
Tendemos a no fijarnos en las pequeñas cosas, a darle más importancia a aquello que en el momento creemos que nos va la vida en ello, a preocuparnos demasiado, a estresarnos y correr en lugar de pasear, porque así parece que vaya la vida, a la carrera. Hasta que llega un momento en el que algo pasa y te detienes, te paras en seco y te das cuenta de que «hay que bajar el ritmo».
En ocasiones descubrimos esto a tiempo, otras quizás sea demasiado tarde y si esto pasa seguramente le sirva de lección a las personas de nuestro entorno, quizás para no cometer ese mismo error.
Llevo unos días dándole vueltas a este tema, quizás desde que me enteré de un problema de salud de un familiar, justo unas semanas antes de una reunión familiar que habíamos concertado entre un grupo de nosotros y qué ha tocado aplazar.
Le doy vueltas porque esa persona podría ser perfectamente yo, porque las preocupaciones y este ritmo de vida de tanto estrés, muchas veces es el culpable de que nuestra salud se resienta y deberíamos de tenerlo en cuenta y, al menos intentar, pasear de una forma más relajada.
Yo llevo ya un tiempo intentando concienciarme con ello y aún así me cuesta, aunque esto último que ha pasado me está dando vueltas en la cabeza y pidiendo que lo haga, que tome conciencia y que intente tranquilizarme un poco y dejar las preocupaciones a un lado hasta que toque preocuparse de verdad.
Es difícil porque a veces tendríamos que cambiar nuestra forma de ser y, a estas alturas de la vida, va a ser complicado pero como también hay otras cosas que me gustan y me relajan, pues quizás toca ya «bajar ese ritmo» centrarnos en lo importante y dedicar más tiempo a aquellos que nos importan, a lo que nos relaja, a lo que nos trae paz y sobre todo a pasear por la vida en lugar de correr.
Cuando vamos tan rápido hay muchas cosas que nos perdemos, pequeños detalles que pasamos de largo, así que toca ir despacio y observar todo a nuestro alrededor, que nada de lo bonito se nos escape.
B.D.E.B.
*La canción no tiene mucho que ver con la entrada, o sí, porque si tenemos que disfrutar de las pequeñas cosas, una de ellas es la música y esta canción es preciosa.




