llena a veces de rabia porque queremos que todo vaya más rápido de lo que tiene que ir, que todo termine rápido y ya debería de saber que las prisas no son buenas compañeras.

Ese sol y esas olas se han convertido en compañeros de paseos, en confidentes, me vieron sonreír muchas veces y llorar algunas más. Son guardianes de secretos, son mi terapeuta particular, consiguen traer calma donde muchas veces hay tormenta, siempre escuchan, aunque no tengan respuestas pero eso es porque las respuestas las tenemos que buscar en nuestro interior.

Esa mañana amaneció bonito, con esperanzas, con calma, sin prisas, aunque con nervios y quizás algo de miedo, miedo de pensar que se desvanezca esa esperanza, que de nuevo se trunque todo, miedo de ilusionarme con un final que después siga sin llegar, pero a veces las ganas son las que mandan y por ellas nos dejamos llevar.

Sueños que están cerca de hacerse realidad y a la vez el temor de que vuelvan las pesadillas.

B.D.E.B.

Construcciones

Construcciones

En su mente sólo la idea de construir algo. Pacientemente llena cada cubo de arena y de agua para comenzar a darle forma, con sus pequeñas manos, amasa y aplana la montañita que va creando, despacio, sin prisas, bajo la atenta mirada del adulto que le acompaña.

Quizás este sea el principio de un sueño, quizás de mayor sus manos sean las de un artista, o un constructor, quizás sea arquitecto y esta la primera maqueta de su primer edificio, o quizás simplemente sea una figura de un niño que se divierte frente al mar.

Ese mar que es testigo de como poco a poco la figura toma forma y altura, una pequeña pirámide se erige frente a él. Ya casi terminada sólo falta un detalle, una pequeña muralla para protegerla, no una muralla cualquiera, una muralla que la proteja de las pisadas torpes de los adultos, pero con una apertura al frente para que pase despacio el agua y un pequeño riachuelo se forme alrededor.

Termina, se pone al frente y admira su construcción, no está completa, le falta vida. Como todo niño (y no tan niños) hay algo en el mar que siempre nos fascina, las conchas (de nuevo).

Una vez más se carga de paciencia y va decorando una a una las paredes de su construcción. Diferentes formas, colores, tamaños, no importa, cada una de ellas tiene su toque especial.

A la mañana siguiente, una soñadora descubre al amanecer esa pequeña obra de arte. En uno de sus lados el sol la hace brillar cual joya reluciente, las conchas incrustadas le llaman la atención y no se puede resistir a que el trabajo de esas pequeñas manos, quede destruido y olvidado.

B.D.E.B.

El porqué

El porqué

Estos días ha habido bastante oleaje, hoy de hecho aún estaba algo movido el mar, y eso ha hecho que mi paseo (aparte de ver el amanecer) ha estado acompañado de multitud de conchas de todo tipo.

Unas minúsculas que se crecen cuando ven una cámara, otras disfrutando del día en pareja, otras «rotas» porque alguna ola le golpeó fuerte. Las más atrevidas estaban panza arriba tomando el sol, y otras solitarias apartadas del mundo.

Yo continuaba mi paseo y de repente una llamó mi atención, no tenía nada en especial a primera vista (o sí, aunque no lo pareciera), llamó mi atención y me agache a cogerla, tendí mi mano y quise que me acompañara en el paseo. Más tarde fue otra y después otra.

No fueron muchas las elegidas para realizar el paseo pero si cada una tenía su algo especial.

Unas más grandes, otras más pequeñas, unas «enroscadas» en si mismas, otras erosionadas por el paso del tiempo, alguna diferente, un poco rota pero con un brillo especial y difícil de igualar.

Todas ellas me acompañaron en el paseo, llegaron conmigo a mi rincón, ocuparon lugar a mi lado y yo les tendí mi mano.

Así mismo pasa con las personas, hay muchas en el mundo, pero vamos eligiendo, de un lugar y de otro, aquellas  a las que vemos algo especial y queremos que nos acompañen en nuestro paseo.

Así que si te preguntas el porqué, a ti y a ti, incluso a ti que podrías ser esa concha diferente, rota pero con un brillo tan especial que me hizo elegirla. Estáis porque  algunos incluso en la sombra, habéis sabido llegar a donde otros ni siquiera se acercaron.

Gracias por hacerlo, por acompañar en cada paseo.

B.D.E.B.

Niñez en el mar

Niñez en el mar

¿Playa o montaña? ¿Qué prefieres? ¿Por qué?

Desde niña disfrutaba saltando en las olas, jugando con ellas, me encantaba sentir la arena en mis pies descalzos, buscar conchas como quien busca un tesoro y observar ese mar, mi mar.

Recuerdo aquellos domingos de playa, en Guardamar, Santa Pola, La Marina, pero curiosamente rara vez en el mismo Alicante. Mi madre rara vez se bañaba y mi hermana pequeña y yo jugábamos en la arena bajo su atenta mirada, mi padre era el que nos acompañaba al agua.

Fui creciendo y esa pasión crecía conmigo, me encantaba ir allí cuando menos transitado estaba y tumbarme escuchando ese sonido mágico.

De hace un tiempo hasta ahora lo disfruto de otra manera, dando largos paseos, observando la salida del sol por el horizonte, sentándome en las rocas para conectar con el mar.

Pero algo quedó de aquella niñez, me sigue gustando juguetear con las olas, escabullirme de ellas, sentir la arena en mis pies mientras camino por ella y sobre todo, escuchar ese sonido mágico de las olas.

Supongo que sí, que soy de mar aunque también me guste la montaña, pero creo que las raíces, los recuerdos de la niñez, tiran demasiado y nos hacen crear un vínculo muy especial.

B.D.E.B.

Sentimientos

Sentimientos

Hasta una imagen puede traer un sentimiento de vuelta.

Hay días en los que los sentimientos se mezclan, pasamos de la tristeza de una pérdida, a los nervios del trabajo, a la incertidumbre de las circunstancias y terminamos con la emoción de preparar algo y la ilusión de verlos disfrutar y de nuevo los nervios del día de antes.

Y después de todo ese cúmulo de sentimientos y emociones que han hecho que el día sea «entretenido» que el cuerpo y el alma, no han tenido un momentito de descanso, llega la calma, el dejarte caer en el sofá, leer un poco, escribir otro poco y también seguir sintiendo pero de otra manera.

Toca pensar en mañana, de nuevo un día de nervios y emociones, pero antes descansar y dejar a la mente que también lo haga, pero ¿podemos dejar de sentir?….

Se puede descansar, dejar la mente en blanco, pero dejar de sentir lo veo difícil, entre otras razones porque creo que el sentir significa que estamos vivos,  ya sea miedo, dolor, alegría, felicidad… sentir siempre, aunque los sentimientos se agolpen, se mezclen entre ellos, creo que todos tienen cabida y para cada uno hay un momento.

B.D.E.B.

Y si hay cantantes expertos en hacer que afloren mis sentimientos dos son ellos